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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 20/03/2026 12:06
Quizá el capítulo más oscuro de lo que no logramos penetrar es sobre la participación de los organismos de inteligencia... y particularmente el capítulo de la Policía de la Provincia de Entre Ríos", afirmó Baridón. A 50 años del Golpe militar, el vocal de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Nº1, de Paraná, e incansable abogado en las causas por violaciones a los derechos humanos de Entre Ríos, Marcelo Baridón, habló de la importancia de las investigaciones y de lo que aún falta por hacer. En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Baridón destacó todo lo que se hizo, todo lo que hicieron, no solo el Poder Judicial, sino fundamentalmente las organizaciones de derechos humanos en Entre Ríos, que fueron quienes promovieron la investigación, como así también el Ministerio Público Fiscal en su momento. Remarcó que de hecho, durante muchísimos años la causa se denominó señor Fiscal y se llamaba así porque justamente el fiscal (Ricardo Carlos María) Álvarez, el fiscal de Cámara, era quien promovía la acción. Y no nos olvidemos también que en la Justicia Federal de Paraná hubo un gran juez como el doctor (Gabriel) Chausovsky, que fue uno de los dos jueces del país, junto con uno de Bahía Blanca, que declaró inconstitucional la obediencia debida, en aquel entonces, en 1987, y en la soledad más absoluta. Sin perjuicio de lo que hizo y lo que está haciendo, la Justicia Federal, los organismos de derechos humanos han hecho también un enorme esfuerzo, porque hay que recolectar piezas dispersas no solo en la memoria, sino borradas del territorio, resaltó Baridón y recordó: Recuerdo haber participado de numerosas inspecciones en donde lo que encontrábamos era restos de cimientos o perforar pozos en la zona de Ejército, buscando cadáveres. Al centro clandestino detrás de la Brigada Aérea de Paraná lo logramos identificar con precisión gracias a un vecino que nos relató que durante el periodo de la dictadura él le tenía prohibido a su hijo ir a jugar, porque sabía efectivamente lo que estaba pasando. En cuanto a las cosas que faltan por hacer todavía, afirmó que quizá el capítulo más oscuro de lo que no logramos penetrar es sobre la participación de los organismos de inteligencia. Todo aquel que ha investigado y trabajado en estos temas, sabe perfectamente que, para desarrollar esta suerte de penetraciones sobre la comunidad, producir secuestros clandestinos, robar criaturas, robar propiedades, y la cantidad de crímenes que se cometieron durante la dictadura, se requiere un tejido de inteligencia orquestado con alcahuetes, con transmisión de información, con reunión de información. Y no sólo esto, sino que estaba previsto en las normas que regían el actuar de los comandos clandestinos. Y la investigación jurisdiccional no llegó a esas redes, al menos en Entre Ríos. En otras jurisdicciones como la Capital Federal, está la causa del batallón 601, donde se lograron importantes avances. E incluso nos enteramos en Entre Ríos, quiénes eran el personal civil de inteligencia del Estado, la actual SIDE que también se llamaba así en aquel entonces, como los distintos servicios de inteligencia de las tres Fuerzas Armadas, por las investigaciones llevadas adelante en aquel entonces. Pero todos esos siniestros personajes que incluso participaban de la incipiente actividad política y luego con la recuperación de la democracia siguieron participando, quedaron por fuera de las posibilidades de investigar sus participaciones. Agregó que falta también particularmente el capítulo de la Policía de la Provincia de Entre Ríos, que la vez que exigimos información, se nos contestó que en Entre Ríos no había absolutamente nada. Cuando las constancias de las investigaciones dieron por resultado la participación activa de miembros de la Policía de Entre Ríos en los distintos grupos de tarea. En tal sentido, opinó que desde lo investigativo esa es la deuda. No es que no se hizo, se intentó, los organismos formularon una denuncia ante la jurisdicción federal, pero no prosperó y creo que ahí faltó. Quizás también hay decisiones de política judicial, de poner los esfuerzos y los recursos humanos. Uno dice hay que hacer una denuncia, hay que hacer esto, hay que hacer aquello, pero detrás de la denuncia hay personas físicas que tienen horarios de trabajo, que tienen limitaciones, que tienen imposibilidades, no es soplar y hacer botella, no es que uno va, toca el timbre y aparece el testigo y el testigo declara, no es tan sencillo. Yo creo que se hizo bastante desde la Justicia Federal y se crearon organismos del Estado específicamente para la investigación de semejante horror. Ocurre que por ahí las dimensiones del horror sobrepasan las posibilidades de los organismos creados. De hecho, hoy resulta bastante preocupante para cualquier demócrata en la Argentina, los discursos negacionistas que están en boga en importantes autoridades del Estado nacional, como también preocupan lo que uno advierte y observa de políticas de desfinanciamiento. En países europeos donde han padecido circunstancias similares a las nuestras, aún en otras medidas, como en Alemania, a nadie se le ocurre negar el Holocausto, mientras que acá en la Argentina está ocurriendo eso, se están desfinanciando organismos creados y destinados a mantener viva la conciencia colectiva, como ocurrió en la provincia de Entre Ríos, analizó. Hay un valor muy importante como que abandonemos la violencia como mecanismo de construcción política y hemos sido testigos en este último tiempo de la importancia que tienen estos conceptos. En la conciencia colectiva no solo de los que padecieron el 76, sino también de los que fuimos testigos y de los que nacieron después, está depositado en todas nuestras conciencias el valor de preservar la paz, de preservar la no violencia y a eso se contribuye con políticas de Estado que hay que mantener y continuar. Porque esto no se trata de derecha o de izquierda, lo que se trata es que el Estado no puede organizar una banda de facinerosos destinados a matar gente. Esto es casi que elemental. El Estado es una organización moral, el Estado es una organización destinada al bien común y no compatibiliza con el bien común secuestrar criaturas, planteó. Sobre la posibilidad de indultar a militares condenados, teniendo en cuenta los discursos del gobierno nacional, Baridón advirtió que indultar condenados por delitos de lesa humanidad es una prohibición de la comunidad internacional. La comunidad internacional por diversos tratados prohíbe amnistiar o indultar, y uno puede pensar que acá se animan a cada cosa, que lo que diga la comunidad internacional les entra por un oído y les sale por el otro. Yo vivo en este país y a su vez vivo en este Continente y en este mundo, y creo fervientemente, como creo que lo hace la enorme mayoría de nuestra comunidad, en determinados valores que son los que nos unen y de algún modo nos aglutinan como especie humana. Y entre esos valores, está el no amnistiamos, no indultamos delitos de lesa humanidad. Por lo que mi respuesta es esa. Desde la conciencia universal, es impensable un indulto, más allá de que en el terreno del día a día, en el terreno de la refriega política se lo pueda revisar, pero en términos técnico- jurídicos o de valoraciones, es impensable.
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