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» TN
Fecha: 20/03/2026 14:21
Las salas del subsuelo del Museo de Arte Decorativo lucen abarrotadas. No cabe un alfiler en torno de la obra expuesta que inaugura la edición número catorce de la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo. Es lógico: se presentaron para esta edición 1250 artistas, el doble de la pasada. Y la selección expuesta es tan interesante que nadie se queja del calor sin ventilación. El último día del verano deja su impronta. El jurado, compuesto por Ernesto Ballesteros, Xil Buffone y Santiago Villanueva eligió las 79 que quedarán expuestas hasta el 3 de mayo próximo. Para los recién llegados, la tremenda convocatoria de este evento ya consolidado en el calendario de las artes visuales, puede sorprender. Sin embargo, la Fundación Mons.Vetrano y La Santa Faz la organizan desde hace cuarenta años, pasando por distintas sedes. Esta edición, curada por María Pimentel de Lanusse, está marcada por la diversidad. Si la bienal tiene que ver con la capacidad del arte para conectarnos con lo sagrado, le dimos un sentido amplio. Le agregamos el adjetivo contemporáneo, porque se invita a todos los artistas a reflexionar sobre lo sagrado, cómo se manifiesta en el lenguaje contemporáneo. Así, cada artista, muchos muy jóvenes, con los lenguajes actuales, expresaron en obras de muy distinto formato y soporte (hay textiles, cerámica, pintura, dibujo, instalación) lo que para ellos implica lo sacro. Pensado como categoría abierta, no para ilustrar un dogma", dice Lanusse a TN. El veredicto del jurado de premiación, nada menos que el académico e historiador José Emilio Burucúa, la directora del Museo de Bellas Artes de Salta, Marcela López Sastre y el crítico de arte Julio Sánchez Baroni, se dio a conocer en la gala de apertura. Lo maravilloso de esta bienal es que le da lugar a artistas que trabajan lo sagrado desde un lugar más clásico que quizá no tienen otro espacio para mostrar. Hay obras con técnicas muy particulares, relacionadas con lo icónico, con características particulares del arte sacro. María abrió esas categorías, más tradicionales, a artistas que están en otros espacios, y se mezclan los lenguajes, dice López Sastre. El primer premio ($ 3.000.000) de la XIV BASC, declarada de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación, fue para Blas Aparecido con su obra Mis Chinas Viejas. El segundo premio ($ 2.200.000) fue para Veo desde un estómago, de Ignacio Cassas. La mención ($1.200.000) cayó en manos de Ramiro Pasch, por su obra Logos. Y el premio estímulo ($ 800.000) lo recibió Leonardo Cavalcante con su obra Suspensión. Además, se otorgaron dos menciones para Marcolina Di Pierro y Gaba de Dios. Que haya ventanas para el más allá, para la trascendencia, y que eso siga vigente, destaca Eduardo Pérez del Lago, sacerdote a cargo de la Fundación La Santa Faz. Se ve que hay interés porque se presentaron 1.250. La respuesta superó nuestras expectativas. La iniciativa lleva cuarenta años y lo importante es que la temática de lo trascendente está abierta, sigue vigente con artistas jóvenes. Están reperesentadas las bellas artes y las artes aplicadas Vale la pena darse una vuelta por la muestra, que además de su diversidad ofrece un panorama amplio de nuevas generaciones de artistas. Como Benicio Mutti Spinetta, nieto del Flaco, que muestra su obra Interior, un dibujo a lápiz de 2024.
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