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  • A 50 años del golpe: Crónica de la caída del gobierno constitucional en Entre Ríos - Salto Grande Extra

    Concordia » Saltograndeextra

    Fecha: 23/03/2026 10:15

    A medio siglo del golpe de Estado de 1976, la reconstrucción histórica del quiebre democrático en Entre Ríos revela un proceso de ocupación militar inmediata y el fin de la administración de Enrique Tomás Cresto. El mandatario, que había asumido en mayo de 1973 con el 63,5% de los votos, lideraba el último gobierno constitucional antes del inicio del denominado «Proceso de Reorganización Nacional». La madrugada del quiebre: Despliegue en la capital La caída del gobierno comenzó con una comunicación telefónica desde la Secretaría de la Cámara de Senadores, donde legisladores peronistas advirtieron al gobernador que el golpe era inminente. Alrededor de las 4:30 de la madrugada del 24 de marzo, unidades vehiculares del Ejército ocuparon la ciudad de Paraná. En la zona céntrica, frente al edificio del Seguro, se registraron disparos durante varios minutos cuando la custodia del vicegobernador, Dardo Pablo Blanc, intentó resistir el avance militar. Poco antes del despliegue, el general Abel Catuzzi notificó telefónicamente a Blanc sobre su inminente detención. Paralelamente, tropas y camiones con ametralladoras rodearon los edificios gubernamentales, prohibiendo el acceso a los empleados públicos. Esa misma mañana, las fuerzas armadas clausuraron sedes partidarias del PJ y el Partido Socialista Popular, además de locales gremiales como la CGT y la UOM. La asunción de Juan Carlos Trimarco A las 8:50 de la mañana, en el Salón de Acuerdos de la Casa Gris, el coronel Juan Carlos Ricardo Trimarco prestó juramento como interventor militar de la provincia ante el general Catuzzi. Trimarco, quien se desempeñaba como Jefe de Estado Mayor de la Brigada de Caballería de Paraná, asumió el control total de la administración entrerriana bajo los estatutos del gobierno de facto. La prensa local de la época, a través del matutino El Diario, justificó inicialmente el movimiento militar argumentando un «vaciado de autoridad» del Estado. Sin embargo, la intervención dio inicio a una persecución sistemática que incluyó la detención de ministros y dirigentes políticos, quienes fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN). Violencia política y represión paraestatal La caída de Cresto no puede analizarse sin el contexto de violencia interna que precedió al golpe. Durante su gestión, operó el Comando Paraná, un grupo parapolicial de ultraderecha que funcionó como fuerza de choque contra militantes de la Juventud Peronista (JP-Regional II). Investigaciones posteriores indican que esta organización contaba con apoyo logístico policial y subsidios estatales, realizando atentados, secuestros e intimidaciones bajo la sombra del poder político provincial. Irónicamente, tras el golpe, varios integrantes de este comando terminaron detenidos por orden de Trimarco, compartiendo presidio con los mismos militantes que habían perseguido. El propio Cresto fue detenido, torturado y permaneció seis años en prisión tras ser condenado por un Consejo de Guerra por tenencia de armas, cargo del que fue declarado inocente en 1982 por la justicia civil.

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