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» La Nacion
Fecha: 19/03/2026 16:01
Trump bromeó con Pearl Harbor ante la premier japonesa y evidenció la incomodidad de sus aliados por la guerra con Irán El presidente de Estados Unidos apeló al factor sorpresa para justificar la falta de aviso sobre la ofensiva contra Teherán y lanzó una comparación histórica que incomodó a Sanae Takaichi - 4 minutos de lectura' WASHINGTON. Queríamos el efecto sorpresa.... ¿Quiénes lo entienden mejor que los japoneses? ¿Por qué no nos avisaron de Pearl Harbor?, ironizó el presidente estadounidense Donald Trump. Con esta frase, pronunciada con una sonrisa en el Salón Oval, el mandatario desató un momento de incomodidad durante su reunión con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en medio de la creciente tensión internacional por la guerra con Irán. El comentario surgió cuando un periodista japonés le preguntó por qué Washington no había advertido previamente a sus aliados sobre la ofensiva contra Teherán. Trump defendió la decisión apelando al factor sorpresa y recurrió a una comparación histórica particularmente sensible: el ataque japonés a Pearl Harbor, que en 1941 empujó a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial. Q: "Why didn't you tell U.S. alliesabout the war before attacking Iran?" CSPAN (@cspan) March 19, 2026 President Trump: "We wanted surprise. Who knows better about surprise than Japan? Why didn't you tell me about Pearl Harbor?" pic.twitter.com/esV9iyvMiV La reacción de Takaichi fue inmediata y visible: abrió los ojos con sorpresa y se movió incómoda en su asiento mientras el mandatario estadounidense insistía en el paralelismo. La referencia no es menor. El bombardeo a la base naval en Hawaii dejó más de 2400 estadounidenses muertos y fue calificado por el entonces presidente Franklin D. Roosevelt como una fecha que vivirá en la infamia. Aquel episodio marcó a fuego la memoria histórica de Estados Unidos y selló el inicio de su participación directa en el conflicto global. Más allá del tono del comentario, el episodio reflejó el trasfondo tenso de una reunión que, en principio, estaba destinada a reforzar la alianza económica y de seguridad entre Washington y Tokio, uno de los vínculos estratégicos más importantes de Estados Unidos en Asia. Sin embargo, el encuentro quedó atravesado por la guerra con Irán y por las presiones de la Casa Blanca para que sus aliados asuman un rol más activo. Trump viene reclamando mayor implicación internacional en la campaña militar, especialmente en el Golfo Pérsico, donde el cierre parcial del estrecho de Ormuz por parte de Irán amenaza el flujo global de petróleo. En ese contexto, Washington busca que países socios contribuyan con buques para tareas de desminado y escolta de petroleros, un pedido que ha encontrado resistencias. Toda la cooperación posible Antes de su llegada a la Casa Blanca, Takaichi ya enfrentaba un delicado equilibrio interno. Si bien su gobierno ha impulsado una agenda más firme en materia de defensa en línea con el legado del exprimer ministro Shinzo Abe, la guerra contra Irán es impopular en Japón, donde la Constitución pacifista limita la participación militar en conflictos externos. En los días previos al encuentro, Tokio se había alineado con potencias europeas como Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Países Bajos en una declaración conjunta que condenó los ataques iraníes contra buques comerciales y advirtió sobre el impacto de la escalada en la seguridad internacional y los mercados energéticos. Aun así, el gobierno japonés evitó comprometerse explícitamente con una intervención militar directa. Durante la reunión, Takaichi buscó mantener un tono cooperativo sin cruzar esas líneas. Ofreció toda la cooperación posible y planteó la opción de mediar con países europeos para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz. Incluso llegó a afirmar que Trump es el único líder capaz de alcanzar la paz mundial, en un gesto de respaldo político en medio de la presión. El contraste entre ambos líderes también se hizo evidente en la evaluación del impacto económico del conflicto. Mientras Trump minimizó las consecuencias de la ofensiva y sostuvo que el daño es menor al esperado, la primera ministra japonesa advirtió que la economía global está a punto de sufrir un golpe enorme. Sobre el apoyo tardío de algunos socios de la OTAN, en especial Gran Bretaña, Trump dejó claro que no le basta con los gestos de última hora. Ahora la OTAN se está volviendo mucho más amable porque está viendo mi actitud, pero por lo que a mí respecta ya es demasiado tarde, dijo, después de días de reproches a varios aliados por negarse a respaldar su operación contra Irán y por no sumarse antes a los esfuerzos para asegurar el estrecho de Ormuz. Agencias AFP, ANSA y Reuters
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