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  • El teatro de Darío Fo, irreverente, satírico y perturbador

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 21/03/2026 15:37

    El teatro es una experiencia cautivadora, comprometida y próxima. Es, frecuentemente, un acto de interpelación y refleja la realidad, presente o imaginada. Los actores no tienen margen para especular, no cuentan con red protectora y ponen en juego, en cada actuación, su prestigio, su empeño y su categoría interpretativa. Los dramaturgos deben ser precisos, inteligentes y conjugar la realidad expuesta y la psicología de los personajes con la identificación que puede dilucidar el espectador. Es una elaboración difícil, encomiable y supone certero nivel de observación. En el que se considerada como principal premio a las letras, el Nobel, se ha considerado restrictivamente a los dramaturgos. Si bien en los ciento veinticinco años de premiación, hubo dramaturgos galardonados con ese galardón, como el caso de Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Elfriede Jelinek, Gabriel García Márquez o, recientemente, el sueco Jon Fosse, lo han sido fundamentalmente por sus novelas, cuentos o ensayos. La lista de dramaturgos premiados en función de su aporte al teatro, se reduce a Eugene O´Neil, Harold Pinter, Luigi Pirandello, George Bernard Shaw, Samuel Beckett y Darío Fo. Darío Fo, referenciado como irreverente, satírico y desafiante, nació hace cien años, el 24 de marzo de 1926 en el pequeño pueblo de Sangiano en la provincia de Varese, al norte de Italia, al pie de los Alpes en la región de Lombardía. Estudió pintura y arquitectura en la Academia de Bellas Artes Brera en Milán, a la que pertenece la Pinacoteca de Brera y donde también estudio Lucio Fontana, entre otros. Luego se abocó al teatro. En primer lugar, como actor y casi inmediatamente, como autor de obras de teatro y a partir de su matrimonio con Franca Rame, el binomio desarrolló una importante carrera teatral. Desde sus primeras obras teatrales, Fo fue un fiel exponente de la Commedia dell´Arte, tipo de teatro popular que tuvo su vigencia entre mediados del siglo XVI y finales del XIX. Pero que, como espíritu creativo más que como género, ha permanecido en gran parte del cine italiano del siglo XX y en algunas obras de teatro. Con sarcásticas referencias a la vida en sociedad, a las imposiciones culturales y religiosas y a las implicancias de las decisiones políticas, el teatro de Fo, capitalizó sus estudios con una gran exponente del mimo como Jacques Lecoq y el importante teórico del teatro y creador del Piccolo Teatro di Milano, Giorgio Strehler. En la década del ´50 del siglo XX, Fo escribió una serie de comedias que fueron representadas por la compañía dirigida por él y Franca Rame. Las obras tenían mucho de vodevil, un género originado en Francia en el siglo XIX, compuesto por farsas de enredos, con rápidas entradas y salidas de los personajes en escena, compuesto por diálogos mordaces y habituales retruécanos. Las puestas en escena fueron objeto de censura en la televisión y con mayor razón su figura fue cuestionada a partir de Isabel, tres carabelas y un charlatán, en 1963, por su sátira a la colonización de América y al papel de la Iglesia en ello. Darío Fo era, frecuentemente, también el director de sus obras. Y en la convulsión política y social de los años ´60, la compañía se involucra con el sentido político de los textos, denunciando la actitud de los gobiernos, actuando incluso en locales del Partido Comunista Italiano, en sindicatos y en ateneos culturales. En los ´70, definidamente crítico, Fo presenta dos obras que le valieron censura, amedrentamiento e incluso acciones violentas en los teatros en las que se las representaba. Misterio bufo, es una obra de 1969. Es una suerte de acercamiento a hechos históricos, sean de la tradición cristiana como La resurrección de Lázaro, presentados como Textos de la pasión o del medioevo Moralidad del ciego y el cojo, a los que en particular los denominaba Misterio Bufo. En un reportaje, Fo dijo: En Misterio bufo aparecen trozos de la commedia dell arte y de dos juglarías, El milagro de la resurrección de Lázaro, y La historia de Bonifacio VII, que era el Papa en la época del Dante. Presentada por un juglar, en una especie de tradición medieval, fue reescrita en el tiempo por Fo que, muchas veces incluía referencias contemporáneas. En su observancia respecto a los textos evangélicos, Fo criticaba el poder de la jerarquía eclesiástica y la permanencia de las injusticias sociales a partir de la actuación de los grupos de poder político y económico. Para burlar la censura utilizaba un lenguaje onomatopéyico, creado por él, mezclando idiomas y dialectos del norte italiano, en el sentido de los juglares que utilizaban terminología