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Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 22/03/2026 12:36
La saturación de las plataformas digitales, que antes funcionaban como refugio para trabajadores despedidos, ha generado una caída en la rentabilidad y una creciente precarización del empleo. El informe de especialistas revela cómo la destrucción del empleo formal sigue su curso sin una solución a la vista. En los últimos años, las plataformas digitales como Uber, Rappi y Pedidos Ya se habían convertido en una válvula de escape para miles de trabajadores que perdieron su empleo formal. Sin embargo, un reciente análisis del economista Federico Pastrana y datos de CP Consultora advierten que estos servicios ya no cumplen su rol de contención frente al desempleo, y la situación se está agravando. La sobreoferta de choferes y repartidores, junto a la caída de la demanda, ha llevado a una saturación que reduce la rentabilidad de los trabajadores, afectando su poder adquisitivo. La saturación de las plataformas digitales Desde su aparición, las plataformas tecnológicas han sido una solución rápida para quienes perdían sus trabajos en sectores formales. En ciudades como Comodoro Rivadavia, ex trabajadores de la industria petrolera compraron autos para trabajar como conductores de Uber o Didi. Sin embargo, la saturación de choferes y la caída de la demanda en muchas de estas ciudades ha provocado que los ingresos por viaje o pedido disminuyan drásticamente. Este fenómeno no es exclusivo de ciertas localidades, sino que se replica en todo el país. Según Pastrana, la destrucción de empleo formal sigue acelerándose, y los empleos informales proporcionados por las plataformas no logran absorber la totalidad de la demanda laboral. Empleo informal y caída del poder adquisitivo Los números no son alentadores: entre 2023 y 2025, Argentina perdió cerca de 150.000 empleos privados registrados. En 2025, el empleo asalariado cayó un 1% interanual, concentrándose principalmente en los sectores de la industria y el comercio. Esta pérdida de puestos de trabajo ha empujado a muchos trabajadores hacia el sector informal, como el monotributo o las plataformas, pero las condiciones no son las ideales. Aunque el empleo independiente creció un 3.8% en 2025, sumando más de 100.000 trabajadores, la calidad de esos puestos es considerablemente más baja que el empleo formal, ya que carecen de derechos laborales como aguinaldo, vacaciones o aportes a la jubilación. En términos prácticos, el trabajo de plataforma se ha convertido en una trampa de precariedad para aquellos que no pueden encontrar una alternativa mejor. La tasa de desocupación y la reforma laboral En el primer trimestre de 2025, la tasa de desocupación en Argentina alcanzó el 7.9%, lo que refleja un crecimiento de la pobreza estructural. Sin embargo, la verdadera situación de los trabajadores informales es aún más preocupante, ya que muchos de los que se encuentran fuera del empleo formal no figuran en las estadísticas oficiales debido a la alta tasa de informalidad laboral, que alcanzó el 43% a fines de 2025. Por otro lado, el gobierno de Javier Milei presentó el Proyecto de Modernización Laboral, que establece que los trabajadores de plataformas no tendrán acceso a indemnizaciones, aguinaldos ni licencias médicas, profundizando la precarización del empleo en el país. Este marco legal agrava aún más la situación de miles de personas que dependen de estas plataformas para su sustento. La precarización laboral y sus consecuencias El empleo de plataforma, que históricamente sirvió como una solución temporal, está demostrando sus limitaciones. El modelo de trabajo de refugio ha dejado de ser una alternativa atractiva debido a la saturación de los servicios y la caída de ingresos, que no alcanzan a cubrir ni siquiera la Canasta Básica Total en muchos casos. Un repartidor, por ejemplo, necesita completar 454 pedidos en promedio para alcanzar el costo de vida de una familia de cuatro personas, lo que subraya la desmesura del esfuerzo requerido. A su vez, el empleo formal ha continuado en su tendencia negativa. La destrucción de puestos de trabajo no solo afecta a la industria y el comercio, sino también a sectores que inicialmente mostraban signos de crecimiento, como el agro, la minería y la intermediación financiera. El panorama económico y el futuro incierto El panorama económico argentino no muestra señales claras de mejoría. La baja de la inflación y los esfuerzos del gobierno por equilibrar las cuentas fiscales no han logrado reactivar el consumo ni mejorar las condiciones laborales. A pesar de las proyecciones optimistas del FMI y otros organismos internacionales, el desempleo y la precarización seguirán siendo una preocupación central para los trabajadores en el corto plazo. El principal desafío para el futuro será lograr que el crecimiento económico impulse la creación de empleos formales, con derechos laborales y estabilidad, en lugar de seguir alimentando un modelo de trabajo informal que termina siendo una trampa para quienes buscan una salida a la falta de empleo estable. El empleo en plataformas digitales, lejos de ser una solución a largo plazo, ha demostrado ser una respuesta temporal a la falta de opciones laborales formales. Con la saturación de este sector y la caída de los ingresos, millones de trabajadores enfrentan una creciente precarización, mientras la destrucción del empleo formal sigue su curso sin que el mercado laboral logre adaptarse a las nuevas demandas de la economía.
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