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  • ¿Y si el plan no está funcionando?

    » La Nacion

    Fecha: 22/03/2026 00:58

    ¿Y si el plan no está funcionando? Las dificultades para reactivar la economía empezó a generar dudas dentro del Gobierno; la sospecha de una vendetta judicial detrás del caso $LIBRA y el informe de la SIDE que fue desatendido - 14 minutos de lectura' Una pequeña filtración empezó a horadar silenciosamente la monolítica empalizada que Javier Milei construyó en torno de su plan económico. Un sutil debate que empieza por indicadores de percepción social, pero que ahora se instaló en la cúpula del establishment y que está forzando una tímida conversación dentro del Gobierno. Incluso a pesar de las resistencias del propio presidente. ¿Y si no todo es un problema de tiempos y en realidad el plan no está funcionando? Como dice un cartel que se vio en las calles de Buenos Aires de la agrupación global Notes to Strangers, dedicada a difundir mensajes inspiradores por el mundo: Its not a long road, its endless crossroads (No es un camino largo, es una encrucijada interminable). Lo que empieza generar dudas es si alcanza con los permanentes retoques que se fueron introduciendo al programa económico, sobre todo en el plano monetario. Por primera vez comenzaron a emerger algunas dudas internas sobre el dinamismo del plan para generar reactivación antes de que el horizonte de inversión y consumo se diluya definitivamente. La convicción fiscalista del equipo económico se transforma en incertidumbre cuando el desafío tiene que ver con la capacidad de producción. No hay todavía un mensaje nítido que permita atravesar la dura transición de la reconversión. Y hay dos indicadores básicos que exponen esas tensiones. El primero surge de la relación inflación-actividad económica. Durante lo que va de la gestión de Milei la prioridad absoluta fue bajar la inflación. El precio a pagar fueron medidas que, se asumía, enfriarían la actividad, como los límites salariales o las subas en las tasas de interés. Pero ahora el Gobierno se encuentra con que se estancó la economía, pero tampoco pudo doblegar del todo una inflación que navega en el orden del 3% mensual. Por primera vez Luis Caputo admitió esta semana que el proceso de desinflación sufrió un retroceso y que no estaba cumpliendo con sus expectativas. El primer trimestre del año terminará con una suba de precios muy cercana a la proyección anual que se había hecho en el presupuesto. Estas complicaciones desgastan el corazón de la promesa libertaria. En el board de una importante cadena de supermercados quedaron sorprendidos por los números de febrero: les bajó 5% el volumen de ventas en comparación con el mismo mes de 2025. Ocurrió después de un enero con una retracción del 2%. Ese es un indicador claro de la merma en el consumo masivo, afectado por la escasez salarial y el impacto en el bolsillo de la suba de los servicios públicos. Pero además, esa misma empresa detectó señales más profundas de ese proceso en relevamientos cualitativos que realiza entre sus clientes. Los tickets de compra promedio son cada vez por menor valor y el consumo se orienta a alimentos ricos en hidratos de carbono. Crecen las ventas de productos como galletitas y alfajores, muestra de que hay un cambio en los hábitos alimenticios en detrimento de frutas, verduras y carne (cuyo precio subió 70% en un año, y es probable que continúe en alza por mayores exportaciones a EE.UU., y próximamente a Japón). Aumentaron los encuestados que admiten que se están salteando una comida diaria (en general el almuerzo), que compensan con una suerte de merienda de galletas y mate cocido. Es la resultante de una combinación de inflación resiliente e ingresos deprimidos. El segundo indicador surge del cruce de dos datos de 2025 que se conocieron en los últimos días. Por un lado, un crecimiento del PBI anual de 4,4%, después de dos años consecutivos de caída. Pero al mismo tiempo, el Indec informó que el desempleo también subió el año pasado de 6,6% a 7,5%, el valor más alto tras la pandemia. Como la mejora de la producción