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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 21/03/2026 13:24
El reconocido periodista Ernesto Cherquis Bialo falleció este viernes a los 85 años. PadecÃa leucemia y ya el año pasado debió ser internado en el hospital Alemán de Buenos Aires a causa de ese mal. La gravedad de su cuadro motivó pedidos públicos de donantes de sangre y generó una ola de apoyos y oraciones. Pero esa vez, su fortaleza y su ánimo hicieron un milagro. Él mismo relató las palabras que le dijo la médica que lo trató: No tengo buenas noticias. La médula no funciona. Haga lo que tenga que hacer. DespÃdase de quien se tenga que despedir, firme los papeles que tiene que firmar Sin embargo, el propio Cherquis logró salir adelante por unos meses más. Y en esa ocasión, contó lo que, finalmente, le ganó la pulseada: Yo tuve un enfriamiento que se convirtió en un broncoespasmo, que se transformó en una pulmonÃa y que terminó, este, con una, una neumonÃa bilateral. La neumonÃa bilateral me produjo la falta absoluta de defensas y la falta absoluta de defensas hizo que dejara de funcionar mi médula. Y cuando mi médula dejó de funcionar, el organismo reaccionó con una leucemia. Esta vez, el milagro no sucedió. Y toca decir adiós. El periodismo En marzo de 1963, un joven Ernesto Cherquis Bialo llega hasta Azopardo 579 (esquina México, casi San Telmo), la placa de bronce lustrado indicaba Editorial Atlántida, y apenas ingresa, en el mostrador de la entrada Ranea, el portero, siempre atento y enfundado en su uniforme gris franela, le indicó: Tome el ascensor hasta el tercer piso y espere en el hall que el señor Fontanarrosa lo mandará a buscar. Fontanarrosa me hizo sentir tan cómodo en aquella primera entrevista, tan cálidamente tratado que desbarató mi discurso formal de compromiso futuro. En persona era tan agradable como en la tele cuando conducÃa Polémica en el Fútbol por el Canal 13, evocaba. La charla duró unos pocos minutos. Los suficientes como para saber que la revista vendÃa 78.000 ejemplares de los históricos 165.000, que habÃa que recuperarlos, que estaba en un proceso de cambio abierta a nuevas ideas, que no se hacÃa para los amigos ni mucho menos para los enemigos, que debÃan convivir en sus páginas héroes y villanos y que lo más importante, la Ley 1 digamos, era el respeto por sus lectores. Imposible no entenderlo para siempre. Fuente Infobae.
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