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  • De Ormuz a Panamá: los estrechos y canales más sensibles que determinan el pulso de comercio internacional

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    Fecha: 23/03/2026 06:06

    La guerra entre Estados Unidos e Irán llevó la atención hacia el Estrecho de Ormuz. Desde el 28 de febrero, el conflicto reactivó una preocupación global: qué podría pasar si este paso estratégico, por el que circula gran parte del petróleo del planeta, se ve afectado. Cualquier interrupción allí sacude al comercio internacional y presiona al alza los precios de la energía. La lógica no es nueva. El estratega naval Alfred Thayer Mahan sostenía que quien domina los mares controla el comercio y, en consecuencia, el poder. Por eso, controlar pasos estratégicos como los estrechos no solo mueve la economía mundial, sino que también se convierte en una herramienta de presión geopolítica. ¿Estrecho o punto de estrangulamiento? En geopolítica, no todos los estrechos son iguales. Algunos son simples pasos entre mares; otros pueden alterar la economía mundial. El Estrecho de Ormuz, por ejemplo, es uno de esos casos. Además de ser un estrecho, es un chokepoint: un punto de estrangulamiento del comercio global. Si se bloquea y no hay rutas rápidas o económicas para reemplazarlo, el impacto se siente en todo el planeta. El chokepoint es un estrecho con valor sistémico, pues si se lo bloquea, no hay una alternativa viable, rápida o económica, provocando un efecto dominó en los precios del petróleo, el gas o los suministros básicos, explicó el Coronel Omar Alberto Locatelli, especialista en geopolítica. Estos pasos pueden verse afectados por guerras, crisis políticas o incluso el cambio climático. Además, muchas cadenas de suministro dependen de ellos: los semiconductores de Taiwán, la ropa que pasa por Suez o los granos del mar Negro que atraviesan el Bósforo. Por eso, los chokepoints no son solo rutas marítimas: son puntos donde se juega el comercio y el poder global. Los 8 pasos clave del mundo 1. Estrecho de Ormuz: el grifo del mundo En las últimas semanas, el Estrecho de Ormuz volvió a quedar en el centro de la escena. Ubicado entre Irán y Omán, es uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo por el volumen de energía que circula por sus aguas. Por este corredor sale gran parte del petróleo del Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales. Se estima que entre el 20% y el 25% del crudo global, además de una parte importante del gas natural licuado, pasa por allí. La zona fue foco de tensión en distintos momentos. La situación de seguridad llevó a varios países a desplegar fuerzas y equipamiento militar para proteger el paso. En el área hay misiles antibuque, minas navales, embarcaciones rápidas y drones, lo que refleja el alto nivel de militarización del corredor. Según la internacionalista Milagros Villalba, con el estrecho de Ormuz, se puede ver la presión que puede generar un país como Irán sobre este foco para lograr amenazar a quienes dependen del mismo, tanto para importaciones como para exportaciones. El interés, además, trasciende la región. Estados Unidos mantiene bases militares cerca del estrecho, en países como Kuwait, Qatar o Emiratos Árabes Unidos. China también sigue de cerca la zona, ya que más del 40% de su petróleo pasa por este corredor. Leé también: Guerra en Medio Oriente: más de 30 países liberan 400 millones de barriles de petróleo para frenar los precios 2. Estrecho de Malaca El Estrecho de Malaca, rodeado por Malasia, Indonesia y Singapur, conecta el océano Índico con el Pacífico y es una de las rutas más importantes del comercio internacional: por allí pasa entre el 30% y 40% del comercio mundial. En su punto más angosto tiene apenas 1,5 millas náuticas, lo que lo vuelve especialmente sensible para la navegación. Por su relevancia, Estados Unidos y China siguen de cerca la zona, donde además persiste un problema de piratería: en 2024 se registraron 62 robos a embarcaciones. 3. Canal de Suez El Canal de Suez es uno de los grandes atajos y representa el 10% del comercio mundial. Conecta el mar Mediterráneo con el mar Rojo y permite unir Asia y Europa sin tener que rodear África, lo que reduce tiempos y costos de transporte. Por este paso circula una parte clave del comercio global de contenedores. Su valor estratégico quedó claro en distintos momentos de tensión, como durante la Primavera Árabe, cuando la inestabilidad en Egipto encendió las alarmas sobre la seguridad del canal. 