estuvo focalizada en la minería, el campo y la intermediación financiera, no tuvo un correlato en términos laborales. Un amargo déjà vu de la época menemista: se puede crecer mientras aumenta el desempleo. Otro dilema para el modelo. Sí, están preocupados, pero serenos. Ven que los datos no son los que esperaban y empezaron a evaluar qué ajustes deben hacer, comentó un hombre de negocios que conversó con el staff económico. Incluso relatan que en una reunión con directivos de una empresa importante que le planteaban sus inquietudes, Caputo los desconcertó con una pregunta: ¿Qué se les ocurre hacer a ustedes? Traigan propuestas. Quienes lo escuchaban se sorprendieron porque el ministro, siempre inflexible y hermético, parecía abrir una ventana para una interacción. En las últimas dos semanas hubo correcciones en la política monetaria. Empezaron a permitir mayor liquidez en el mercado, ajustaron algo las tasas de interés y los bancos comenzaron a mover un poco el crédito. Pero la conversación incipiente gira en torno de medidas más profundas para reanimar la economía, sin que derive en más inflación y sin afectar las líneas rojas de Milei. Está claro que el plan económico lo conduce Caputo, pero el Presidente interviene y frena las medidas que entiende que no van con su visión. Por eso el ministro muchas veces termina actuando como un equilibrista entre el diagnóstico técnico de su equipo y el dogma de Milei. Hay varios indicios de que así como en Economía se abrió un diálogo sobre los próximos pasos, en la quinta de Olivos rige una inflexibilidad total. Milei está en una etapa de irreductible autoconvencimiento de sus ideas, como le ocurre cada vez que se siente amenazado. Frente a él, Caputo parece un heterodoxo. El riesgo es que el mensaje del Gobierno empiece a quedar desfasado de la realidad, como les ocurrió a otras administraciones. En los estudios que hace mensualmente Mora Jozami, de la consultora Casa Tres, surge un dato que refleja a nivel social la misma inquietud que se empieza a filtrar en el Gobierno. Ante la pregunta ¿cree que el país está yendo en el camino correcto?, en enero el 48% respondió en forma afirmativa, pero ya en marzo ese indicador descendió a 43%. Y después hay otro interrogante revelador: en enero el 43% respondió que el Gobierno no tiene la capacidad para resolver los problemas, pero dos meses después ese indicador aumentó a 48%. Se trata, en definitiva, de una señal de angostamiento de la paciencia, pero fundamentalmente de la confianza en las capacidades de la administración libertaria. Es quizás el indicador más sensible para seguir con atención, porque como señala el politólogo Carlos Gervasoni, la gente vota mucho más en función de cómo ve la dirección del país que por su situación económica actual. Una persona que no la está pasando muy bien, pero que ve que el país está bien encauzado, muy probablemente pueda votar por el oficialismo. Por eso es tan gravitante que, más allá de las penurias del presente, no haya dudas sobre la efectividad del rumbo. El último estudio de la consultora Poliarquía también detectó un descenso en las mediciones de expectativas económicas. Por ejemplo, la evaluación negativa de la situación actual del país alcanzó el 47%, 10 puntos más que el mes anterior. Algo similar ocurrió con el índice de optimismo ciudadano, que cayó 11% en marzo, y con la valoración negativa de la situación macroeconómica, que subió 7 puntos para alcanzar el 48%. A pesar de todos estos datos, hay un indicador que no sufre el mismo deterioro: la aprobación de la gestión de Milei se mantiene estable en el 51%. Se trata de una anomalía absoluta, que revela la naturaleza particular del fenómeno Milei. Nunca ocurrió que un presidente con los actuales índices económicos se mantenga indemne. Probablemente exprese más a una sociedad que sigue aferrada a la esperanza de un cambio virtuoso. El fracaso de Milei significaría el fin de la ilusión, y mientras no haya un proyecto alternativo convincente, la gente mantendrá la fe para no hundirse en el vacío de un futuro sin expectativas. El comité de bienvenida Fue otra semana muy