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  • Halle: el Golpe, el peronismo y lo que piensa de la unidad

    Parana » Pagina Politica

    Fecha: 20/03/2026 14:19

    José Carlos Halle pasó el martes por el ciclo Plaza Mansilla que se emite por el canal de streaming Click del Litoral. El reconocido dirigente brindó una entrevista, por momentos desordenada y compleja para transcribir, pero que dejó un interesante listado de definiciones políticas. Convocado para recordar el Golpe de Estado del 76 y la realidad del peronismo, el ex intendente dio sus puntos de vista sobre los diferentes procesos que lo tuvo en lugares expectantes. -La primera: ¿estás activo? -Bueno, siempre he estado activo. Lo que ocurre es que quizás algunos se lo preguntan, ya me lo has preguntado, es si dejé de ser político o hacer política. Política se hace siempre. No conozco a nadie que deje porque quiere. Yo quiero y lo hago. Lo que ocurre es que no quiero ni voy a ser candidato. Es decir, creo que uno cumple una etapa, cumple una función y llega el momento en que está para ayudar a otro. Yo trato de ayudar en lo que puedo a Rosario (Romero), a Santiago (Halle), a compañeros de nuestro espacio, de la agrupación, a nuestros aliados. Escuchar a un dirigente que se retiró suena muy mentiroso. Pero bueno, una vez jugué de titular en un equipo, fui ministro, fui secretario de Justicia. Pasaron 20 años, no tengo derecho a seguir jugando de titular. Estoy, en todo caso, para aportar al equipo. A mí me parece que tiene que ser así. Es lo que pienso y me siento cómodo. -Estamos en un año donde se cumplen 50 años del Golpe de Estado. ¿Cuántos años tenías? ¿Qué te acordás de ese momento? ¿Dónde estabas? ¿Qué pensabas? -Lo que yo te diga es mi impresión, mi subjetividad. Sin presumir de que lo que yo diga sea verdadero. Es mi verdad, de un muchacho de 19 años. Yo había empezado a militar antes. Fuí lo que posteriormente se llamó la Unión de Estudiantes Secundarios y más adelante se denominó Tendencia. Eso habrá sido en el año 72. Yo era peronista. Siempre recuerdo un acto en la Plaza de Mayo, al que fui con mi grupo de compañeros, donde cantaban ni yanquis, ni marxistas, peronistas, y a mí me pareció razonable la condición. Yo caí al peronismo porque me crié en un hogar peronista, porque mamé eso, y especialmente padecí aquello que le virlaron al peronismo, que fue la identidad, mi identidad. El Estado lo que puede hacer es prohibir el hacer o el omitir, lo que no te puede prohibir es ser negro, ser judío. Acá se prohibió ser peronista. -O sea que te hiciste peronista por el antiperonismo. -Bueno, no tanto eso, pero en realidad vi el padecimiento de nuestra gente, de mis viejos, de todo el mundo. Recuerdo siendo chico estar en el (club) Recreativo y ver un viejo tirar una bocha y decir ¡Viva Juancho y la finada! Era un grito casi de resistencia. El daño que le hizo la proscripción al pueblo argentino y a nuestra generación, fue tremendo, fue quitarle la identidad. No podías ser peronista. Esto viene a cuento que el Golpe del 76 todo el mundo lo esperaba, todos sabíamos que iba a haber un golpe, lo que no sabíamos era cuándo. Incluso algunos lo anhelaban. Por ejemplo, Montoneros quería que hubiera un golpe, eso fue así, o por lo menos así lo leí en su momento en los cuadernillos. Se pensaba que se debía caer el antifaz de Estela Martínez, porque entonces el pueblo peronista iba a ver con claridad quién era el enemigo. Después la gente, la sociedad civil, entendía que eso no daba para más. Lo de la Triple A y los secuestros era un escenario de violencia total. A eso sumale que nosotros, por lo que te dije del 55, no concebíamos la democracia como un valor, como hoy lo tienen adoptado mis hijos, los tuyos, la gente común a partir de 1983. Ese fue el gran triunfo de (Raúl) Alfonsín. Ese valor tan grande que es la democracia. Pero para poner en valor la memoria, tengo que decir que nosotros no valorábamos la democracia, porque democracia era proscribir a Perón, como en el 55, era una democracia condicionada. En realidad nuestra formación, al menos la mía, aspiraba a otra cosa, no aspiraba a la democracia burguesa, a la liberal. Yo aspiraba al ideario de la revolución cubana. Era un clima de época, un mundo dividido, y nosotros intuíamos que del otro lado, el de la Unión Soviética, estaba lo más justo. Independientemente vos me podrías decir: mirá los indicadores