4. Canal de Panamá El Canal de Panamá no es un paso natural: es una obra de ingeniería inaugurada en 1914 que conecta los océanos Atlántico y Pacífico. Desde entonces funciona como uno de los grandes atajos del comercio mundial. Antes de su construcción, los barcos debían rodear Sudamérica para unir ambos océanos. Hoy cerca del 5% del comercio marítimo global pasa por este canal. Su peso geopolítico también es clave para Estados Unidos, ya que alrededor de dos tercios de la carga que lo atraviesa tiene como destino ese país. Leé también: Irán busca extender la guerra para causar un caos económico que ponga en aprietos a Trump en un año electoral 5. Estrecho de Gibraltar El Estrecho de Gibraltar, conocido en la antigüedad como las Columnas de Hércules, separa Europa de África y funciona como la única entrada natural al mar Mediterráneo desde el océano Atlántico. En su punto más angosto tiene apenas 14 kilómetros de ancho. Hoy el tráfico marítimo se gestiona de forma coordinada entre España y Marruecos. Su importancia estratégica es tal que la Marina Real británica lo considera uno de los principales puntos de estrangulamiento marítimo del planeta. 6. Estrecho del Bósforo El Estrecho del Bósforo divide Asia y Europa y atraviesa la ciudad de Estambul. Conecta el mar Negro con el mar de Mármara, y desde allí con el Mediterráneo, por lo que es la principal salida al mundo para los países de esa región. Turquía controla el paso bajo la Convención de Montreux de 1936, que regula el tránsito de buques civiles y militares. Con la guerra entre Rusia y Ucrania, su importancia volvió a quedar en el centro de la escena: por este corredor pasan exportaciones clave, como los granos del mar Negro que abastecen a gran parte del mundo. 7. Ruta del Cabo de Buena Esperanza El Cabo de Buena Esperanza funciona como la gran ruta alternativa del comercio marítimo. No es un estrecho, pero se vuelve clave cuando otros pasos estratégicos se bloquean. Si el Canal de Suez o el estrecho de Bab el-Mandeb se ven afectados, muchos barcos deben rodear África por esta zona para continuar su viaje. Ese desvío implica miles de millas náuticas adicionales, más tiempo de navegación y mayores costos de transporte. Por eso, su importancia aumenta cada vez que hay crisis o interrupciones en otras rutas comerciales. Leé también: El error estratégico que cometió Donald Trump al desatar la guerra contra Irán 8. Estrecho de Bab el-Mandeb: la Puerta de las Lágrimas El estrecho de Bab el-Mandeb se ubica entre Yemen y el Cuerno de África y conecta el golfo de Adén con el mar Rojo. Es un paso clave para el transporte de energía hacia Europa, ya que permite acceder al Canal de Suez desde el océano Índico. En 2025 el 4.2% del petróleo mundial pasó por este paso. En su punto más estrecho, los buques deben atravesar corredores muy reducidos. En los últimos años, además, la zona se volvió más tensa por ataques con drones y episodios de piratería vinculados a grupos armados en Yemen. 9. Estrecho de Taiwán El estrecho de Taiwán no es un chokepoint energético clásico, pero sí uno de los corredores más sensibles de la economía global. Ubicado entre China continental y Taiwán, atraviesa una de las regiones industriales más dinámicas del planeta. Por allí circula buena parte del comercio tecnológico mundial, especialmente el vinculado a semiconductores, componentes clave para los dispositivos electrónicos. La tensión geopolítica entre China y Taiwán, a menudo descrita como un dilema de seguridad, también vuelve a este paso especialmente vulnerable desde el punto de vista estratégico. Control, equilibrio y juego de poder Los estrechos son piezas clave del poder geopolítico. Tener bases militares, influencia política o presencia económica cerca de estos pasos permite a los países controlar rutas centrales del comercio y la energía. Desde una mirada realista de las relaciones internacionales, la geografía pesa: la cercanía a un punto estratégico puede traducirse en ventajas políticas, militares y económicas. Leé también: Por la guerra en Medio Oriente, los países del Golfo redujeron su producción petrolera Cada potencia busca posicionarse cerca de estos corredores. Irán y otros países del Golfo, por ejemplo, utilizan la cercanía al Estrecho de Ormuz como herramienta de presión. Estados Unidos mantiene bases militares en países aliados cerca de varios estrechos para sostener su influencia. China, en cambio, amplía su presencia a través de inversiones en puertos e infraestructura vinculadas a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Así, los estrechos dejan de ser simples puntos en el mapa y se convierten en escenarios donde se mide el poder global. Cada país busca ganar influencia y acumular ventajas para imponer condiciones. En ese tablero, el control de estos corredores estratégicos funciona como una partida de ajedrez geopolítica, donde cada movimiento puede alterar el equilibrio internacional.

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