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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 19/03/2026 13:21
La presentación de El Polaco se transformó en una celebración familiar cuando el cantante subió al escenario junto a sus tres hijas: Sol, fruto de su relación con Karina La Princesita, Alma, nacida de su vínculo con Soledad Aquino, y Abril, la hija que comparte con Barby Silenzi. El encuentro sobre las tablas tuvo un momento central con la interpretación de Princesas Mágicas, la canción del repertorio cristiano popularizada por Jesús Adrián Romero, elegida especialmente para compartir con sus hijas en una velada cargada de emociones. El desarrollo de la canción fue acompañado por la sorpresa del público, que vio cómo Sol se sumó a su padre en escena en medio del tema. Juntos, lograron cautivar a la audiencia, que respondió con entusiasmo y aplausos ante la dinámica familiar y la química que mostraron sobre el escenario. Las miradas y sonrisas entre padre e hija añadieron un matiz especial a la interpretación, que fue mucho más allá de lo musical y se convirtió en una muestra de afecto y cercanía. Durante la actuación, El Polaco fue alternando versos de la canción con palabras dedicadas a sus hijas, resaltando su rol de padre y la felicidad de compartir ese momento único. En distintos pasajes, Sol tomó el micrófono para entonar fragmentos que describen la ternura y la admiración que siente por su papá, generando una atmósfera íntima y entrañable. El cantante, por su parte, agradeció la presencia de sus mágicas princesas y no ocultó su orgullo ni sus ganas de prolongar esa etapa familiar, consciente de lo rápido que crecen sus hijas. Además de Sol, Alma y Abril, la familia tuvo otra presencia fundamental en la noche: Elena, la hija de Barby Silenzi con Francisco Delgado, también subió al escenario y formó parte del emotivo encuentro. La inclusión de Elena en el show reforzó la idea de una familia ensamblada que trasciende los lazos biológicos y se apoya en la contención, el afecto y la celebración compartida. Su presencia sumó un gesto más de unión y alegría al momento, reflejando el espíritu familiar e integrador que marcó la velada de Ezequiel. La letra de Princesas Mágicas sirvió de hilo conductor para expresar sentimientos de protección, amor y reconocimiento, tanto en los pasajes interpretados por El Polaco como en los aportes de Sol. El repertorio incluyó referencias a la vida cotidiana, la convivencia entre juegos y tareas escolares, y el deseo del padre de acompañar a sus hijas en cada etapa, enseñándoles a valorar su importancia y cuidar su corazón. A lo largo de la noche, el cantante no dudó en destacar el rol especial de cada una, refiriéndose a ellas con apodos cariñosos y compartiendo mensajes de aliento y afecto. Los aplausos bien fuerte para mis nenas, mis bebotas. Solsito. Pelusa. Un beso, mi amor, expresó en uno de los momentos más ovacionados, dejando en claro el vínculo especial que lo une con sus hijas y el orgullo que siente por verlas crecer. El público respondió con una ovación sostenida, celebrando tanto la interpretación musical como la escena familiar. Los aplausos y los gestos de cariño que se multiplicaron en la sala reflejaron la conexión entre el artista y los presentes, quienes valoraron la espontaneidad y la autenticidad del momento. El show dejó una imagen imborrable para quienes presenciaron la escena y también para el propio artista, que pudo compartir su pasión y su música con lo más valioso de su vida. La comunión entre El Polaco y sus hijas sobre el escenario se convirtió en uno de esos recuerdos que trascienden lo artístico y quedan grabados en la memoria familiar.
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