nacionales no eran como para armar el despelote que se armó acá. Y quizás no, pero el clima de época, sumado a los que pasó en el 55 a la fecha, no había vueltas. Ni hablemos de aquello que padecieron y vivieron los bombardeos a Plaza de Mayo. Es decir, vos no le podías vender democracia a un joven que creció como crecimos nosotros. Eso lo entendió muy bien Alfonsín. -Con Alfonsín tenemos el juicio de las Juntas, después vienen los indultos de Carlos Menem y finalmente la reapertura de esos juicios y la incorporación de la figura de lesa humanidad con el kirchnerismo. ¿Qué reflexión hacés de toda esa línea de tiempo hoy? -Antes que eso, el triunfo del 83. En alguna medida creo que nos sirve como experiencia, porque somos peronistas y estamos pasando una situación similar. Es decir, la derrota electoral, las formas en que encaramos este proceso. En aquel momento a nadie se le ocurrió andar en una suerte de actitud mendicante, como andaba Alberto Fernández, pidiendo unidad del peronismo. O como ahora cuando escucho y se exige discutir. Yo no sé qué quieren discutir. Esta idea de que el partido genere un ámbito para discutir. Esto nunca funcionó así. Los peronistas dicen que al peronismo le falta un ámbito de debate. No entiendo qué hay que debatir. ¿Modelo de país, de provincia? Perón no tenía partido político en el 46. Los sindicatos habían formado un partido laborista que fue el partido que usó Perón para ganar. Después se constituyó el partido peronista, un partido peronista femenino y en el 55 lo prohibieron. Recordarás el Consejo Nacional Justicialista y la idea de la cuarta rama juvenil. Nosotros la queríamos porque ya estaban la rama política, la gremial y la femenina. El partido, así lo entendía Perón, es un instrumento jurídico que se usa para las elecciones, no más que eso. Todos los compañeros y compañeras de la resistencia fueron a los sindicatos, a las universidades, a las fábricas. Esos eran los ámbitos de discusión. No una sede del PJ. El peronismo siempre vivió fuera del partido. La resistencia fue afuera. A nadie se le ocurrió decir que necesitábamos un ámbito para discutir. ¿Para qué? ¿Para que vuelva Perón? Algunos ponían una bomba, otros pintaban una plaza. Otros peronistas estaban en contra de cualquier situación de violencia y hacían otras cuestiones. Si hay agrupaciones estudiantiles que son peronistas, hay agrupaciones gremiales que son peronistas, no es necesario llenar el partido. Esto conviene aclararlo, porque si no en los próximos meses ya se está pidiendo de vuelta el ámbito de debate. Lo que ocurre es que en el último tiempo vivimos una suerte de verticalismo atroz, donde entraron diputados o diputadas que no tenían votos, pero llamaba Cristina Kirchner y ponía el candidato. Ahí no pedían ninguna discusión, ¿entendés? No había nada y nadie dijo nada. Esto pasó con una compañera que no armó nada y de golpe cuando se dio cuenta que no iba a ser candidata a diputada por cuarta vez armó una lista. -¿Estamos hablando de Carolina Gaillard? -Sí, de ella. Ella fue diputada, pero no porque hubo ámbito de discusión ni porque hubo un sistema de ideas, ni una arquitectura electoral que nos fue llevando a la conclusión de que tenía que ser la candidata. Fue un capricho del kirchnerismo de ponerla y se terminó. -No me respondiste la pregunta sobre los juicios de lesa. -Ah no, espérate. Antes de eso, porque viene a cuento, nosotros cuando perdimos ¿qué hicimos? No fuimos a decir, bueno Alfonsín es el enemigo. Nosotros armamos la Renovación Peronista. Nos paramos en un lugar y armamos. Criticamos lo que teníamos que criticar. Ese era el funcionamiento democrático. No había conducción porque la unidad funciona cuando hay conducción. Eso era Perón. Desaparecido Perón lo que había que formularse era una conducción y eso se logra ganando la elección. En el 87 (Cristobal) Vairetti era el candidato cantado y nosotros, desde la Renovación, dijimos que no, queríamos que sea (Jorger) Busti. Y armamos otra lista y lo llevamos como candidato. El nuestro, en Paraná, perdió contra (Mario) Moine. ¿Cómo se resolvió el problema del peronismo?, ¿discutiendo?. Se resolvió diciendo el que quiere oír que oiga y el que quiere seguir que siga. Es decir, armamos una lista y nos metimos adelante. Acá hay que hacer lo mismo. Los que quieren seguir, seguirán, los que quieren oír, nos oirán. No hay otro modo de caminar en el peronismo. Lo que