dura para el Gobierno. La doble pinza entre las revelaciones de $LIBRA y el pantano del que no puede salir Manuel Adorni, paralizaron otra vez a la Casa Rosada. Marzo quedó consumido por una agenda muy negativa, que expuso una vez más las dificultades para gerenciar las crisis. Las nuevas filtraciones del escándalo cripto dejaron margen para dos interpretaciones. Una, retrospectiva, quedó inmortalizada en los videos y mensajes que salieron del celular del lobista Mauricio Novelli, en los cuales quedan expuestos los vínculos que tenía con Milei y su hermana Karina antes de que llegaran al Gobierno. La humildad de los videos entre los tres, los supuestos pagos por servicios de influencer, las charlas rentadas, todo parecía formar parte de un mecanismo precario de sobrevivientes tratando de capitalizar la fama de Milei. Es un retrato vivo de la precuela de $LIBRA, que permite entender qué pudo haber pasado después. Ese armado de subsistencia de pronto se encontró en la cúspide del poder, con la posibilidad de potenciar ingresos y socios, pero con la imprudencia y los descuidos que regían en la etapa anterior. Como si no hubiese habido nadie en condiciones de filtrar esa dinámica para hacerles ver que ya en la Presidencia ese juego necesitaba otras reglas. Es cierto que el tema socialmente no impacta tanto porque el mundo cripto es muy complejo y porque en el fondo la gente no percibe que el dinero ganado o perdido allí saliera de su bolsillo. Pero el silencio que se impuso la Casa Rosada sobre el tema empieza a resultar insuficiente como estrategia. La segunda interpretación es judicial, abonada incluso dentro del propio Gobierno, sostiene que la filtración del contenido del celular de Novelli pudo haberse tratado de una vendetta del comité de bienvenida de Comodoro Py. Esta hipótesis apuntaría al juez Marcelo Martínez de Giorgi, a cargo de la causa $LIBRA (aunque la investigación la lleva el fiscal Eduardo Taiano), quien integra el sector de tribunales ligado a Ariel Lijo y al espía Antonio Stiuso, que se referencia en Santiago Caputo. Este grupo, que auspiciaba la llegada de Guillermo Montenegro al Ministerio de Justicia, fue el gran derrotado con el arribo de Juan Bautista Mahiques y estaría mostrando el poder de respuesta que conserva. Resulta paradójico que ocurra justo una semana después de la llegada del nuevo ministro. Me parece que allí hubo un mensaje. Además demostraría que tan mal no lo estábamos haciendo, porque el caso $LIBRA estaba contenido y ahora se desató con fuerza, relata un concurrente de ese equipo. Lijo, que ya tramita la sensible causa de Andis, ahora también está a cargo de investigar cómo se pagó el viaje de Adorni a Punta del Este. Es imposible no mirar lo que ocurra allí sin el prisma distorsivo de la susceptibilidad. El jefe de Gabinete quedó atrapado en un vuelo menor por no poder explicar en forma convincente cómo se pagó el chárter. Pero el problema es que ese video maldito de él subiendo al avión con su familia podría haber expuesto algo más: un estándar de vida que se elevó con gracia desde su llegada al poder. Quienes vieron esta semana al jefe de Gabinete lo notaron visiblemente abrumado por la situación, en particular porque no está acostumbrado y porque también involucró a su familia. Es la primera vez que está sometido a semejante presión. El caso no sólo caló socialmente, sino que descolocó a la militancia digital libertaria, que hizo silencio ante la incomodidad del caso. No nos podemos plantar como otras veces. Nos dicen que lo protejamos, pero es difícil. Hay una disociación entre los que están arriba y los que estamos abajo. Lo que pasó no gustó entre los sectores jóvenes más activos que tenemos, grafica un referente libertario en el ecosistema de las redes. Adorni cuenta con el aval completo de los Milei, por lo cual hoy luce improbable que deje su cargo, excepto que se trate de una decisión personal. Sin embargo, la falta de una estrategia comunicacional le está generando un daño grave, porque frente a la adversidad dentro del Gobierno se impuso la lógica del silencio. Insólitamente cuando el lunes se reunió