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Concordia » Diario Junio
Fecha: 23/03/2026 09:11
Papetti dijo que bordar era una forma de comunicación que utilizaba la civilización precolombina antes de que llegasen los conquistadores españoles. Nosotros lo usamos como forma de honrar a nuestros 30.000 detenidos-desaparecidos. De honrar sus vidas, sus sueños, sus luchas, visibilizar, en un momento de gran negacionismo que estamos viviendo, a partir de lo que plantea el gobierno nacional, que no son 30.000, mencionó. La idea de bordar una bandera con los nombres de los detenidos-desaparecidos de la provincia surgió de un grupo de ex presos polÃticos de Paraná; es una asociación que se denomina La Solapa. Ellos se inspiraron en la muestra de las Descamisadas. Yo soy una de las que participó y, de Concordia, fueron seis las que participamos. Eran camisas blancas bordadas con palabras de Eva Perón, indicó. Al ver la muestra, decidieron bordar los más de 300 nombres de detenidos desaparecidos, con letras y colores diferentes para expresar la diversidad de quienes fueron secuestrados. E invitaron a las restantes ciudades a que se sumen a la iniciativa. La primera en adherir fue Gualeguaychú, que bordará 37 nombres. Pero en Concordia decidieron incluir a los nombres de los 35 desaparecidos de la ciudad los de todas las vÃctimas de la costa del rÃo Uruguay. Se trata de 114 en total. Además, invitaron a Agmer a que añada los nombres de los 17 docentes entrerrianos que sufrieron el mismo destino durante la dictadura. Desde noviembre del año pasado, 79 personas (77 mujeres y dos varones) comenzaron a reunirse una vez por semana a bordar los nombres. A cada persona se le encomendaba una identidad y, además, debÃan investigar su historia, qué gustos tenÃan, qué era lo que querÃan. Es una bandera muy colorida. Algunos son los simples nombres, otros están decorados con arabescos, con florcitas, con mariposas. Hay mucho amor en esas puntadas, dijo Solaga. Es una obra colectiva: por eso es hermosa como ellos, que eran muy buenas personas. Se interesaron por conocer la historia de ese nombre que iban a bordar, que pertenecÃa a alguien que desconocÃan y que fue asesinado hace 50 años. Su familia desconoce su destino y no pudo hacer el duelo, indicó Solaga. La mujer destacó que hubo mucho interés de parte de quienes bordaron (algunos no sabÃan realizar costura y aprendieron allÃ). Se enteraron de sus estudios, de sus trabajos, si tenÃa familia, cómo estaba compuesta, si era soltero o estaba casado, sus proyectos, manifestó. De esa forma, los desaparecidos dejaron de ser simples nombres; ya no eran nombres, eran personas, remarcó. Lo que más les sorprendió era la edad: eran todos muy jóvenes, enfatizó. Además, un grupo aparte bordó los nombres de los 35 desaparecidos de Concordia para enviarlos al acto central que se realizará en Plaza de Mayo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ellos hicieron como tiras largas que van a ir entre la gente, indicó Papetti. Desaparecido en el Regimiento 6 Según el Registro Único de la Verdad, Jorge Emilio Papetti, nacido el 27 de abril de 1953 en Concordia, siempre formó parte de grupos de trabajo comunitario; asà llegó hasta el Padre Andrés ServÃn, que a finales de los 60 ya promovÃa la autoconstrucción de viviendas. El compromiso social y la sensibilidad lo caracterizaban: soñaba con una sociedad distinta, igualitaria, inclusiva. Jorge estudiaba geologÃa en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata (UNLP). Militaba en el Movimiento Iglesia y Cambio en la Argentina (MICAR); luego en la Federación Universitaria para la Revolución Nacional (FURN), y más tarde se formó la Juventud Universitaria Peronista (JUP), de la cual fue parte. Cursó su carrera hasta 1975, año en que regresó a Concordia para cumplir el servicio militar obligatorio, donde fue dragoneante; allà pasaba los dÃas