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» La Nacion
Fecha: 22/03/2026 11:20
Rodrigo Castillo hizo su primer gol en Fluminense y lo sufrió Eduardo Domínguez, que no sale de la peligrosa irregularidad Su tanto de cabeza le dio el triunfo al conjunto de Luis Zubeldía; Atlético Mineiro, con el exDT de Estudiantes, no ganó fuera de su casa - 6 minutos de lectura' 23 días después, el Maracanã volvió a ser testigo del rugido de Rodrigo Castillo. Quizás, el mítico estadio deba acostumbrarse a capítulos como los recientes. Porque una porción de Río de Janeiro, aquella noche del 26 de febrero, gritó su gol a Flamengo en la Recopa Sudamericana, pero este sábado fueron Fluminense y su gente quienes volvieron a festejar su presencia, ahora por tenerlo y disfrutarlo. El Oso blanco, apodo que se ganó en su corta pero exitosa estadía en Lanús, donde siete meses bastaron para hacerse inolvidable, anotó su primer gol en su debut como titular, el único del triunfo a Atlético Mineiro. Fue otra mala noticia para Eduardo Domínguez, que no comenzó bien su estadía en Brasil: todavía no logra darle regularidad a un equipo llamado a protagonizar el Brasileirao. Hasta el momento, el oriundo de Venado Tuerto había tenido escasa acción con la camiseta Tricolor. Desde su arribo a comienzos del corriente mes, tres encuentros por el Brasileirão le repartieron un total de 58 minutos. Incluso, teniendo a Luis Zubeldía como entrenador, identificado con el Granate: no hace falta tiempo para conocerlo. Le respetó unas semanas de adaptación y no se dejó llevar con la curiosidad de que, al recibirlo, el primer partido era nada menos que la final del Campeonato Carioca con el clásico en juego ante el Mengão, que venció por penales. Anoche sí llegó su momento de ser parte del once inicial y antes de la media hora ya había hecho vibrar al Maracaná con su cabezazo -sin necesidad de saltar- a contrapié del arquero, inflando la red del mismo arco en el que convirtió aquel gol vital para Lanús, la noche en que el Granate se quedó con la Recopa ante Flamengo. Ayer fue el del 1-0 definitivo ante el conjunto de Belo Horizonte, y jugó el encuentro completo. Lo sufrió Domínguez, otro que se fue del fútbol argentino hace pocas semanas, en su caso dejando el banco de Estudiantes, que también lo despidió con el amor popular. Aunque parece estar padeciendo el arranque, ya que son seis encuentros dirigidos y en la mitad contabiliza derrotas, con el agravante de que una de ellas fue la final del Campeonato Mineiro ante Cruzeiro, también clásico, la noche de las piñas, patadas voladoras y las consecuentes 23 expulsiones. Un mayor desglose de los números profundiza la palidez e indica que sólo por la liga brasileña fue el cuarto cotejo al frente, evidenciando un inicio irregular en el que reparte triunfos y caídas: cuando jugó en su casa se impuso (ante Inter, de Porto Alegre, y San Pablo) y al salir, cayó. De hecho, la primera fue frente a Vitória (0-2) y causó una gran frustración en el técnico, de 47 años, reflejada al finalizar la conferencia de prensa: en su retorno al vestuario se desquitó la bronca pateando hacia el campo de juego una botella de agua. Eduardo Domínguez, DT de Atlético Mineiro, se retiró de la sala de prensa del Vitória y PATEÓ UNA BOTELLA DE AGUA al campo de juego pic.twitter.com/sdEzzIWTdb Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) March 15, 2026 Deberá hacer reaccionar al Galo rápidamente: por delante tiene un punto negativo y otro positivo con el que le puede hacer frente. Porque el próximo compromiso vuelve a ser de visitante, ahora de Chapecoense, pero recién será el 2 de abril (por la pausa de la fecha FIFA). Es decir, tiene 12 días por delante para intentar imponer su impronta ganadora. Acomodar las cosas de una mejor manera en un país que tiende a tener poca tolerancia a la irregularidad: así como es cierto que en el torneo brasileño siempre se compite por algo, cuanto más se escala en la tabla, más se llenan los ojos de millones de dólares. Seguramente, la presión por la ambición económica es mayor. Los últimos antecedentes marcan que, más allá de alguna excepción, los DTs no superan el año de estadía si el ciclo es medianamente destacado. Juan Pablo Vojvoda es uno de los pocos ejemplos positivos por sus cuatro años en Fortaleza (club en el que Martín Palermo estuvo sólo 17 partidos), pero al tomar Santos no logró la misma afinidad: lo echaron hace tres días, después de 33 encuentros y menos de siete meses de trabajo. ¿Otro? El propio Zubeldía, que en San Pablo estuvo en la dirección técnica casi 14 meses. Jorge Sampaoli estuvo un año exacto en el Peixe y luego tuvo dos ciclos cortos en Mineiro. No es el único que pasó por el mismo club en dos ocasiones: Hernán Crespo tuvo un primer registro en San Pablo de poco más de siete meses en 2021 y fue echado hace dos semanas tras 46 partidos, mientras que Eduardo Coudet tuvo aceptación en Internacional (estuvo en 2020 y en la temporada 2023/2024). Chacho tuvo también un paso por el club que hoy dirige Domínguez: duró cinco meses. Allí también dirigió Gabriel Milito, que no alcanzó los nueve meses y fue echado tras perder la final de la Copa Libertadores 2024. Incluso, Ramón Díaz, con tanto prestigio, padeció la urgencia brasileña: en Vasco Da Gama duró nueve meses en 2023/24, aunque muy fugaz fue lo del año pasado en Inter, al que dirigió 13 veces. Y Martín Anselmi ya está siendo cuestionado en Botafogo con apenas 18 encuentros (seis por el Brasileirao), sin llegar a un trimestre al frente. El Barba, que se fue del Pincha tras una era de casi tres años y cinco títulos bajo el brazo, ganándose definitivamente un lugar en el fútbol argentino, tiene la ardua tarea de recomponer rápido a Atlético Mineiro. Presiones propias por dar la talla en Brasil, pero también por el margen permanentemente mínimo. Con el triunfo producto al gol de Castillo, Fluminense se ubicó en la tercera posición, aunque este domingo pueden superarlo varios equipos, como el propio Flamengo. De todas formas, ya empieza a disfrutar del arma que tanto sufrió su archirrival y se ilusiona con capítulos símiles a los que ocurrieron en Cabrero y Guidi.
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