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  • Caputo en modo emergencia: dólares que no están, mercados que no creen

    La Paz » Politica con vos

    Fecha: 20/03/2026 10:12

    El ministro de Economía salió a buscar financiamiento en Israel e Italia mientras se derrumba la confianza en el plan oficial. El milagro libertario empieza a mostrar su costado más frágil. El plan que se vendía solo, ahora se vende afuera Durante meses, el Gobierno repitió que el rumbo económico no necesitaba explicaciones: el ajuste era el camino y la confianza llegaría sola. Pero algo cambió. O mejor dicho, algo se cayó. El ministro Luis Caputo activó gestiones contrarreloj para conseguir financiamiento en Israel e Italia, en una escena que dista mucho de aquella promesa de autosuficiencia financiera. Hoy, la Argentina vuelve a salir al mundo, pero no a liderar ni a integrarse: sale a pedir. La postal no pasa desapercibida. Cuando un país tiene que buscar dólares por fuera de los mercados tradicionales, lo que está en discusión no es solo la liquidez: es la credibilidad. Sin dólares, sin confianza y sin margen El problema de fondo es más profundo que una negociación puntual. El mercado empieza a dar señales claras de desconfianza, especialmente ante la posible caída de instrumentos clave como el swap con el Tesoro de Estados Unidos. Sin acceso al crédito internacional, sin acumulación genuina de reservas y con vencimientos por delante, el margen de maniobra del equipo económico se achica peligrosamente. Lo que queda es un esquema sostenido con alfileres, acuerdos bilaterales, ingeniería financiera y una expectativa que, hasta ahora, no logra materializarse en recuperación real. El ajuste eterno que no alcanza El gobierno de Javier Milei hizo del ajuste una bandera. Lo ejecutó con rapidez, con profundidad y sin matices. Pero el resultado empieza a ser incómodo incluso para sus propios defensores. La economía no despega. El consumo sigue en retroceso, la producción se enfría y el impacto social se hace cada vez más visible. El orden macroeconómico prometido no se traduce en estabilidad tangible para la mayoría. Y en ese vacío, crece una sensación cada vez más extendida: se ajustó todo, menos el problema. El mercado ya dio su veredicto En economía, la confianza no se declama: se construye. Y cuando no aparece, el castigo es inmediato. La imposibilidad de volver a los mercados voluntarios de deuda no es una casualidad ni una conspiración: es la lectura que hacen los inversores sobre la sostenibilidad del programa. Sin dólares frescos, sin crecimiento y con alta incertidumbre, el modelo pierde atractivo incluso para quienes deberían financiarlo. El resultado es un círculo vicioso: sin confianza no hay crédito, y sin crédito el plan depende cada vez más de soluciones de corto plazo. Crónica de un rumbo que empieza a agotarse La escena actual expone una contradicción difícil de ocultar. Un gobierno que prometía romper con el pasado económico argentino, hoy repite una de sus prácticas más conocidas: salir desesperadamente a buscar financiamiento externo para tapar agujeros internos. Pero esta vez hay un agravante: el ajuste ya se hizo. El costo social ya se pagó. Y aun así, los resultados no aparecen. En ese contexto, la pregunta deja de ser técnica para volverse política: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un plan que no genera dólares, no recupera la actividad y tampoco logra convencer al mercado? Porque cuando la realidad empieza a contradecir el relato, no hay gira internacional que alcance.

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