popular en sus proclamas. Según afirmó Carla Matteini, traductora y colaboradora de Fo, Misterio bufo es un texto político, de los más claros y afilados y también punto de inflexión entre las décadas de los cincuenta y sesenta, años de comedias brillantes y apariciones televisivas, y el camino de teatro de denuncia que Fo emprende en los turbios años setenta italianos. La estrenó en la Universidad Estatal de Milán el 30 de mayo de 1969. Un año después estrena Muerte accidental de un anarquista. Basado en la muerte del anarquista ferroviario Giuseppe Pinelli que en diciembre de 1969 se encontraba detenido en una comisaría de Milán para ser interrogado y misteriosamente cae por una ventana del cuarto piso. Unos días antes se habían producido atentados neofascistas en Roma y Milán. El más cruento de ellos fue en la Plaza Fontana de Milán provocando la muerte de 16 personas y heridas a 86. Se acusó del atentado a un grupo de anarquistas, entre los que estaba Pinelli. La obra es una farsa en la cual un payaso, El loco, haciéndose pasar por juez, desnuda lo irregular de los procedimientos policiales y es una denuncia respecto a la represión y las injustas imputaciones. Por las críticas y amenazas de censura que recibió Fo, declaró que se había inspirado en un caso similar sucedido en la década del ´20 en Nueva York. En el prólogo de la obra, Fo dice: La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos La obra fue estrenada en Varese el 5 de diciembre de 1970, y representada en Madrid, Barcelona, Londres, Buenos Aires. En Broadway, Jonathan Pryce interpreta al loco, Jonathan Pryce y Patti LuPone a una periodista. No le resultó gratuito el éxito y la repercusión de la obra. Un grupo fascista parapolicial vinculado con la policía secuestró, torturó y violó a Franca Rame en 1973. Los tribunales escucharon numerosos testimonios sobre cómo se brindaba en los cuarteles de carabinieri para celebrar esa violación, escucharon nombres y detalles y sin embargo ese terrorismo de Estado quedará para siempre impune () Es triste, pero en muchos países donde se representó la pieza creen que es retocada para adaptarla a la realidad nacional, y no, es siempre el mismo texto, válido en todas partes porque en todas partes hay violencia, abusos policiales y encubrimientos políticos, afirmó Fo en un reportaje. Pareja abierta de 1983 es otra obra que introdujo el tema de las parejas liberales y abiertas, un abierto desafío a la moralidad tradicional. Fo desnuda conductas machistas, con la habitual consistencia lograda a partir de sarcásticos diálogos y situaciones delirantes. La anécdota deriva en un análisis profundo de la vida en pareja (muchas veces conflictiva y otras tantas derivándose en fracasos), la falta de comunicación y las dificultades que se generan a partir de decisiones escogidas sin un real convencimiento. También la obra fue ampliamente representada en varios países y en Argentina, en varias localidades; incluso la pareja de actores y directores de teatro Giovana Dina Comani y Luis González, lo han representado en varias oportunidades en Concordia. Cuando Darío Fo y Franca Rame se presentaron en mayo de 1984, en los días de la restauración democrática en mayo de 1984, en el Teatro General San Martin de Buenos Aires estrenando en nuestro país Misterio Bufo y Tutta casa, letto e Chiesa, una obra de 1977, se sucedieron actos vandálicos con bombas lacrimógenas, rotura de vidrios, insultos y agresiones de grupos ultramontanos. Como acto de repudio, actores y actrices argentinos, entre los que estaban Alfredo Alcón y Soledad Silveyra hicieron una manifestación en las puertas del teatro en defensa de la libertad de expresión, el último día de representación de las obras. Darío Fo en su autobiografía El país de los cuentacuentos (en su versión en español) se refiere a los murciélagos a que nombra en el original italiano como los trabajadores de los grandes hornos de la vidriería o la cal, pescadores y contrabandistas que vivían prácticamente de noche cerca del Lago Maggiore, en Porto Valtraglia, en San Gianno, donde Fo nació y creció. Entre ellos, dice, los personajes más fascinantes y respetados eran los cuentacuentos y los fabuladores, gloria y orgullo del pueblo entero e inspiradores de sus obras de teatro. En uno de sus numerosos reportajes Fo ha dicho: hay que luchar por una escuela, una cultura, una información digna de su nombre, pues son las únicas vías para una democracia de hecho. En 1997 al concedérsele el Premio Nobel, la Academia ha valorado la actitud que permanentemente ha tenido Fo en sus obras de teatro porque, siguiendo la tradición de los bufones medievales, se burla del poder a la vez que le devuelve la dignidad a los oprimidos. El 13 de octubre de 2016, fallecía en Milán. Ads

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