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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 20/03/2026 16:43
Carancho le decían a este cura que, a no dudar, no fue un cura común. Francisco de Paula Castañeda nació en Buenos Aires el 12 de mayo de 1776 y falleció en Paraná en marzo de 1832. Fue un gran polemista y se hizo conocido y temido por los políticos de su tiempo por la aguda ironía que cada uno de sus escritos tenía. Castañeda se auto apodaba El Gaucho político, aunque no pocos lo llamaban Carancho. Fue un político destacado en la Revolución de Mayo, pero ya lo había sido en la Reconquista tras las invasiones inglesas. Este religioso franciscano fue casi el único clérigo que se animó a pronunciar el sermón patriótico del 25 de mayo de 1815, en medio de una atmósfera de temor debida a la noticia del regreso de Fernando VII al trono español. Bernardino Rivadavia fue el blanco más empleado en la puntería de Castañeda. El Padre Castañeda luchó incansablemente con su pluma filosa en los periódicos que él mismo fundaba, y no duraban demasiado, pero en el papel de sus periódicos descargó dardos y artillería verbal contra sus enemigos políticos, a quien no dudó en ridiculizar y poner originales apodos, utilizando seudónimos que él mismo se atribuía. Fue uno de los más empeñosos propagadores de la enseñanza primaria en el Río de la Plata. Logró que se fundaran dos escuelas de primeras letras en Buenos Aires, una en el barrio norte y otra en el barrio sur, y fue uno de los más entusiastas lancasterianos. En 1823 Rivadavia lo expulsó de Buenos Aires, adonde nunca volvió. Fue desterrado en Kaquel Huincul, en cercanías de la actual población de Maipú. Allí, a pesar de todo, también se ocupó de la enseñanza primaria, y lo mismo hizo en el Fortín de Areco. Fue entonces cuando Rivadavia volvió a desterrarlo. El lugar: Montevideo. Allí y contra su voluntad, fue elegido diputado; pero renunció para no servir al Brasil. Vale recordar que entre 1817 y 1825, la actual República Oriental del Uruguay estaba bajo el control del Imperio de Brasil, denominándose a la Banda Oriental con el nombre de Provincia Cisplatina o Estado Cisplatino. El cura volvió a cruzar el río Uruguay hacia estas comarcas. Nuevamente fue desterrado. Ahora al pueblo de Pilar. Llegó a ganar la simpatía de los habitantes. Impulsó el traslado de la ciudad al lugar que ahora ocupa, y ayudó a construir un puente sobre un cercano arroyo. Además levantó la actual iglesia. Se afincó también en San José del Rincón, cerca de Santa Fe, donde construyó y dirigió una escuela que tuvo muchos alumnos, varios de ellos indígenas del Chaco, a través de los cuales misionó entre las tribus guaycurúes y mocovíes. Una terrible sequía le hizo perder sus progresos y fue entonces que llegó a Entre Ríos. Un vecino, Salvador Ezpeleta, le pagó la construcción de un aula y la provisión de una biblioteca en el pueblo que había fundado, que hoy es Victoria. A cambio Castañeda le daba clases de latín y filosofía. En 1828 se pronunció contra la revolución de Juan Lavalle y editó en su contra sus últimos periódicos. Por un tiempo vivió en Rosario del Tala y más tarde se trasladó a Paraná, donde construyó otra escuela y una capilla. Allí falleció en marzo de 1832. Juan Manuel de Rosas hizo que los restos mortales de Castañeda fueran trasladados a Buenos Aires, siendo depositados en el Panteón del Convento franciscano. En oportunidad en que se realizaron algunas refacciones, los restos del cura desaparecieran de allí. No se puede más que recordar lo que alguna vez Castañeda dijera de sí mismo: ¿Qué no dirán de este pobre fraile que cuando no está en la cárcel, lo andan buscando?.
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