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» Clarin
Fecha: 19/03/2026 19:22
Europa no va a apagar el incendio desatado en Oriente Medio por Estados Unidos e Israel con el ataque a Irán, pero podría encargarse de estabilizar el Estrecho de Ormuz cuando acabe la guerra. No es nuestra guerra, dijeron el lunes los cancilleres europeos. Y esa línea siguieron los líderes, reunidos este jueves en Bruselas. No queríamos esta guerra. No hemos empezado esta guerra. Falta planificación y una estrategia de salida. Sólo queremos que acabe lo antes posible y que no nos afecte, dijo el belga Bart de Wever. La promesa europea de ayuda se concretaría en una misión naval militar cuando acabe la guerra y siempre y cuando su papel sea el de mantenimiento de la paz para dar seguridad al corredor marítimo ahora seriamente bloqueado y por el que pasaba el 20% de los barriles de petróleo que consumía el planeta cada día hasta que empezó esta guerra. Los buques militares europeos movilizados hasta ahora (principalmente franceses, pero también holandeses, españoles, griegos y británicos) se concentran en el Mediterráneo oriental, cerca de la isla de Chipre, miembro de la Unión Europea pero no de la OTAN. El jefe del Gobierno alemán, Friedrich Merz, dijo ayer en Bruselas: Estamos dispuestos a ayudar (y se refería a Estados Unidos), pero para que eso suceda deben cesar los combates. Esa misión necesitaría, confirman fuentes diplomáticas, el visto bueno de Teherán, no sólo de Estados Unidos, Israel y los países de la región. Es un escenario hipotético, ahora mismo lejano y que para varias fuentes intenta simplemente no contrariar demasiado a Donald Trump, que en los últimos días ha exigido a los europeos hacerse cargo de asegurar Ormuz. Europa ya tiene la misión Aspides en el Mar Rojo para proteger a buques de mercancías que navegan hacia el Canal de Suez de los ataques de las milicias hutíes, aliadas de Irán. Los europeos rechazan cambiar por ahora el carácter de esa misión. La eventual misión europea tras la guerra no sería de la Unión Europea, sino en principio de los firmantes de una carta de voluntarios: Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Países Bajos y, fuera de Europa, Japón. Pero fuentes diplomáticas adelantan que, si ese escenario es posible en semanas o meses, se unirían otros países europeos y buscarían ayuda de países como Corea del Sur, India, Pakistán o Australia. Mensaje contra la guerra El miércoles se supo también que Irán ha creado un paso seguro para países que no participan en el conflicto y que le pagan un peaje especial para poder sacar sus barcos. Serían al menos China, India, Pakistán y Malasia. La cumbre de este jueves envía a Estados Unidos un mensaje a favor del multilateralismo y contra una guerra que Europa considera innecesaria, ilegal y contraproducente para la región. Los europeos exigen que se detengan los ataques y que se negocie con el régimen iraní. La prioridad es estabilizar la región y evitar las consecuencias económicas del caos actual. Europa sufre los efectos de la subida de los precios de la energía y su correlato en forma de inflación, menos actividad económica y presión en las rutas comerciales. También porque aumenta la inseguridad global, porque la guerra beneficia a una Rusia que ingresa ahora más plata por su petróleo y sigue presionando militarmente en Ucrania y porque Europa siempre teme oleadas migratorias y en el Líbano ya hay un millón de desplazados por el avance al norte del Ejército israelí. Los europeos llevan días hablando con Irán y el miércoles lo reconoció la canciller del bloque, la ex primera ministra estonia Kaja Kallas. Más allá de las dificultades de la situación actual, fuentes diplomáticas confirman que Europa tiene problemas incluso para mantener conversaciones fluidas cuando Estados Unidos e Israel están asesinando a los principales dirigentes iraníes. Las cancillerías europeas han ido cambiando de posición poco a poco hasta llegar tres semanas después a un consenso que pueden sostener todos y que les permite no criticar abiertamente a Donald Trump, pero sí alejarse de un conflicto en el que no tienen nada que ganar. Están contra una guerra ilegal y exigen respeto a la Carta de Naciones Unidas y al derecho internacional humanitario. Europa no participará en la guerra, como había exigido el presidente estadounidense Donald Trump. Tampoco si el inquilino del Despacho Oval, como amenazó el miércoles en redes sociales, simplemente abandona el escenario de guerra dejando un caos tras él. Pero Europa entiende que la irresponsabilidad de Trump al desatar con Israel este conflicto puede darle un golpe económico considerable si no se estabiliza pronto la región. Y que les tocará una parte de esa labor. Sobre la firma Newsletter Clarín
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