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  • Una app, un botón y 48 horas: el fenómeno que crece por el miedo a morir en soledad

    » TN

    Fecha: 21/03/2026 06:11

    El gesto es mínimo: tocar un botón cada 48 horas. Pero lo que hay detrás es mucho más profundo. Una aplicación que funciona como prueba de vida se convirtió en un fenómeno global al responder a un miedo cada vez más extendido: que algo ocurra y nadie lo note. Nacida en China y ya expandida a otros países, la herramienta pone en evidencia no solo el avance de la tecnología, sino también una transformación silenciosa en los vínculos, la soledad y la forma en que las personas buscan sentirse cuidadas, incluso cuando están solas. Leé también: Qué son las doulas de fin de vida y de qué se trata esta práctica que busca romper el tabú sobre la muerte En la práctica, el sistema es simple. Cada usuario debe presionar un botón central dentro de la app cada 48 horas. Si no lo hace, la plataforma envía automáticamente mensajes de alerta a los contactos que haya cargado previamente. Esa es la lógica de Demumu su nombre original o Are you dead? (¿estás muerto?), como se la conoce a nivel internacional. Actualmente, es la aplicación más descargada en China y también se posiciona entre las primeras en países como Estados Unidos, Singapur y Hong Kong, además de estar entre las mejor calificadas en España y Australia. Combatir los miedos En un principio, fue pensada para personas que viven solas, una realidad cada vez más extendida en China, especialmente entre adultos mayores. Sin embargo, su uso se expandió rápidamente a otros perfiles: jóvenes que se mudan de ciudad para estudiar, trabajadores en zonas remotas o personas que pasan largos períodos sin contacto directo con otros. Cuando se les pregunta por qué la descargan, la respuesta se repite: el temor a que les pase algo y nadie lo advierta. Desde una caída hasta una situación de salud que los deje inmovilizados, la preocupación no es solo el hecho en sí, sino la posibilidad de que pase inadvertido durante horas o días. El servicio es pago, pero accesible: ronda el valor de un dólar. China no solo es su principal mercado actual, sino también el de mayor proyección. Según estimaciones de distintas instituciones, para 2030 habrá alrededor de 200 millones de hogares unipersonales en el país, y una quinta parte estará compuesta por personas mayores. La aparición de una app como esta parece casi un chiste negro tecnológico, pero en realidad es un síntoma bastante claro de algo más profundo: la forma en que la soledad y la hiperconectividad conviven hoy en muchas sociedades. Vivimos rodeados de canales de comunicación, pero eso no siempre significa que haya alguien que efectivamente esté atento a nosotros. En ese contexto, la tecnología empieza a ocupar un rol de red mínima de cuidado: si nadie te ve, al menos un sistema detecta que algo puede haber pasado, describe Ximena Díaz Alarcón, Co-Fundadora & CEO de Youniversal. La especialista señala que la aplicación actúa sobre distintos niveles de miedo. Uno es muy concreto: el miedo a desaparecer sin que nadie lo note, algo que se vuelve más plausible cuando crecen los hogares unipersonales o las ciudades muy anónimas. Otro es más cultural: el miedo contemporáneo a la invisibilidad social. En una época donde todo se registra, no estar presente también genera ansiedad. Y también aparece una cuestión más existencial: la muerte vuelve a colarse en la conversación pública después de décadas en las que se intentó ocultarla. Pandemias, guerras, crisis climáticas o discursos sobre longevidad y biohacking volvieron a poner la finitud sobre la mesa, explica. Y agrega: Hablar de muerte no necesariamente es algo negativo. En muchas culturas, de hecho, es una manera de revalorizar la vida y los vínculos. El problema aparece cuando el único espacio para procesar esos temas termina siendo una app o un algoritmo. Buscando atención En la misma línea, Giselle Insaurralde, Strategy & Insights Director para el grupo Omnicom, sostiene que la app responde a una necesidad emocional más amplia. En un mundo donde la soledad y la salud mental están en agenda, ofrece una forma de que te chequeen o que alguien esté atento, aunque sea de manera automatizada. No es tanto el miedo a la muerte en sí, sino a desaparecer sin que nadie lo registre. Es una especie de FOMO inverso: no el miedo a perderse algo, sino a ser olvidado. Por su parte, la psicóloga Beatriz Goldberg suma otra mirada: el control. Muchas personas tienen ansiedad y sienten que algo puede pasarles en cualquier momento. Este tipo de herramientas no solo ayuda a quienes viven solos, sino también en situaciones puntuales, como cuando una familia se va de viaje. Hoy el celular ya da cierta tranquilidad porque permite avisar, y esto lo simplifica, sin necesidad de depender de una app compleja, explica. Además, remarca un cambio generacional: Vivimos más años, pero al mismo tiempo los hijos están cada vez más ocupados, entre el trabajo y la crianza. En ese contexto, tener un recurso así puede bajar la ansiedad. ¿Llegará a Argentina? No está claro si una app como Are you dead? tendría el mismo impacto en la Argentina, pero algunos datos permiten trazar un escenario posible. Para empezar, la penetración de smartphones entre jóvenes de 18 a 24 años es muy alta: alrededor del 90% tiene uno. Su principal uso sigue siendo la comunicación con amigos y familiares. Además, es un grupo muy permeable a las tendencias: más del 40% considera importante estar al día con novedades, explica Lorena Cabrera, directora de BI & Research de Human Connections Media Argentina. Sin embargo, advierte que la descarga de nuevas aplicaciones no crece al mismo ritmo. La permanencia de una app en el teléfono depende muchas veces del espacio disponible, señala. Lee también: El llanto de María Becerra al hablar sobre su salud: Sigo teniendo miedo de morir En la Argentina existen mecanismos sociales que aparecen ahí donde en otros países funciona una app: me refiero a la juntada con amigos, al asado del domingo en familia o al partido de los miércoles a la noche. Esto es cierto, al menos para la generación +25, para las generaciones más jóvenes, sobre todo los que crecieron durante la pandemia, hoy la socialización es una carga que se padece y genera ansiedad, indica Ronny Weter, General Strategy Director de VML. Pero hay un punto de atención, según Weter: también hay que mencionar que estos mecanismos se han ido erosionando, por dificultades económicas, por la falta de espacios de encuentro o la poca continuidad de las nuevas generaciones, estos rituales y espacios (como el club de barrio) hoy necesitan ser cuidados y mantenidos. Ahí la comunicación tiene una gran oportunidad. Si hay algo que nos quitó la pandemia fue la gimnasia social de vernos todos los días con compañeros de clases, de oficina, con gente en el transporte público, estas dinámicas nos entrenan en aceptar la diferencia, en aprender a resolver conflictos y también a disfrutar de la compañía de los otros sin el peso de mantener una imagen social impoluta, reflexiona el directivo de VML.

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