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» TN
Fecha: 21/03/2026 05:59
El nombre de MarÃa de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, conocida para siempre como Yiya Murano, quedó grabado a fuego en la historia criminal argentina. Es que nadie sospechaba que detrás de esa mujer elegante se escondÃa una historia de lujos, engaños y deudas, en la que una taza de té podÃa ser una sentencia de muerte. Entre febrero y marzo de 1979 Yiya envenenó con cianuro a tres mujeres. No eran desconocidas. Todas formaban parte de su cÃrculo más cercano y tenÃan además otro detalle en común. A todas ellas les debÃa sumas de dinero millonarias. Leé también: Su mamá mató con veneno a tres amigas y para sus 10 años le preparó una torta mortal: No se arrepintió El problema surgió cuando llegó el momento de devolver esa plata. Entonces, Yiya Murano eligió el camino más macabro. Invitó a las vÃctimas a tomar el té. Ninguna sobrevivió al encuentro y asà nació el oscuro mito de la envenenadora de Monserrat. Pero décadas después, la historia vuelve a abrirse. Y lo hace desde una voz acreditada: la de su hijo. Más allá del mito: nuevas vÃctimas y un legado de horror MartÃn Murano no solo carga con el peso de ese apellido. También con una versión que incomoda. Según su investigación personal, a la que se dedicó durante cinco años, hubo más vÃctimas de las que la Justicia reconoció. Hubo dos vÃctimas más, además de los crÃmenes por los que la condenaron. Dos inversoras más, en realidad eran tres pero una se salvó porque Yiya cayó detenida. La habÃa invitado para hablar de la devolución del dinero y ya sabemos cómo terminaba la devolución..., relató MartÃn a TN. Incluso, sostuvo, hubo vÃctimas posteriores a la salida de Yiya de la cárcel: Una fatal y otra que también se salvó en el hospital, lavaje de estómago por medio. Usó veneno para ratas. Entre siete y 11 vÃctimas podrÃan ser en total, subrayó el hijo de Yiya, convencido. A dÃas del estreno de un documental sobre el caso de la envenenora serial en Netflix, MartÃn plantea una hipótesis, por lo menos, inquietante. Ya no se tratarÃa solo de una asesina actuando en soledad, sino de posibles redes de complicidad. Herencia maldita: traiciones, estafas y una fortuna perdida Pero la historia no termina en los crÃmenes. También hay otra trama, menos visible pero igual de oscura: la del dinero. Ella no prestaba dinero, juntaba dólares para supuestas inversiones. Y no los devolvÃa, explicó MartÃn. De acuerdo con su versión, toda esa fortuna que Yiya consiguió reunir, desapareció en medio de maniobras legales y traiciones familiares. En diálogo con TN, MartÃn contó que en el tiempo que Yiya estuvo presa perdió el derecho a manejar sus bienes y la hermana de ella fue designada curadora, en complicidad con un abogado. Se hizo la sesión de derechos y me dejaron afuera de la sucesión. Fue en el año 2000, denunció. Me robaron 96 lotes en Mar del Plata propiedades en CABA una bóveda en Chacarita. Pidieron que se retiren los cuerpos de la familia Murano para poder venderla, detalló sobre la herencia de su madre. Y completó: Cuando Yiya salió de la cárcel se dio cuenta de que la persona en la que confiaba (la hermana) la habÃa dejado prácticamente en la calle. Leé también: El hijo de Yiya Murano recuperó las tazas del veneno y las subasta: Asà asesinó a una mujer que yo amaba El juicio, la condena y el show mediático El 27 de abril de 1979, la PolicÃa Federal detuvo a Yiya Murano en su departamento de la calle México al 1100. TenÃa 47 años en ese momento. El proceso judicial fue largo y lleno de idas y vueltas. En 1982, Yiya fue declarada inocente en primera instancia y recuperó la libertad. Pero en 1985, la Cámara Nacional de Apelaciones anuló ese fallo y la condenó a prisión perpetua por homicidio calificado por envenenamiento y estafas reiteradas. Pasó una década presa y finalemente recuperó la libertad en 1995 gracias a la polémica ley del dos por uno durante el gobierno de Carlos Menem. Nunca confesó. Nunca mostró arrepentimiento. Lejos de ocultarse, Yiya dio entrevistas a distintos medios y hasta volvió a casarse. A punto de cumplir los 80 años, la última nota que dio la envenenadora de Montserrat fue con Eltrece. Vivo de lo más tranquila, en primer lugar esas muertes no existieron, aseguró más preocupada por su peinado que por el prontuario que cargaba. Y remarcó: Yo puedo decirlo tranquilamente, ante Dios y ante la Virgen que yo no maté. No tengo vergüenza, no tengo miedo. El único temor que tenemos que tener es el temor a Dios y yo estoy con la consciencia tranquila. El final de la envenenadora de Monserrat Yiya Murano murió en abril de 2014, a dÃas de cumplir 84 años, internada en un geriátrico del barrio de Belgrano. Sus últimos dÃas transcurrieron lejos de la fama y la polémica, sin siquiera recordar quién era. Para su hijo MartÃn, la historia familiar fue otra condena. TenÃa 12 años cuando descubrió que su madre era una asesina y cargó con ese peso toda su vida. Yiya y MartÃn casi no tuvieron trato. En otra entrevista con este medio años atras, él contó que las pocas veces que ella le dirigÃa la palabra, invariablemente le respondÃa con insultos. No se le dice eso a una madre, lo retaba Yiya. La respuesta de MartÃn, un nene en ese momento, era lapidaria: A una madre no, pero vos no sos eso. Con el tiempo, MartÃn Murano terminó los estudios y se convirtió en doble de riesgo y especialista en artes marciales. Incursionó en la actuación, y hasta escribió un libro donde contó cómo fue crecer en una casa bajo el mismo techo con la tristemente célebre envenenadora de Monserrat. Ante la consulta de si le quedaba todavÃa algo de Yiya, la respuesta fue inmediata y contundente. SÃ, un mal recuerdo, concluyó.
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