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Fecha: 21/03/2026 05:49
Los aviones son un problema para el poder, se sabe. No solo por lo que muestran, sino por lo que infinidad de revelaciones que pueden producir. Manuel Adorni probablemente no haya recuperado la paz y difícilmente lo haga en los próximos días después de que dos vuelos, uno oficial junto a su mujer en el AR01, y otro privado a Punta del Este, abrieran una secuencia que ya escaló a investigaciones judiciales. Lo que empezó como una incomodidad política se transformó rápidamente en un expediente. Y en la Argentina, cuando eso ocurre, el problema pasa a otra dimensión. En este caso, el destino del jefe de Gabinete quedó en manos de causas que se acumulan bajo dos juzgados que ahora maneja Ariel Lijo: el suyo histórico -el número 4- que investigará la denuncia de Marcela Pagano por los contratos de la consultora de la mujer de Adorni y el 11 -donde tramita ANDIS- que subroga desde el mes pasado. Lijo fue el candidato fallido del Gobierno a la Corte, una contienda que lo dejó expuesto, desgastado, ¿enojado? Ahora en su despacho confluyen el caso del vuelo a Punta del Este, la presentación de Marcela Pagano y se sumó ayer la causa por enriquecimiento ilícito que tenía María Servini, pero que está enviando a Lijo para que concentre toda la investigación. El volumen de medidas en curso es significativo. Cámaras de seguridad del aeropuerto, registros contables, trazabilidad de gastos. La famosa factura de pago del viaje a Punta del Este ya reveló incógnitas, pero sobre todo más problemas: costó casi el triple de lo que dijo Adorni en la entrevista que dio y encima está a nombre de la productora de su amigo, Marcelo Grandia, quien voló con él a la ida y tiene contratos en la TV Pública con la misma productora que pagó el viaje en el tramo hacia Uruguay. A esta hora Grandia ya debe saber que posiblemente le toque declarar como imputado por sospecha de dádivas más que como testigo. El tramo de vuelta está produciendo medidas en este mismo momento porque Alphacentauri entregó la factura de contratación de un paquete de vuelos adquirido por un tal Agustín Issin Hansen, radicado en Uruguay. ¿De qué banco provino esa transferencia? ¿Cuál es el motivo de la generosidad de Agustín? Se sabrá en las próximas horas. En principio es información que Adorni no dijo cuando dio sus explicaciones en público. Un datito especial sobre la compañía de taxi aéreo que lo trasladó es que su dueño es Alfredo Ricardo Lisdero, un abogado que forma parte de un conocido estudio jurídico familiar especialista en radicación de sociedades en el exterior que tuvo que irse a Madrid a vivir después de una operación conflictiva por la compra de una nave en la época del dólar blue y el dólar oficial. El problema político más relevante para Adorni -y en consecuencia para el Gobierno- es que su caso ya está produciendo otras revelaciones intrigantes: hasta asumir en 2023, el jefe de Gabinete vivía en un departamento modesto sobre la avenida Asamblea al 1100 pero en 2024 compraron una casa en el country Indio Cua Golf Club a nombre de su esposa, tal como denunció la diputada Marcela Pagano. La inscripción de la adquisición en el registro de propiedad inmueble de la provincia de Buenos Aires es irrefutable así como las expensas que están a nombre de Bettina Angeletti. Hay que observar otra adquisición de diciembre del año pasado en el barrio de Caballito que también formaría parte del nuevo patrimonio de la familia. En la Casa Rosada, los integrantes del primer piso y sus allegados decidieron responder con anécdotas del kirchnerismo: Bolsos con millones de dólares, aviones que llevaban los diarios al sur, lavado de plata en los hoteles. De qué me hablan con Adorni?, dice alguien de extrema confianza de Karina Milei. A esta hora, el Gobierno está filtrando su propia investigación interna, su propia obsesión: no es si hay un problema con el patrimonio del jefe de Gabinete, es básicamente quién grabó, guardó y filtró el video donde se dirige hacia el jet privado en el feriado de Carnaval. Están seguros de haber identificado a dos trabajadores del aeropuerto con afiliación sindical de izquierda. El problema es que el sueldo del jefe de Gabinete es de 3 millones de pesos en la mano y que eran de apenas 2 millones hasta diciembre. ¿Cómo paga su vida? Qué piensa Javier Milei sobre la interna del Gobierno Javier Milei, una vez más, afrontará este conflicto desde el exterior. Disertará en Hungría para participar de una cumbre de derecha sin conexión directa con una agenda de interés nacional. Como la semana pasada cuando visitó España