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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 19/03/2026 19:21
Cinco países europeos y Japón dieron un paso que llevaban días evitando: expresaron formalmente su disposición a contribuir a los esfuerzos para garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz. Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón lo hicieron en un comunicado conjunto que condena el bloqueo iraní de la vía marítima y reclama el cese inmediato de los ataques contra buques y contra la infraestructura energética regional. El texto no se compromete con ningún despliegue concreto, pero abre una puerta que hasta ahora permanecía cerrada. El comunicado denuncia los ataques de Irán contra buques comerciales desarmados en el Golfo Pérsico, los bombardeos contra instalaciones civiles de petróleo y gas, y el cierre de facto del estrecho por las fuerzas de Teherán. Los seis gobiernos recuerdan que estas acciones violan la resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU e instan a Irán a detener de inmediato la colocación de minas, los ataques con drones y misiles y cualquier otro intento de bloquear el tráfico comercial. La interferencia en el transporte marítimo y la ruptura de las cadenas de suministro energético, advierten, representan una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. La declaración no precisa qué forma tomaría esa contribución. Los seis países celebran el compromiso de las naciones que participan en una planificación preparatoria y piden una moratoria inmediata sobre los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas las instalaciones de petróleo y gas. El portavoz de Exteriores francés, Pascal Confavreux, aclaró que los esfuerzos apropiados remiten por ahora a iniciativas diplomáticas: Francia no participará en operaciones militares mientras el conflicto esté activo, pero se mostrará dispuesta a asumir la escolta de buques civiles una vez que la fase principal de bombardeos haya concluido. La apertura representa un giro respecto a la postura que los aliados habían mantenido durante días. El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, había señalado que Berlín aguardaba el fin de la ofensiva antes de abordar la cuestión de la seguridad regional. El primer ministro neerlandés, Rob Jetten, había advertido que sería muy difícil lanzar una misión exitosa a corto plazo. El martes, Macron había descartado formalmente la participación francesa en la coalición naval propuesta por Washington, y los primeros ministros de Grecia y Polonia siguieron la misma línea. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, resumió la posición colectiva: los estados miembros no tienen interés en ampliar el mandato de la misión naval Aspides al estrecho de Ormuz porque nadie quiere involucrarse activamente en esta guerra. El comunicado del jueves no contradice esa postura, pero matiza su alcance: la contribución está sobre la mesa, aunque sus condiciones y plazos queden sin definir. El contexto económico impone su propia urgencia. El estrecho concentra alrededor del 20% del comercio mundial de crudo; desde que comenzó el conflicto, el tráfico marítimo en la zona se redujo entre un 70% y un 90%. El Banco Central Europeo advirtió que, si el bloqueo se prolonga, la inflación en la eurozona podría alcanzar el 4,4% en 2026 y el barril de petróleo escalar hasta los 145 dólares en el segundo semestre. Los seis signatarios anunciaron también medidas para colaborar con países productores y aumentar la oferta energética con el fin de contener la escalada de precios. El comunicado no menciona a Estados Unidos ni a Israel, países que llevan más de tres semanas ejecutando la ofensiva que desencadenó el cierre iraní del estrecho. La libertad de navegación, concluyen los seis gobiernos, beneficia a todos los países y exige respeto al derecho internacional.
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