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  • Fabián Gianola celebra su presente con nuevos proyectos teatrales y el compromiso con su novia 36 años menor

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 23/03/2026 10:35

    La noche vuelve a latir con fuerza en la Avenida Corrientes. Las marquesinas encendidas, el murmullo de los espectadores y el pulso inconfundible del teatro porteño encuentran, una vez más, a uno de sus protagonistas en el centro de la escena: Fabián Gianola, quien, a los 63 años, atraviesa un presente que mezcla trabajo y una renovada ilusión. En diálogo exclusivo con Teleshow, el actor se mostró activo, agradecido y, sobre todo, en movimiento. Hoy su realidad se define por una agenda cargada y el contacto directo con el público. Gracias a Dios, con dos obras de teatro, con Los sospechosos del piso 10 y con Los 39 escalones. Muy bien. Mucho trabajo, resumió, con una mezcla de alivio y entusiasmo. Sobre el escenario, despliega una doble y hasta triple faceta. Por un lado, protagoniza Los 39 escalones, una obra que ya se convirtió en un fenómeno sostenido en el tiempo, con cerca de novecientas funciones y cinco años en cartel. Por otro, se pone al frente de Los sospechosos del piso 10, un proyecto profundamente personal en el que firma como autor, director y también actor, compartiendo elenco con su pareja, Florencia Elizabeth, Adriana Brodsky, Lorena Paola, Alejandro Cupito, Alexis Cone Quiroga y Maxi Frtuos. La historia de Los sospechosos del piso 10 es, en sí misma, un relato de resiliencia y adaptación. Nada estaba previsto para que continuara más allá de una fecha límite. Si vos me decías el 5 de diciembre, terminábamos el 13, que era la última fecha, rememoró. Sin embargo, en ese margen incierto, apareció una oportunidad inesperada: En esos días apareció una productora que compró los derechos conmigo adentro, digamos, y como la obra la escribí yo... y bueno, ahí seguimos. Ese giro inesperado no solo prolongó la vida de la obra, sino que reforzó el rol integral del actor dentro del proyecto. Soy el autor, el director y uno de los protagonistas, detalló al dejar en claro el nivel de compromiso artístico que sostiene la propuesta. Pero el camino no estuvo exento de imprevistos. El elenco atravesó cambios repentinos que obligaron a resolver sobre la marcha, casi en tiempo real. La llegada de Florencia Elizabeth se dio en un contexto completamente inesperado, cuando Brodsky debió apartarse momentáneamente por un problema de salud en plena temporada en Mar del Plata. Fue a último momento. Adriana no podía hablar, estaba muda. Llegó al teatro muda. ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos?, rememora Gianola los pensamientos, reconstruyendo la tensión de ese instante. La solución llegó en forma de enroque actoral, y comenzó Florencia su vida sobre las tablas. Lo que parecía una solución provisoria terminó consolidándose: Y de ahí en más quedó fija, explicó. Así, entre decisiones improvisadas y oportunidades inesperadas, la obra encontró su continuidad. El teatro quería y bueno, se dio así, resumió, casi como quien acepta que, a veces, el escenario también escribe su propia historia. El renacer profesional de Gianola encuentra su espejo en su vida personal. El actor consolidó su relación con Florencia, una bailarina 36 años menor, con quien comparte su día a día desde hace más de cuatro años. Hace cuatro años y medio que estamos juntos, conviviendo, destacó al dejar ver una emoción contenida. La relación, que creció lejos de los flashes, tuvo un momento clave en noviembre, cuando decidieron formalizar su compromiso en Punta Cana. Fieles a su estilo, optaron por la discreción: Nos comprometimos en Punta Cana, todo como habíamos planeado. Pasa que nosotros muy perfil bajo y estamos contentos juntos. En ese vínculo, Gianola encuentra un sostén fundamental. La convivencia, el compañerismo y la estabilidad emocional aparecen como pilares en esta nueva etapa, donde lo personal y lo profesional parecen finalmente alinearse. Con la mirada puesta más allá de su propia historia, el actor también reflexionó sobre el contexto del país y el impacto en el mundo artístico. Está complicado, está en una situación de transición, analizó, al tiempo que reconoce que los argentinos desarrollaron una capacidad de adaptación casi estructural: Somos sobrevivientes todos los argentinos de años y años y años de decir: Bueno. En ese escenario, también observa los cambios en los consumos culturales. Para el intérprete, la pantalla chica atraviesa una transformación inevitable: La televisión se está transformando y está bien. La televisión tomó una forma y las plataformas tomaron la ficción. Y agrega una observación generacional: La gente joven no ve televisión ya ve los celulares, ve la serie que quiere ver. Frente a ese cambio, el teatro se erige como un espacio de resistencia, un territorio donde el encuentro humano sigue siendo irremplazable. El teatro es un lugar de resistencia, del trabajo, afirmó con convicción. Y ese vínculo con el público no solo se mantiene, sino que se amplía. al destacar la presencia constante de espectadores extranjeros en las salas porteñas: uruguayos, chilenos, paraguayos, ecuatorianos, pero también visitantes de países más lejanos como Francia, España o incluso Ucrania. Te juro que es llamativo es muy especial lo que pasa con el teatro argentino, explicó, aún sorprendido. Sin eufemismos, el actor resume el presente con una frase breve, pero cargada de sentido: Yo soy una persona con muchísima alegría, con muchísima voluntad y con muchísimas ganas de vivir. Esto es para adelante.

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