la mesa política, no se debatió el tema. Ese nucleamiento al que concurren cada vez más integrantes (Karina, Adorni, Caputo, los Menem, Diego Santilli, Patricia Bullrich e invitados), empieza a transformarse en una charla de té sin efectos reales. Al hablar en televisión Adorni apuntó implícitamente contra Santiago Caputo y su manejo de la SIDE al decir que la filtración del video surgió puertas adentro. Después la identificación de una gremialista como la autora de la grabación buscó disipar la tensión. Pero quedó flotando en el aire un nuevo intento por generar sospechas sobre la agencia de inteligencia. Es parte de la ofensiva de un sector del karinismo para quitarle al asesor el control del espionaje. Pero de fondo hay un problema mayor, que es que la información que se reúne en la SIDE no fluye con naturalidad. Y un caso lo refleja como ningún otro: el del gendarme Nahuel Gallo. Contrariamente a lo que se creía, el Gobierno recibió un informe de inteligencia del organismo que anticipaba 40 días antes que sería liberado. También sabía que el gobierno de Venezuela nunca se lo entregaría a Milei, razón por la cual Cancillería resolvió mantener el reclamo por las vías oficiales. Todo el trámite estuvo a cargo del oscuro abogado Franco Bindi, la pareja de la diputada Marcela Pagano, quien mantiene un vínculo personal con Delcy Rodríguez, la presidenta a cargo de Venezuela. La aparición de la AFA para aportar el vuelo de repatriación fue meramente instrumental. Si tenía esa información, ¿no debió el Gobierno haber activado otro tipo de estrategia para no emerger completamente fuera de registro, dos horas antes de que Milei hablara ante la Asamblea Legislativa? Hay muchos que atribuyen el incordio a la interna eterna. Quienes conocen a la hermana presidencial, aseguran que no le perdona a Caputo su desplante público el día de la asunción de Mahiques. Ella le retribuyó el miércoles al no aplaudirlo. Chiquilinadas. Karina espera un gesto de Santiago, hasta algo afectivo diría. Si una vez me dijo: No me saludó ni para las fiestas de fin de año, relata un hombre al tanto de los vaivenes de esa relación. Pero Caputo le profesa una baja consideración intelectual y todo el tiempo le hace ver que su vínculo es con Javier. El problema ahora es que lo que él acuerda con Milei es de cumplimiento cada vez más relativo. De la SIDE partirá en los próximos meses Diego Kravetz, en los papeles el número 2 del organismo. Se irá para disputar la intendencia de Lanús el año próximo. Esa premura se corresponde con la percepción generalizada de que nuevamente Axel Kicillof desdoblaría las elecciones bonaerenses, por presión de los intendentes, tanto los propios como los más cercanos a La Cámpora. Con el argumento de que la logística de las elecciones concurrentes es muy compleja, los barones quieren escindir su suerte de la disputa nacional. El problema es que esta vez al gobernador no le convendría para sus aspiraciones presidenciales. Las penurias del Gobierno, y la convicción de que el calendario electoral se adelantará en la mayoría de las provincias, activó en los últimos días a diferentes sectores de la oposición. Mauricio Macri volvió con globos amarillos para reafirmar lo que queda de Pro, Miguel Pichetto y Emilio Monzó anduvieron de recorridas y fotos, y un grupo de referentes peronistas empezaron a levantar el perfil para articular una Alternativa Nacional, léase una corriente peronista federal no kirchnerista. Allí los convocantes son Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. Detrás circula la sombra de Sergio Massa. Si bien hay nexos con Kicillof, por ahora no es parte de la movida porque todavía no confían en su deskirchnerización. Son los primeros movimientos de una oposición que se despereza tras más de dos años de desconcierto. Intuyen que el cuadro social se agravará y que tendrán una oportunidad. Saben que lo que define la partida es el éxito o el fracaso del programa económico de Milei. Ese plan con el que convenció a la sociedad argentina, pero que ahora quedó envuelto en interrogantes.

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