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» La Nacion
Fecha: 20/03/2026 00:16
Una a una, las acusaciones contra Marcelo Porcel, el empresario acusado de abusar sexualmente de los compañeros de sus hijos Fue indagado de forma virtual por el juez Carlos Bruniard y el fiscal Pablo Turano; soy inocente dijo, antes de adelantar que presentaría su defensa por escrito - 4 minutos de lectura' Cuando le cedieron la palabra, dijo que no tenía adicciones ni enfermedades. Luego hizo referencia a la inexistencia de antecedentes penales en su contra. Después, durante la audiencia virtual en la que fue indagado como imputado, Marcelo Porcel, el empresario acusado de haber abusado de compañeros de colegio de sus hijos, alumnos del Colegio Palermo Chico, escuchó todas las imputaciones en su contra. Una a una. Se le atribuyó haber abusado sexualmente y haber configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante y haber corrompido y/o facilitado la corrupción de diez adolescentes, todos menores de edad en el momentos de los hechos investigados, según el acta de la audiencia de la declaración indagatoria, a la que tuvo acceso LA NACION. A Porcel, de 51 años e hijo del fundador de la histórica tarjeta de crédito Argencard, le tomaron declaración indagatoria por Zoom. En la audiencia estuvieron presentes el juez nacional criminal y correccional Carlos Bruniard, el fiscal Pablo Turano, Porcel y su abogado defensor, Roberto Rallin. Según la imputación, el empresario tuvo conductas de índole sexual inapropiadas en al menos diez oportunidades. Los abusos habrían ocurrido en los domicilios del sospechoso: un departamento del piso 26 de la Torre Le Parc en la zona de Godoy Cruz y Cerviño, Palermo Chico, otro frente a ese mismo edificio, propiedad de la madre de Porcel (ya fallecida), y una oficina del imputado situada en un emblemático edificio del barrio porteño de Retiro. Porcel, según se desprende de la acusación que le leyeron, organizó reuniones y fiestas proveyendo alcohol (que los menores ingerían), organizando juegos apuestas online y desafíos en lo que les ofrecía dinero como recompensa. Incitaba [a las víctimas] a desnudarse completamente en la parte inferior de sus cuerpos, a fines de lograr observar sus partes íntimas, a la vez que les efectuaba masajes con cremas tanto en piernas como en espaldas, llegando en algunas ocasiones a tocar y/o rozar las partes pudendas de los cuerpos de los chicos claramente con la intención de acceder de manera directa a los cuerpos de las víctimas (menores de edad), para su propia satisfacción sexual. La acción del empresario fue calificada en la imputación como sistemática, organizada y premeditada. Y se explicó que se aprovechó de los momentos en que los damnificados estaban bajo su guarda provisoria, puesto que los padres de las víctimas los dejaban bajo su responsabilidad como persona adulta de su confianza. Para la Justicia, las conductas protagonizadas por el imputado se desarrollaban en contextos en los cuales Porcel tenía el control absoluto, fundamentalmente en su vivienda familiar, e inclusive, en ciertas oportunidades, en su oficina laboral, lugar a los que trasladaba a los menores sin el consentimiento de los padres, demostrando con ello el control absoluto que tenía". Después de leerle las imputaciones genéricas y antes de consultarle al imputado si iba a contestar preguntas, fueron leídas con una clara descripción cada una de las vejaciones que denunciaron haber sufrido las diez víctimas. Los comportamientos que se le describieron y se le atribuyen tuvieron además el propósito de promover la corrupción sexual de los niños y facilitar su sometimiento, creando un marco propicio para la realización de actos de contenido libidinoso sobre las víctimas, se afirmó en la lectura de la imputación. También se le atribuyó al empresario la producción de representaciones de un menor 18 años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales; esto se refería a unas fotografías obtenidas en la extracción forense de datos de los dispositivos celulares secuestrados a Porcel. Se trataba de imágenes de una de las víctimas desnuda cuando estaba parada en el interior de una bañera o cuadrado de ducha de doble puerta de vidrio traslúcido en un ambiente de baño. Los padres del adolescente en cuestión lo reconocieron cuando vieron las dos fotografías y el damnificado también lo hizo. Entonces, después de escuchar las pruebas en su contra, Porcel dijo: Voy a hacer uso de mi derecho a declarar, voy a hacerlo por escrito debido a la complejidad de esta causa, la cantidad de hechos que se me imputan y la cantidad de personas participantes; voy a presentar dos escritos en las próximas 24 o 48 horas, junto con mi abogado: un escrito redactado por mí y otro técnico presentado por el abogado, y creemos que con ese escrito van a estar respondidas todas las preguntas. Después agregó: Desde ya me gustaría expresarle que soy totalmente inocente de todo lo que se me acusa.
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