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» Clarin
Fecha: 19/03/2026 14:22
Después de muchos dimes y diretes, insultos al primer ministro sir Keir Starmer y reprobaciones de Donald Trump, la Casa Real británica ha decidido aplicar su pomposa diplomacia. El rey Carlos y la reina Camila visitarán finalmente Estados Unidos por tres días, a pesar de las tensiones con Trump por Irán. El presidente norteamericano está furioso con el gobierno británico por su no participación en la guerra en Irán. El primer ministro británico sir Keir Starmer no irá. Luego de que Trump ninguneara sus habilidades al considerar la guerra contra Irán como ilegal y se enfureciera diciendo públicamente que no estaba hablando con Winston Churchill, Starmer no lo considera apropiado. Lo reemplazará la canciller Yvette Cooper, quien dijo que Gran Bretaña no violaría sus intereses nacionales en una guerra, tras la experiencia en Irak. A pesar de los llamamientos de algunos políticos británicos para posponer la visita debido a las tensiones en Oriente Medio, se entiende que la Casa Blanca, el Palacio de Buckingham y el gobierno británico están decididos a que se llevará a cabo del 27 al 29 de abril. Por los 250 años de la independencia Existe un fuerte consenso sobre la necesidad de que el rey visite Estados Unidos para rendir homenaje al pueblo estadounidense, antes de las celebraciones del 250 aniversario de la independencia estadounidense el 4 de julio. "Esta será una visita sustancial del rey al pueblo estadounidense", declaró una fuente privada sobre los preparativos. Posponerla hasta otoño no se considera una opción tras seis meses de planificación meticulosa, durante los cuales, según se informa, se enviaron asesores a Estados Unidos para "medir la situación". Poderío militar a cambio de pompa El rey será recibido con una demostración de poderío militar estadounidense a su llegada a EE.UU. para una visita de tres días, en un momento de baja tensión en la relación especial transatlántica entre ambos países, dinamitada por este conflicto. El viaje, cuya planificación ha durado seis meses e incluyó un reconocimiento del terreno en Estados Unidos por parte de un equipo de los asesores más cercanos de Carlos y otros funcionarios, se llevará a cabo el próximo mes, a pesar de las tensiones entre el presidente y el primer ministro por la guerra en Irán. Calendario alterado El calendario ha sido alterado como una forma de expresar disconformidad. El rey pasará solo un día en Washington, donde participará en diversos compromisos, como un discurso ante el Congreso y un banquete nocturno. Pasará otro día en Nueva York y hará una tercera parada en una zona rural aún por confirmar. Se espera que el monarca haga una cuarta parada en un país con vínculos con Gran Bretaña, posiblemente Bermudas. Después del Trooping the Colour y la extraordinaria mini pompa "Disneyworld" con que fue recibido en Windsor en su segunda visita de Estado el año pasado, el equipo del presidente Trump ha llegado a la conclusión de que no pueden igualar la pompa y la ceremonia británicas. Esos "royals" que él adora, tanto como los dorados. Intentarán impresionar a los reyes con una demostración del poderío militar estadounidense a su llegada a Washington. De eso se trata la actual diferencia entre ambos países: Gran Bretaña no tiene presupuesto militar como antes ni los mismos intereses geopolíticos que la administración Trump, ni tolera sus intromisiones en sus políticas. Está más cerca de Europa. El 56 por ciento de los británicos quieren regresar a ser parte de la Unión Europea pos-Brexit en estas condiciones de inseguridad y populismo. En las últimas semanas, Trump ha descrito repetidamente a Starmer como la antítesis de "un Winston Churchill". Se ha enfadado por la negativa de Starmer a permitir que Estados Unidos utilice bases en el Reino Unido para sus ataques ofensivos iniciales contra Irán y también ha criticado el acuerdo sobre Chagos. Se entiende que la visita del rey es apolítica y que no se esperan grandes anuncios políticos durante el viaje. Esto se debe en parte a que fuentes estadounidenses consideran que el gobierno británico no ha hecho lo suficiente para honrar las alianzas anteriores. Un acuerdo tecnológico de 31,000 millones de libras esterlinas, anunciado durante la visita de Estado de Trump al Reino Unido el año pasado, fue posteriormente suspendido por la Casa Blanca, que atribuyó la decisión a la falta de avances por parte de Gran Bretaña en la reducción de las barreras comerciales. El presidente Trump ya había expresado su admiración por la familia real. Preparativos difíciles Miembros de la Casa Real visitaron Washington a principios de este año para realizar preparativos, incluyendo una visita al Congreso. El equipo incluía a Theo Rycroft, secretario privado adjunto del rey y uno de sus asesores más cercanos, quien supervisó personalmente el reconocimiento del terreno en Estados Unidos en preparación para la visita de Carlos. Rycroft, uno de los diplomáticos británicos de mayor rango, está casado con Flora Astor, hermana de Samantha Cameron, la esposa del ex primer ministro. Una fuente indicó que el asesor había estado analizando minuciosamente los detalles de las actividades del rey a su llegada a Estados Unidos, desde el horario de las cenas. Por la parte estadounidense, Monica Crowley, embajadora y jefa de protocolo de Estados Unidos, ha estado al frente de los preparativos. Como es costumbre, el rey pronunciará un discurso ante el Congreso, que se compartirá con Starmer con antelación para su aprobación. Se espera que destaque los lazos de amistad entre el Reino Unido y Estados Unidos. Como jefe de Estado y jefe de las fuerzas armadas británicas, probablemente haga referencia a la forma en que ambas fuerzas armadas han combatido juntas en conflictos desde la Revolución Americana. La tradición dicta que el palacio anuncie las visitas de Estado, pero el martes la Casa Blanca pareció adelantarse cuando Trump confirmó en el Despacho Oval que el rey vendría y estaría en Estados Unidos muy pronto. El Palacio de Buckingham reiteró que la visita aún no se había anunciado públicamente. La visita del rey y la reina se inspirará en el viaje que su madre realizó a Estados Unidos en 1976 para celebrar el bicentenario del país. Aunque la visita del rey, de tres días, es mucho más corta que la de su madre, que fue de seis días; un reflejo de los difíciles tiempos diplomáticos. Fuentes del palacio afirman que el programa más corto siempre estuvo planeado, en parte para tener en cuenta la avanzada edad del rey y su reciente lucha contra el cáncer. Sin embargo, se dice que está deseoso de incluir tantos compromisos como sea posible. A pesar de los recientes ataques contra el Reino Unido, el afecto del presidente por la familia real británica se ha mantenido inquebrantable hasta ahora. Sobre la firma Newsletter Clarín
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