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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 22/03/2026 14:30
El otoño transforma el paisaje y altera el pulso dentro de las cocinas. El aire fresco marca el fin del verano para dar paso a una gastronomía de paciencia, quietud y concentración de sabores. Los chefs, en diálogo con Infobae, definieron esta etapa como un retorno al refugio y a la memoria. El producto de tierra y las técnicas de fuego lento recuperan su trono para convertir la mesa en un espacio de calidez, donde cada bocado invita a la pausa y al reencuentro con lo esencial. La nobleza del producto y el retorno de la paciencia La llegada del frío trae consigo una despensa específica que los especialistas valoran por su versatilidad y carácter. La chef Agustina Leiva destaca este momento como un reencuentro con la memoria criolla y la federalidad. Según explica la cocinera de Abreboca, la temporada inaugura el tiempo de las calabazas, cabutias, coliflor y brócoli. También menciona un ingrediente distintivo: las remolachas de colores que tienen un sabor muy particular, junto a frutas como el membrillo y cítricos como la mandarina. Por su parte, Gastón Di Giorgio define esta época por la aparición de productos nobles en su punto justo. Según su mirada, el otoño permite trabajar con técnicas lentas como los braseados (un método de cocción húmeda en recipiente cerrado a fuego bajo), los horneados y las reducciones, que consisten en el proceso de concentrar un líquido mediante la evaporación. El chef de Enero resalta a los hongos, batatas, zanahorias y puerros como los grandes aliados de la cocina cotidiana bajo una mirada ítalo-argentina. Tupac Guantay, por su parte, considera que el otoño representa una transición hacia la profundidad. Desde el restaurante Chill, señala que los vegetales de guarda (aquellos que resisten mucho tiempo guardados, como papas o zapallos) concentran más azúcares, lo que otorga un perfil terroso y dulce a las preparaciones. El experto suma a la lista de indispensables a los frutos secos como castañas y nueces, además de las crucíferas, familia de vegetales que incluye al repollo, cuyo sabor se vuelve más amable con el avance de la estación. Platos que abrazan: de la olla a la mesa familiar La frescura del verano cede su lugar a preparaciones con mayor densidad y temperatura. Débora Abrea, chef de Mago Parrilla de Mercado, sostiene que el otoño exige platos con peso y textura. Es una estación muy noble para trabajar fuego y producto real, afirma. En su propuesta, la parrilla se combina con vegetales asados y guarniciones que reflejan la oferta directa del mercado. La comida de cacerola es el estandarte de esta temporada. Leiva describe el uso de carnes guisadas y estofados que buscan ese gusto familiar y reconocible. El objetivo reside en aplicar técnica sobre el producto para que la receta tradicional mantenga originalidad y un cuidado proceso de sabor. En sintonía con esta búsqueda de calidez, Di Giorgio propone como los grandes protagonistas a los risottos y las pastas rellenas, como los agnolottis. Un clásico que nunca falla para el chef de Enero son los ravioles de calabaza con manteca de salvia, una combinación que equilibra la tradición italiana con la actualidad. La identidad en el plato: entre la tradición y la pausa El otoño también se sirve en platos que invitan a la pausa. Guantay menciona al arroz con hongos como la definición perfecta de la estación por su perfume y cremosidad. También destaca las carnes braseadas acompañadas de polenta y el locro, una preparación que combina legumbres y carnes con el toque picante del aceite rojizo. Para el cierre dulce, sugiere peras al vino tinto con chocolate amargo. Javier Paredes, chef ejecutivo de El Bodegón de Kimberley, coincide en la importancia de los productos de raíz y suma a las peras, manzanas y uvas como las frutas que mejor aprovechan este clima. El cuerpo, según el experto, empieza a pedir platos más suculentos que evocan el hogar y los aromas de la infancia. Paredes resume la esencia de la temporada en la presencia innegable de las sopas y los guisos. Estos platos no solo nutren, sino que funcionan como un refugio ante el clima cambiante. La gastronomía de otoño, en definitiva, transforma la mesa en un espacio de encuentro donde el tiempo de cocción dicta el ritmo de la charla.
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