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  • Duelo amoroso: por qué superar a una ex pareja puede ser tan complejo y cuáles son las claves para atravesarlo

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 22/03/2026 16:59

    Tengo que ordenar esta confusión, quiero estar libre para un nuevo amor, entonaba la banda argentina Virus en los años 80. La frase resume, de manera directa, cómo el pasado puede imponerse incluso sobre el presente en un duelo amoroso. La pregunta late en el aire: ¿Cómo dejar ir? En la soledad de la noche, cuando los recuerdos regresan sin pedir permiso, la nostalgia empuja una y otra vez hacia ese lugar del que cuesta desprenderse, aunque hayan pasado años. Cómo se forma el apego sentimental Según le dijo a Infobae la psicóloga Rosalía Álvarez, ex coordinadora del Departamento de Parejas y Familias de APA, estar en pareja no es solo una decisión lógica o un deseo de compañía. Muchas veces, el vínculo amoroso se transforma en un refugio donde buscamos sentirnos completos. Una relación de pareja es como la fantasía de encontrar algo que nos falta, una ilusión de completud, explicó Álvarez. Esa conexión profunda con el otro puede despertar recuerdos muy antiguos: la sensación de seguridad, el deseo de ser cuidados, la esperanza de llenar vacíos que vienen desde la infancia. Muchas veces, sin darnos cuenta, buscamos en la pareja aquello que sentimos que nos faltó cuando éramos chicos. En la construcción de ese lazo, la pareja se convierte en un espejo donde se proyectan carencias, deseos y expectativas. Separarse no es solo dejar ir El final de una relación amorosa no implica únicamente el alejamiento físico. El duelo por una expareja suele ser largo y complejo, porque toca fibras muy profundas de la identidad. El proceso de separación activa sensaciones de pérdida que no solo refieren a la ausencia del otro, sino a la caída de una ilusión: la idea de que esa unión podía reparar viejas heridas. En ese proceso, el cuerpo y la mente buscan respuestas. Aparece el nudo en la garganta, las noches de insomnio, la mirada que se pierde en objetos compartidos, no tiene por qué ser constante: una canción, un olor o un sabor puede despertar el dolor que, quizás se expresa en el cuerpo, a veces con síntomas físicos, y puede desatar angustia, enojo o incluso enfermedades. En muchas parejas, la ruptura saca a la luz pactos silenciosos que solo se revelan cuando el otro ya no está. El silencio se vuelve ensordecedor y surgen preguntas sobre el propio valor y la identidad. Nuestra identidad se constituye en prevalencia a partir de ser reconocidos por los otros, por el otro, sostuvo la especialista. Cuando el pasado no termina de irse El apego a una expareja puede persistir durante años, mucho después de que la relación haya finalizado. El Dr. Ricardo A. Rubinstein, médico psicoanalista de APA, explicó a Infobae que se puede seguir emocionalmente conectado a una expareja porque ha formado parte de la vida afectiva de cada uno. La intensidad de esta implicación afectiva queda en la memoria emocional. Los recuerdos compartidos, las palabras dichas y las promesas incumplidas se instalan en la memoria y acompañan la vida cotidiana. El dolor de la separación puede transformarse en nostalgia, y la comparación entre el pasado y el presente mantiene vivo ese lazo invisible. Rubinstein advirtió que el apego se refuerza cuando lo vivido no logra repetirse ni encontrarse en nuevas relaciones. Queda este fantasma o esa nostalgia dando vueltas, como una parte de la vida que ha quedado allí soldada y atada a eso que se encontró en esa relación, detalló el especialista. Suzanne Lachmann, psicóloga, planteó en Psychology Today: Luchaste para aferrarte a la relación hasta el punto de terminar consumido. No quieres creer que en realidad está terminando. No lo puedes creer. Incluso si la relación era horrible, incluso insoportable a veces, la idea de vivir sin tu pareja es inaceptable. Aún así, se está volviendo claro que ustedes dos no van a lograrlo. Finalmente estás empezando a calcular que se acabó. Has pasado de, ¡no te vayas! a está bien, me doy por vencido. Pero todavía te sientes de una forma que puede describirse como todo menos como estar bien". En el momento en que cuelgas el teléfono con tu ex, o los mensajes de texto finalmente se detienen, o dejas el espacio del otro, experimentas la retirada y te golpea implacablemente la realidad de la pérdida. Puede ser un proceso brutal, y puede pasar mucho tiempo hasta que te sientas merecedor de invertir en tu propio camino de vida independiente y renovado, precisó la experta en el artículo. Y añadió: Es posible que hayas sabido en algún lugar dentro de ti que esta ruptura se acercaba, incluso durante meses o años, y sin embargo, todavía estás cegado. No importa cómo se vea el período previo, ahora que la ruptura realmente está sucediendo, puedes sentirte abrumado, inmovilizado y atormentado por el miedo, la pérdida y la desesperación por la vida sin esta persona. Las siguientes son algunas de las etapas que puedes anticipar: a menudo ocurren todas a la vez, o en diferentes órdenes en diferentes momentos durante el proceso de dejar ir. ¿Cómo se atraviesa el desapego emocional? No existe una fórmula sencilla para cortar definitivamente el vínculo emocional con una expareja. Cada historia es diferente y cada separación tiene su propio ritmo. Álvarez describió que algunas personas logran soltar antes de terminar la relación, mientras otras cargan durante años con el peso de lo que fue. El proceso suele implicar la reconstrucción de la propia identidad y la capacidad de proyectar nuevas esperanzas. El acompañamiento terapéutico puede ser una herramienta clave para transitar el duelo y evitar quedar atrapado en el pasado. El trabajo personal o en pareja ayuda a reubicar las cargas emocionales que antes se depositaban en el otro y permite abrir espacio a nuevas experiencias. Rubinstein sugiere que la apertura al futuro y la esperanza en lo que vendrá son elementos centrales para poder soltar. Tener una actitud de apertura y de esperanza en el futuro y no una actitud de dolor, pérdida y desesperanza, y estar abierto a otras experiencias que puedan ser reconfortantes y ayuden a poder soltarse de ese vínculo, señaló. ¿Quién soy sin esa persona? Reconstruirse puede ser sin dudas una de las cosas más difíciles. El apego a una expareja, lejos de ser un signo de debilidad o de inmadurez, forma parte de la experiencia humana. El duelo amoroso es un tránsito que puede durar meses o años. El desafío está en encontrar, cada uno a su tiempo, la manera de habitar ese vacío y permitir que la vida siga su curso. No hay recetas universales ni atajos que garanticen el olvido. Lo que es seguro, es que el tiempo lo cura todo.

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