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» Clarin
Fecha: 20/03/2026 06:47
Grabando un video para mi funeral porque mi novio nunca me graba... El 9 de diciembre de 2025, Sofía Devries subió un video a TikTok en el que, sonriendo y con el atardecer de fondo, lo dice a modo de cariñoso reproche. ....................................................... Entre el viernes 13 y el sábado 14 de febrero de 2026, la joven de 23 años llegó a Puerto Madryn para pasar el fin de semana largo de carnaval, cuatro días de paseos y, sobre todo, buceo: el plan era practicar con su novio, Leonardo Alonso, y cuatro compañeros de la escuela Buceo y Navegación de Villa Ballester. "El domingo, con la compañía de un instructor, el grupo completó el curso para principiantes de la Asociación Profesional de Instructores de Buceo (PADI), que permite bucear hasta 18 metros de profundidad", cuenta Yohana Pérez Luni, periodista del diario ADN Sur. Entusiasmados con este progreso, Sofía y sus amigos decidieron ir por más. "Querían el certificado de Advanced Open Water Diver, para buzos avanzados, que obliga a sumergirse hasta los 30 metros", agrega Pérez Luni. Para obtener el certificado internacional, el más reconocido en el mundo (lo tiene el 80 por ciento de los buzos), se requieren clases teóricas, prácticas en pileta y cuatro inmersiones en aguas abiertas. La mañana del lunes, el grupo contrató un bote de Freediving Patagonia -una empresa local creada en 2005 que ofrece "bautismos de buceo y snorkeling con lobos marinos"-, al mando de Alejandro Andrés, con trayectoria en buceo y apnea deportiva. La idea era sumergirse hasta llegar al pesquero chino Hu Shun Yu 809, hundido desde 2017 a dos mil metros de la costa en el Golfo Nuevo, frente a Punta Cuevas, ubicada donde termina la playa de Puerto Madryn, a cinco kilómetros del centro de la ciudad. De 80 metros de largo por 18 de ancho, el buque había sido capturado en 2015 por pescar ilegalmente en aguas jurisdiccionales argentinas. Luego de sacarle el motor, el timón y la hélice, la Armada y la Prefectura coordinaron el hundimiento para crear una zona de buceo recreativo. Un año más tarde, el arrecife ya se había convertido en un parque acuático poblado de organismos típicos como erizos, estrellas de mar y peces entre los huecos y las sombras del barco. Como el pesquero está apoyado sobre su costado derecho, el lado izquierdo funciona como un falso piso por donde caminan los buzos. Cerca de las 10 de la mañana, Sofía ya tenía puesto su traje de neoprene, la máscara de buceo, las aletas en los pies, el chaleco, el cinturón de lastre con 14 kilos de plomo y el tanque de aire, un cilindro de aluminio que pesa 20 kilos en la superficie y ocho en el agua, y provee aire a presión, comprimido y purificado. Como dispositivo de seguridad, dispone de una manguera que indica la cantidad de aire que va quedando en el cilindro. Así equipada saltó al océano. Bucear y escribir A Sofía también le gustaban las mariposas. Y la literatura, en especial las novelas de Sherlock Holmes. Disfrutaba escribir y promocionaba su libro, Cuentos para mentes rebuscadas. Según ella, era una serie de cuentos raros para gente rara. Terror, misterio, muerte, amor y un poco de morbo. En uno de sus cuentos describe el punto de vista de un perro. El comienzo dice así: "Hoy desperté más temprano que lo habitual, debido al llanto de unos perros vecinos, sin más remedio que dar una vuelta por mi reducido cuarto, verme en el vago reflejo del agua matutina y notar unos nuevos pelos blancos que asoman en mi barbilla". Intenso operativo Para buscar a Sofía frente a Punta Cuevas la Prefectura armó un operativo con 60 efectivos, entre ellos, ocho buzos tácticos. A bordo del guardacostas GC-65 Martín García, y con dos motos de agua, hicieron rastrillajes sobre la superficie y sumergidos, con el apoyo de un ROV, un robot de