y por las noches volvÃa a su casa. Ya en su ciudad se sumó también a trabajar con el cura tercermundista Amadeo Ismael Dri, quien luego acompañó a la familia en la larga búsqueda de Jorge. Posteriormente. fue detenido el 16 de marzo de 1977 en el Regimiento de CaballerÃa de Tiradores Blindados 6 Blandengues, mientras cumplÃa una guardia, y desde ese momento permanece desaparecido. Sobrevivientes lo vieron en los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) del Regimiento Nº 6 de Concordia, en el Batallón de Comunicaciones de Paraná y en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná. En una conferencia de prensa en 1979, el dictador genocida Jorge Rafael Videla decÃa que una persona secuestrada-desaparecida no tenÃa entidad. No está ni muerto ni vivo, está desaparecido Frente a eso no podemos hacer nada, concluyó. Por el contrario, MarÃa Emma dijo que están vivos en la memoria popular. Les cortaron, les troncharon la vida de la forma más terrible. El 81,3 % eran jóvenes de entre 16 y 35 años. Eran militantes, trabajadores sociales, trabajadores gremiales, integrantes de la UES, gurisitos de 14, 15 años que participaban en proyectos colectivos, donde el otro importa. QuerÃan un paÃs justo, libre, soberano, donde haya igualdad para todos. Que cada papá pueda llevar la comida a su casa y pueda llevar a sus hijos a la escuela, que los pueda vestir, que tengan una buena salud, una buena educación, indicó. Respecto del reciente hallazgo de los restos de 12 desaparecidos en los terrenos del Ejército en Córdoba, pertenecientes a vÃctimas que habÃan pasado por el Centro Clandestino de Detención (CCD) de La Perla, Papetti remarcó que fue algo extraordinario y que habÃa que hacer un reconocimiento inmenso a las Madres, a las Abuelas que los siguieron buscando en la tierra hasta encontrarlos, al Equipo Argentino de AntropologÃa Forense, que hizo un trabajo extraordinario. Papetti dijo que la demanda de las Madres de Plaza de Mayo es que los genocidas que aún viven digan dónde están enterrados sus seres queridos. Muchos han muerto y se lo llevan a la tumba, pero hay otros que lo guardan, no lo dicen y ellos saben. Nos privan de algo tan humano como es el derecho al duelo. A su vez, dijo que la aparición de los restos en La Perla genera sentimientos encontrados. Dijo que no encuentran al familiar que están buscando. Yo sigo pensando, como cada familiar sigue pensando, que quizás los encuentra, indicó. Es una posibilidad, dijo con un hilo de voz. El mar devolvió 68 cuerpos. La tierra devolvió. Incluso, sacaron los cuerpos y los enterraron en otro lado. En aquellos años, lo que se decÃa era que los habÃan cargado en camiones y los habÃan llevado a una zona desértica de La Rioja, dijo Solaga. La mujer mencionó que, de igual modo, los antropólogos encontraron una falange, un diente, una medallita, y eso permitió identificar a 12. Solaga dijo que hay quienes quieren que el tema quede sepultado en el pasado. Pero, por el contrario, sostuvo que la continuación de los juicios por los crÃmenes de lesa humanidad es una consecuencia natural de haber juzgado a los titulares de las Juntas y luego seguir impartiendo justicia hacia sus subordinados. Pero cuando la Justicia fue a juzgar al mayor Ernesto Barreiro, uno de los torturadores de La Perla, se produjo el levantamiento de Semana Santa. Aldo Rico tomó el mando, extorsionó a AlfonsÃn y vinieron las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Los juicios quedaron truncos, explicó. En 2003, llegó a la presidencia Néstor Kirchner, quien pidió impulsar la nulidad de las leyes de impunidad (Punto Final y Obediencia Debida), permitiendo la reapertura de los juicios contra militares por crÃmenes de lesa humanidad de la última dictadura. Solaga recordó que, de ahà en más, continuó lo que habÃa quedado suspendido. La mujer cree que, si no hubiese ocurrido el levantamiento, en el