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» Clarin
Fecha: 23/03/2026 06:51
Ya sea como consecuencia del edadismo imperante (la cultura que endiosa la juventud y aborrece la edad madura), por sentido común o por casos cercanos, lo cierto es que al hablar de salud, una premisa suele aparecer como incuestionable: el tiempo hace lo suyo, y la vejez se asocia a la decrepitud. O, al menos, con el declive progresivo de las funciones físicas y cognitivas. Problematizar esta arraigada hipótesis es, entre otras cosas, uno de los objetivos que se plantearon investigadores de la Universidad de Yale en un nuevo estudio publicado en la revista Geriatrics, que viene a poner en cuestión la idea de que el envejecimiento implica un declive, y descubre -de hecho- que muchos adultos mayores no solo no empeoran, sino que mejoran con el tiempo. Y no son los menos: hablamos de casi la mitad. El estudio Los investigadores dieron seguimiento a más de 11 mil participantes de un estudio representativo a nivel nacional sobre personas mayores en Estados Unidos. Así, evaluaron cambios en la función cognitiva a través de una prueba global del desempeño, y la función física mediante la velocidad al caminar (un indicador que los geriatras suelen describir como un "signo vital" debido a su estrecha relación con la discapacidad, la hospitalización y la mortalidad). De esta manera, hallaron que casi la mitad de los adultos de 65 años o más mostraban una mejora apreciable en la función cognitiva, la función física o ambas, con el paso del tiempo. Durante un período de seguimiento de hasta 12 años, el 45% de los participantes mejoró en al menos uno de los dos dominios. Aproximadamente el 32 % mejoró cognitivamente, el 28% físicamente, y muchos experimentaron mejoras que superaron los umbrales considerados clínicamente significativos. Suscribite a Buena Vida Al incluir a los participantes cuyas puntuaciones cognitivas se mantuvieron estables durante ese período (en lugar de disminuir), más de la mitad desafió el estereotipo del deterioro cognitivo inevitable. ¿Una cuestión de actitud? Becca Levy, profesora de ciencias sociales y del comportamiento en la Escuela de Salud Pública de Yale (YSPH), es experta internacional en determinantes psicosociales de la salud en la vejez, y autora principal del estudio. Publicó más de 140 artículos a lo largo de 30 años y el libro Breaking the Age Code (Descifrando el código de la edad). En la introducción del citado estudio, puede leerse: "En la última etapa de una larga trayectoria, Joseph Turner creó sus pinturas más innovadoras e influyentes; Diana Nyad estableció un récord mundial al nadar 177 kilómetros (110 millas) desde Cuba hasta Florida a los 64 años, tras varios intentos en su juventud". A contramano de lo que suele creerse, indica Levy, las mejoras señaladas en este estudio no se limitaron a un pequeño grupo de individuos excepcionales, y estuvieron particularmente vinculadas a un factor poderoso pero a menudo pasado por alto: la forma en que las personas piensan sobre el envejecimiento en sí mismo. En efecto, los adultos mayores pueden mejorar con el tiempo y su actitud hacia el envejecimiento juega un papel fundamental en su éxito. Muchas personas asocian el envejecimiento con una pérdida inevitable y continua de capacidades físicas y cognitivas, describe Levy, antes de añadir: lo que hemos descubierto es que la mejoría en la vejez no es infrecuente, sino común, y debería incluirse en nuestra comprensión del proceso de envejecimiento. Un aspecto que destacan los autores del artículo es que, si se promedian los datos de todos los participantes, se observa un declive. Pero, contraponen, al analizar las trayectorias individuales, se descubre una historia muy diferente: "un porcentaje significativo de los participantes mayores que estudiamos experimentó una mejoría". Una visión positiva También, se preguntaron por las posibles razones por las que algunas personas mejoran y otras no. Aquí aparece la hipótesis de que un factor importante podrían ser las creencias iniciales de los participantes sobre la edad, o, específicamente, si habían asimilado puntos de vista más positivos o más negativos sobre el envejecimiento al inicio del estudio. En efecto, encontraron que aquellos con creencias más positivas sobre la edad tenían una probabilidad significativamente mayor de mostrar mejoras tanto en la cognición como en la velocidad al caminar, incluso después de tener en cuenta factores como la edad, el sexo, la educación, las enfermedades crónicas, la depresión y la duración del seguimiento. La encarnación de estereotipos Los hallazgos se basan en la teoría de la encarnación de estereotipos de la misma Levy, que postula que los preceptos sobre la edad transmitidos a nivel cultural -a través de diversos ámbitos, como las redes sociales y la publicidad- terminan no solo siendo relevantes para la propia persona, sino también teniendo un impacto biológico. En efecto, estudios previos de la investigadora han demostrado que las creencias negativas sobre la edad predicen peor memoria, menor velocidad al caminar, mayor riesgo cardiovascular y biomarcadores asociados con la enfermedad de Alzheimer. El estudio actual demuestra que quienes han asimilado creencias más positivas sobre la edad suelen mostrar mejoría, subraya Levy. Dado que las creencias sobre la edad son modificables, se abre la puerta a intervenciones tanto a nivel individual como social, se entusiasma, para cerrar. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? 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