Mariscope Argentina operado a través de una consola desde otra embarcación. El miércoles 18 de febrero a las dos y media de la tarde, dos días después del inicio del operativo, el cuerpo de Sofía fue visto por Juan Manuel Casal, de 51 años, quien manejaba el robot, una especie de dron submarino con cámara full HD e iluminación, del tamaño de una mesa ratona. "A Sofía la buscaron los buzos de Prefectura el mismo día que desapareció", cuenta Casal, geólogo y profesor de buceo, que vive en Puerto Madryn, está en pareja y tiene un hijo de nueve años. "Como no la encontraron, nosotros nos sumamos al mediodía del martes 17", detalla. En cuatro horas de inmersión hicieron un barrido completo de la zona. Al final del día se fueron con la certeza de que el cuerpo de la chica debía estar cerca, pero no arriba ni abajo del pesquero hundido. "Al día siguiente nos enfocamos en buscar en la popa del pesquero, donde se había iniciado la práctica de buceo", sigue Casal. "Empezamos el rastreo a las 12.30, y dos horas más tarde encontramos el cuerpo a unos 30 metros de profundidad, sobre el lecho marino, y a 20 metros del barco, porque había sido arrastrado por alguna corriente". Según la autopsia, la chica murió ahogada. "En el desenlace no intervinieron terceros", planteó el Ministerio Público Fiscal. El fiscal Alex Williams agrega: "Se están haciendo peritajes para determinar si la muerte de Sofía fue por una situación propia del buceo o si hubo responsabilidad de alguien y falta de los deberes de cuidado". ¿Por qué Sofía no pudo volver a la superficie? Una activa influencer Sofía vivía en Moreno, en el oeste del conurbano bonaerense. Con unos 6.400 seguidores en Instagram, se consideraba influencer de productos de belleza y de viajes, en especial por Latinoamérica. Amante de las redes sociales, había cursado la licenciatura en Comunicación Social y Relaciones Públicas en la UADE, y estudiaba Administración de Empresas en la UTN. Con seguidores que la arengaban a seguir probando hamburguesas de alpaca en Perú o a nadar entre corales en Colombia, se definía como "fundamentalista de la comunicación creativa, atrevida y auténtica". Trabajaba en el área de comunicación de Vamp, alquimia natural, la empresa de fertilizantes orgánicos de su pareja. Su producto estrella es el bokashi de murciélago, elaborado con excremento del animal. Sofía es mi mujer, mi compañera. Nos vinimos a Puerto Madryn a certificar un curso de buceo. Lamentablemente, tuvimos un accidente bajo el agua y no la encontramos desde ayer. Quiero encontrarla, escribió Leonardo en redes el martes, cuando el optimismo se desvanecía. Tal vez como una forma de sobrellevar el duelo, el novio recuerda a Sofía en sus historias de Instagram. "Como me enseñó Sofi, les voy a pasar una receta para preparar la mejor salsa de tomate", publicó en su cuenta con la imagen de una sartén al fuego. En otra de sus historias mostró una foto junto a Sofía y dos amigos en un camino de montañas. Sobre la imagen, escribió: "No es fácil despedir a una hija, una amiga, un amor... Sofía está presente y vamos a dar todo por ella. Más juntos y fuertes que nunca. Te amamos, Sofi". ¿Qué dice la escuela de buceo? Sofía había empezado a practicar buceo en la pileta de la escuela Buceo y Navegación, en el club Las Heras, de Villa Ballester. Ante los hechos ocurridos, quiero expresar que estamos atravesando una situación profundamente delicada y lamentable", dijo el director sobre la tragedia de Puerto Madryn. "En este momento, toda la información oficial está siendo recopilada y gestionada por Prefectura Naval, junto con las declaraciones de las personas que estuvieron presentes y la fiscalía a cargo de la investigación. En diálogo con el diario La Nación, el director de Buceo y Navegación contó que se llama Fernando y no quiso dar su apellido. Solamente las personas embarcadas y yo sabemos la verdad