gobierno de AlfonsÃn hubiera terminado todo. El tiempo quedó detenido La marcha partirá desde el mural que recuerda la desaparición de Julio Solaga. Su hermana, Estela, indicó ayer que simboliza a todas las personas que fueron secuestradas. Las tres o cuatro siluetas que rodean a su hermano expresan con crudeza la indefensión que padecieron las personas que fueron chupadas. Nos juntamos allà y de allà vamos hacia el Reloj del Sol de la plaza Urquiza, indicó. El 22 de noviembre de 1976, Julio Solaga, de 25 años, estudiaba en la Facultad de Ciencias de la Alimentación de Concordia. Al volver de ayudar a una estudiante con su tesis, paró para charlar con un vecino frente a la casa de su madre, cerca de la esquina mencionada. Se cruza a conversar con George Wilson, vecino y amigo de la infancia. Estela indicó que Wilson le dijo que vio a tres personas grandes y fornidas dar la vuelta y caminar hacia ellos. Se le puso la piel de gallina cuando los vio y no pudo hablar. Julio, de espaldas, no los vio. Sin pérdida de tiempo, se le pusieron al lado, le preguntaron su nombre, lo agarraron de un brazo cada uno y se lo llevaron en un Renault 12 que estaba esperando con un chofer. Todo sucedió en el lugar donde hoy se levanta el mural: el tiempo quedó detenido en ese instante trágico. Es absolutamente falso que habÃa una guerra Papetti dijo que alberga esperanzas de que, este año, la marcha del 24 de marzo sea masiva. Lo que se está dando es algo muy importante y convocamos a toda la comunidad. Que Nunca Más vuelva a pasar. Hoy no está pasando a ese nivel, pero el ataque contra Pablo Grillo es un ataque contra el periodismo, la represión a los jubilados, a los discapacitados, contra quien sale simplemente a protestar por sus derechos, indicó. Destacó que el sábado pasado, en Pal RÃo, el predio de los pescadores en la Costanera, donde se leyeron poemas y canciones por la Semana de la Memoria, tuvo una nutrida concurrencia. VenÃamos de ver la obra El Pañuelo en La Cigarrera con mucha gente, dijo. Papetti fue tajante respecto de la teorÃa que equipara la violencia de las organizaciones guerrilleras (Montoneros/ERP) con el terrorismo de Estado aplicado por las Fuerzas Armadas entre 1976 y 1983. Se retrocede años luz cuando se plantea que habÃa una guerra. Es absolutamente falso que habÃa una guerra. Sà habÃa grupos armados, pero, si estaban fuera de la ley, les hubieran podido aplicar la ley. Que la Justicia los juzgue, indicó. No obstante, remarcó que, para el 24 de marzo de 1976, la guerrilla estaba prácticamente desarticulada. Fijate los de Concordia. A Tito Maschio lo sacan de su casa, que estaba durmiendo; a mi hermano, del Regimiento, a la vista de todos; a Raúl Caire lo secuestran en su casa delante de su familia; a Sixto Salazar lo sacan de la casa cuando se estaba por ir a trabajar; a Jorge Kofman lo bajan de un colectivo y a Julio Solaga lo secuestran cuando estaba hablando con un vecino. ¿De qué guerra hablan?, enumeró. La madre de Papetti le dijo a Naldo Dasso, el jefe del Regimiento de Concordia en 1976, que, si su hijo habÃa hecho algo, que lo juzgasen. Eso no se lo permitieron, indicó. En cambio, Dasso sà fue juzgado y condenado en 2013 a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. Por último, Papetti manifestó que será un 24 de Marzo muy especial. Queremos mantener viva la memoria, pero no como una memoria del pasado, sino como una memoria activa. Ellos están presentes, hoy más que nunca, caminando junto a nosotros. Sus sueños, por lo que lucharon, eran por un paÃs igual para todos, con justicia social, libre, soberano. Hoy, en un paÃs que parece caminar en dirección contraria, mantenerlos presentes es un acto de resistencia: cada nombre bordado es un recordatorio a la población de que la justicia y la igualdad, en Argentina, siguen siendo una materia pendiente.
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