creo es que no hay que discutir, hay que votar. Ahora respondo. El peronismo tuvo un problema siempre. Aunque algunos peronistas se enojen, pero fue la verdad, nunca tuvimos política de derechos humanos en el 83. Incluso se proponía la amnistía, en una lógica que el peronismo siempre pensó que había peronistas de un lado y otro. Lo digo así, casi en un reduccionismo histórico. Tanto es así que terminamos con el indulto de Menem, aunque no todos los peronistas pensábamos eso. Pero antes el peronismo se opuso a las leyes de obediencia debida y punto final, que se las sacaron los milicos a Alfonsín cuando ya venía mal. Pero bueno, lo importante de ese momento es que cuando hubo despelote, el peronismo de la Renovación estuvo al lado de Alfonsín precisamente por ese valor a la democracia. Nosotros siempre militamos por políticas de derechos humanos, pero el peronismo, en general, no lo hizo. De hecho Néstor le entregó esas políticas a las organizaciones. -Cómo viviste la reapertura de los juicios. -Eso yo lo viví como funcionario de Busti. -Como secretario de Justicia creaste el Registro Único de la verdad. Un amigo alfonsinista en aquel momento estaba muy enojado por el nombre del organismo. Subrayaba la palabra único y consideraba que era de una soberbia imperdonable. ¿Mantendrías el nombre? -No, yo creo que me pasé. Lo que yo quería era registro único de la memoria. La idea del registro la armamos con el Mencho (Guillermo Germano), que estuvo en la dirección. La idea era recolectar todos los datos, todos los antecedentes, porque desde ahí nosotros, con los abogados Marcelo Baridón y Álvaro Piedra, nos presentamos como querellantes en esos juicios de lesa humanidad. Pero bueno, el nombre quizás es un exceso, pero el fin que tuvo cumplió el objetivo. El peronismo está fuera del poder en la provincia, después de 20 años. Hay dos grandes procesos en donde la fuerza se reconfigura. Uno tiene su punto de partida en la crisis de 2001, donde absorbe todas las organizaciones sociales, por ejemplo; y otro en el 2008, cuando el gobierno nacional abre un conflicto con las entidades del campo, lo que significó un quiebre hacia adentro. Con los gobernadores. ¿Cómo viviste esos dos procesos? -Yo estuve en los dos. En el primero no tenía cargo y en el 2008 era intendente. El triunfo de Néstor, a nosotros, a mí al menos, me conmovió en alguna medida. Eran los climas de la época, como aquel que te contaba de la revolución cubana. Néstor era más o menos como una reivindicación de lo nuestro. Yo no podría nombrar a todos mis compañeros y compañeras que vivimos este proceso, porque algunos no están, otros no sé si tengo autorización para nombrarlos, no sé si les gusta que uno lo diga. El Pati (Alejandro) Richardet no sólo era mi amigo, sino que era mi ídolo. Cuando yo era pendejo y militaba él era el responsable de la Juventud de la Regional 2. Incluso Pati me salvó de una paliza porque me estaban pegando cuando estaba pegando unos carteles y se metió. Yo lo admiraba. Todos nosotros, como a Pemo (Guillermo Guastavino) que lo conocí después, nos conmovió el triunfo de Néstor. Yo estaba en el Poder Judicial y me fui al gobierno de Jorge Busti. -¿Incluso por la relación que tenías con Busti pudiste haber hecho hasta una carrera dentro del Poder Judicial? -Sí, incluso podía ir al Superior Tribunal de Justicia. Pero yo quería seguir en política, quería hacer el Consejo de la Magistratura, que finalmente hicimos. También armamos la Secretaría de Justicia, la oficina de Asistencia a la Víctima, el Registro Único de la Verdad, y todo el desarrollo respecto a las políticas de derechos humanos. Son hitos que a uno lo marca, como cuando secuestran a Fernanda Aguirre. En 2008 el conflicto con el campo no me dividió. Tanto es así que a mí me demandaron junto a (Gustavo) Bordet, (Juan José) Bahillo, que éramos los intendentes. Yo no estaba contra Cristina, pero prevaleció una relación afectiva y de compromiso político de años con Jorge. Y bueno, ahí tuvimos un conflicto con (Sergio) Urribarri, que se resolvió como se tienen que resolver los conflictos. Nos echaron del PJ y tuvimos que hacer un partido político para competir y perdimos. Él fue candidato a la reelección y yo también. Ganó él y yo perdí. -Se están discutiendo expulsiones en el PJ. -Nosotros habíamos ido por afuera. ¿Qué sucedió? Se hizo un congreso y nos suspendieron. No podíamos participar de las internas