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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 21/03/2026 18:14
Gerardo Roberto Martínez Desde el Chaco no vemos glaciares en el horizonte. Nuestro paisaje es de montes, ríos de llanura, esteros y suelos que dependen de las lluvias y de los ciclos del agua. Sin embargo, eso no significa que los glaciares nos sean ajenos; por el contrario: defender los glaciares de la Argentina también es defender la vida y el equilibrio ambiental de todo el país, incluso de quienes vivimos a miles de kilómetros de la cordillera. Los glaciares constituyen reservas estratégicas de agua dulce; son verdaderos reguladores naturales que almacenan agua en forma de hielo y la liberan lentamente hacia los ríos a lo largo del año. Gracias a ese funcionamiento, millones de personas, ecosistemas productivos y ciudades enteras pueden contar con agua en períodos en los que las lluvias escasean; alterar o poner en riesgo estos sistemas es comprometer el futuro hídrico de la Argentina. La protección de estos ambientes quedó consagrada en la Ley de Glaciares, una norma que reconoce a los glaciares como bienes estratégicos y establece límites claros a actividades que puedan dañarlos, especialmente aquellas vinculadas a la explotación minera en alta montaña. Quienes vivimos en provincias sin glaciares también sabemos, por experiencia, lo que significa cuando se degradan los sistemas naturales. En el Chaco conocemos los efectos de la deforestación, las sequías prolongadas y las inundaciones cada vez más extremas. Sabemos que cuando se rompe el equilibrio ecológico, las consecuencias no se detienen en los límites de una provincia; los sistemas naturales están interconectados, y lo que ocurre en un punto del territorio termina repercutiendo en otros. En este sentido, los glaciares no son solo patrimonio de las provincias cordilleranas, son patrimonio de toda la Nación. Así como el Gran Chaco es un ecosistema clave para la regulación climática y la biodiversidad del país, los glaciares cumplen un papel esencial en la regulación hídrica y climática de gran parte del territorio argentino. Modificar o debilitar la ley que los protege implicaría un retroceso en materia ambiental y una señal preocupante en un contexto global atravesado por la crisis climática. En momentos en que el mundo discute cómo preservar sus reservas de agua y sus ecosistemas estratégicos, la Argentina debería fortalecer -y no debilitar- sus herramientas de protección ambiental. Defender los glaciares, entonces, no es una causa lejana ni exclusiva de la cordillera, es una causa nacional. También es una causa chaqueña; porque cuando protegemos los bienes naturales comunes estamos defendiendo el derecho de las generaciones presentes y futuras a vivir en un ambiente sano, equilibrado y digno. Desde esta tierra de montes y ríos de llanura sabemos que el agua es vida. Y por eso entendemos que cuidar los glaciares es, en definitiva, cuidar el país que compartimos; ese es el motivo por el cual pedimos que a los legisladores -particularmente a los representantes del pueblo chaqueño-, a no apoyar la modificación de esta ley. (*) Gerardo Roberto Martínez es ingeniero agrónomo, magister doctorado en Geografía y reside en la localidad de Presidente de la Plaza, Chaco.
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