de la situación, escribió a su vez Thiago Nahuel, quien se identifica en Instagram como instructor de la escuela Buceo y Navegación. No era recomendable Aunque esa mañana las condiciones del clima eran malas, Sofía y sus amigos quisieron bucear en el Golfo Nuevo. Guillermo Ghiotto, director de la Escuela Nacional de Buceo, cuestionó la decisión. Todas las escuelas cancelaron las salidas porque el mar estaba muy picado. Ellos fueron los únicos que salieron, señaló, en referencia a Buceo y Navegación. Y aseguró que había muy poca visibilidad y que el lugar de inmersión suele presentar corrientes generadas por la pleamar y la bajamar. Para Ghiotto hubo importantes errores de logística. Asegura que un instructor no debería descender con más de dos personas a la vez, y menos si el mar no ofrece buenas condiciones. No habría que haber buceado. En el buceo es poco habitual que un accidente fatal se produzca por una falla del equipo. Casi siempre es por pánico. El buceo es 90% cabeza y 10% físico, afirma, y cuestiona la extensión de muchos de los cursos que se ofrecen: Te dan tres clases, un video, practicás en una pileta y te entregan el carnet. Con dos o tres clases una persona no está preparada para sumergirse en el mar con corrientes y poca visibilidad. Fallas en la contención Según Juan Manuel Casal, quien manejó el robot que encontró a Sofía, la muerte de la joven se dio por una sucesión de decisiones equivocadas. "Además de las malas condiciones del clima, creo que la chica llevaba más peso que el aconsejable. Para esa inmersión le alcanzaba con siete u ocho kilos de lastre, y llevaba 14... Si no lo encontrábamos con el robot, su cuerpo podría haber quedado ahí por un tiempo prolongado También fallaron los sistemas de contención. A Sofía la tendrían que haber asistido de alguna manera. Y en el peor de los casos tendría que haber vuelto ahogada...", señala Casal, que ya había trabajado en la búsqueda de otros cuerpos sumergidos. En 2012, por ejemplo, participó en el hallazgo de Maximiliano Colantonio, un joven de 28 años que se ahogó en el Lago Moreno Este, cerca del Nahuel Huapi, en Río Negro. -¿Cuánto tiempo pudo haber pasado entre que Sofía se lanzó al agua y se ahogó? -Entre cinco y diez minutos. Una inmersión de estas características demanda unos 35 minutos. Pero en este caso, por lo que pude recoger, fue mucho más corto. "Según fuentes de la fiscalía de Puerto Madryn, Sofía no era una buza experta", retoma la periodista Yohana Pérez Luni. "Ella ya había llegado a lo más profundo junto al instructor. En cambio, a su pareja le habría costado descender por un problema para compensar la presión de los oídos. Entonces el instructor le hizo señas a Sofía de que él debía regresar a la superficie porque habría tenido problemas con su chaleco". -¿Cuál era el problema? -Aparentemente se le inflaba el chaleco. Conectado al tanque de aire, si se infla, el cuerpo sube. Y si se desinfla, baja. Al ver que el instructor regresaba a la superficie, Sofía habría entrado en pánico y sacado la boquilla por donde respiraba. Ahí su novio habría intentado ayudarla. Primero trató de ofrecerle su propio regulador de aire y luego buscó inflarle el chaleco para que subieran a la superficie. Sin embargo, en medio de esa maniobra, la joven se habría soltado. Con el chaleco inflado, Leonardo terminó ascendiendo y ya no pudo bajar para asistir a Sofía. En medio de las corrientes y la poca visibilidad, a la chica le perdieron el rastro. -¿Cuál sería la responsabilidad del instructor? -Se evalúa si, al detectar un problema con su equipo, el instructor debió ordenar que regresaran todos juntos a la superficie en lugar de subir solo. Ésa es la discusión técnica. Por el momento no hay detenidos. Ni siquiera, imputados. Mirá también Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín
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