partidarias que se produjeron. ¿Qué reclamamos? Nada, qué vamos a reclamar. Perdimos y a la cola. Ya está, así fue. Está bien, nosotros tenemos como atenuantes decir que enfrentamos a (Sergio) Urribarri y a Cristina en el mejor momento, el 2011. Nos comimos una paliza, y bueno, a la cola. ¿Querés cobrar encima? ¿Querés un ámbito para discutir? Perdimos y nos pusimos a la cola. -En su momento Busti dijo que el kirchnerismo había sido una deformación del peronismo. ¿Néstor y Cristina construyeron de manera diferente?. ¿Coincidís con lo de la deformación? -Él, como yo, separaba a Néstor Kirchner de Cristina Kirchner. Yo creo que efectivamente Cristina armó un frente bastante diferente al de Néstor. Era otra cosa. No creo que el kirchnerismo sea una deformación. Yo estaba enfermo contra el menemismo, pero después me di cuenta de lo que quiso hacer Menem y lo que hicieron los peronistas. Yo creo que compraron un paquete completo cuando se hubiera podido comprar algo. Una partecita del paquete. Pero bueno, ese fue el olfato del peronismo en esa época. Creo que Néstor vio también por donde venía la cosa y encaró. Tanto es así que la política de derechos humanos, donde nosotros veníamos de la amnistía y los indultos, pasamos a la reapertura de los juicios. El peronismo no tuvo una política sobre eso, tal es así que Néstor se las entregó a las organizaciones de derechos humanos cuando las pudo haber implementado el peronismo. En cuanto a Busti no soy quien para hablar por él, lo que deformaba su óptica, era la visión que él tenía de Urribarri. Calificaba el kirchnerismo por lo que él pensaba del Pato, que por otro lado cumplió acabadamente con el manual del kirchnerismo. -¿Cómo te imaginas al peronismo organizándose para el 2027 en Entre Ríos? Hay una idea, que ya están diciendo algunos dirigentes, donde advierten que lo más aconsejable es evitar cualquier paraguas nacional. -Jorge Busti, cuando fueron las elecciones en 2003 y había tres candidatos presidenciales en el peronismo, tenía uno en cada lugar y nadie se enloqueció porque había que tener un proyecto nacional. Acá había que arreglar la casa. Creo que nosotros tenemos que plantarnos a ver cómo podemos retener la intendencia de Paraná y ganar la provincia, cómo podemos retener la intendencia de Uruguay en el marco de nuestro acuerdo con los intendentes peronistas y nuestros dirigentes. Nosotros vamos a poner un candidato a gobernador, gobernadora, y vamos a pelear todo. En lo nacional están quienes apoyan a Axel (Kicillof) como Angel Giano y Enrique (Cresto) y está muy bien. Eso no impide que vayan a participar de un armado para recuperar la provincia y ganarle a (Rogelio) Frigerio. Ellos estarán ahí y otros estarán en otro lado armando un espacio. Lo del proyecto nacional está bien, pero todos los gobernadores van a tratar de mantener su quinta y nosotros queremos ganar la provincia. Y, desde ahí, apoyar a los candidatos a presidente que los compañeros estimen. El problema es que acá siempre pasa lo mismo, es decir, tal se junta con tal y es un traidor. Antes no había tantos traidores y eso que estuvimos más jodidos que ahora. ¿Cómo vamos a acordar? ¿Vamos a estar seis meses discutiendo? No vamos a acordar nunca. En las elecciones pasadas perdimos pero juntamos el 35%. Nos faltan 10 puntitos u 8 y somos competitivos. Tenemos un piso alto para avanzar. Ahora, el cuento de la unidad, te repito, no es un valor en el peronismo. ¿Por qué? Porque en alguna medida la unidad se verticaliza o se sintetiza desde lo institucional. Buena parte del peronismo de Paraná está con Rosario porque es la intendenta. Lo mismo pasó con Néstor y Cristina o los gobernadores. No se está mendicando unidad como lo hacía Alberto Fernández, que terminó llevando adelante un gobierno loteado. Acá el que quiere venir va a venir y el que no quiere estar se pondrá en contra, porque así es la libertad. Vos estás conmigo si querés estar conmigo, si no te vas, esa es la libertad, porque la política es eso. Yo no tengo ningún problema de discutir, lo hago siempre con mis compañeros. No sé qué decirte, quizás suena muy cortante, quizás alguno se enoje por lo que digo, pero digo lo que siento. La unidad existe en la medida que hay una conducción política, esa conducción política hoy no existe y hay que construirla. Después hablamos de unidad. Fuente: Página Política

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