para un evento de Vox, el viaje lo costeará el Estado argentino. Otra vez el problema de los aviones. Antes de salir, se posicionó públicamente sobre las dos problemáticas políticas más intensas que transita: agredió a Liliana Franco por escribir que la salida de Adorni era un tema de conversación y ponderó a Santiago Caputo en un acto en el CCK a la vista de su hermana que no disimuló su disgusto. Las anécdotas sobre el estado de ese vínculo son para una novela de la tarde. Pero ya es aburrido seguir detallando. Quienes vieron al Presidente en estos días aseguran que su decisión es no hacer nada, una dinámica que ha sucedido en otras situaciones conflictivas en la pugna interna. No se le ocurre como posibilidad tomar ninguna decisión sobre Adorni y tampoco sobre la pelea irreversible entre su hermana y Caputo. Es incierto cómo se desencadenará el final. Ese clima se cruza, además, con otras revelaciones incómodas. La causa Libra volvió a mostrar en los últimos días fragmentos de conversaciones que exponen un vínculo directo entre el empresario Novelli, el presidente y Karina Milei. No hay intermedios ni filtros entre el desbocado Novelli, Hayden Davis y los hermanos Milei. Euforia. Circulación de dinero. Gasto desmedido. Los audios y videos de un emprendedor que, después de acompañar a Davis a reunirse con el Presidente, hablaba de comprar autos importados, relojes de lujo y propiedades en una misma tarde, con una sola preocupación: los problemas para blanquear ese dinero. Las negociaciones dentro del PRO para 2027 El episodio de Adorni era tentador para el PRO que necesita desesperadamente conservar la ciudad de Buenos Aires en las elecciones del año que viene. Las revelaciones sobre el jefe de Gabinete -candidato de Karina para gobernar la ciudad- sucedieron justo en la semana en que el PRO se reunía estructuralmente por primera vez desde la derrota de las presidenciales. Hubo muchísima conversación interna sobre qué iba a decir Mauricio Macri en su discurso de cierre en relación al Gobierno libertario pero sobre todo al jefe de Gabinete. Al expresidente lo persigue la preocupación de mantener amarilla a la Ciudad considerando que su primo Jorge -con el que mejoró el vínculo pero no se hablan sino a través de Daniel Angelici- se candidateará naturalmente a la reelección. Está creciendo una posibilidad entretenida. A instancias del binguero Angelici, Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta se juntaron a solas en el hotel SLS. Nadie quiere contar tanto de qué se trató el encuentro, pero la realidad es que se conversaron pautas posibles para una interna saludable. Larreta está decidido a pelear por la Ciudad y el PRO estaría necesitando generar alguna atención. Macri se ofrece como garante de una competencia sana. Algo así pasó en la Presidencial y ya se sabe cómo salió. De todos modos, el titular del PRO tiene a su favor un dato empírico: hasta ahora ganan la interna los que él termina apoyando. Si lo sabrá Larreta. El PRO podría estar interesado también en una alianza con los libertarios si los números propios no alcanzan en la Ciudad. Es una escena que sueñan con Adorni porque sería totalmente inviable imaginarla con Patricia Bullrich. Es un interés, claro, que comparten con Karina Milei. Qué pasa con las expectativas y el plan económico Las especulaciones electorales son de todos modos, futurismo en la coyuntura actual de la Rosada. Las encuestas empiezan a mostrar unívocamente un movimiento desfavorable en el humor social con respecto a la situación económica. Es un descenso que empezó a clarificarse en el verano y que en el último mes se mostró de manera contundente. Una de las encuestadoras que Javier Milei escucha personalmente muestra que la confianza en que la situación económica mejorará bajó del 50% al 35% entre quienes apoyan al Presidente. Es una pérdida de fe muy contundente y más peligrosa por la acumulación de tiempo de gestión. Los estudiosos de la política entienden que en el mundo actual, el segundo tramo de un Gobierno es como un segundo mandato: la gente quiere ver resultados. Esa misma medición que acaba de cerrar y está siendo distribuida ahora revela además que tres de cada cuatro argentinos sienten que les cuesta más llegar a fin de mes y dos de cada tres se endeudaron. La baja en la expectativa parece mostrar que el acompañamiento está dejando de sustentarse no tanto en lo que se espera a futuro sino en lo que está pasando ahora. Aparece además, muy visible, el miedo a perder el empleo, una de las emociones más desequilibrantes para cualquier sociedad.
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