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Parana » AIM Digital
Fecha: 19/03/2026 07:39
La morosidad en el crédito corporativo comenzó a mostrar señales de deterioro en Argentina y ya impacta con mayor fuerza en las pequeñas y medianas empresas, en un contexto de altos costos financieros y falta de liquidez. Los últimos datos disponibles reflejan un aumento sostenido en la irregularidad de la cartera comercial, que alcanzó el 2,7 por ciento a fines de 2025. La cifra marca un salto significativo respecto del 0,8 por ciento registrado un año antes y evidencia un cambio en la tendencia del financiamiento empresarial, históricamente más estable que el crédito a familias. El deterioro, sin embargo, no es homogéneo. Mientras que las grandes ???????as mantienen niveles de incumplimiento cercanos al 0,9 por ciento, las pymes registran una morosidad del cuatro por ciento, lo que expone una brecha estructural en el acceso y sostenimiento del crédito. La concentración del financiamiento agrava este escenario: una porción reducida de grandes firmas absorbe casi la mitad del total de préstamos, mientras que el resto se distribuye entre la amplia mayoría del entramado productivo. En este contexto, las pymes enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones, ya que dependen del crédito para sostener su operatoria cotidiana. La combinación de tasas elevadas, caída en las ventas y restricciones de financiamiento empuja a muchas empresas a incumplir sus compromisos. El análisis sectorial muestra que la construcción encabeza los niveles de mora, afectada por la paralización de proyectos y el aumento de costos. También el comercio minorista presenta dificultades, en un escenario de consumo debilitado que tensiona la cadena de pagos. En contraste, sectores vinculados a la exportación, como el agro y la energía, exhiben mejores indicadores y actúan como amortiguadores dentro del sistema. La aceleración de la mora se intensificó en la segunda mitad de 2025, cuando los indicadores prácticamente se duplicaron en pocos meses. La falta de un motor claro de crecimiento económico limita la generación de ingresos de las empresas y compromete su capacidad de repago, lo que a su vez endurece las condiciones crediticias y profundiza el problema. El deterioro también fue advertido por calificadoras internacionales, que alertan sobre el impacto de la inflación y la caída de los ingresos en la calidad de los activos del sistema financiero. En ese marco, el aumento de los créditos en situación irregular podría extenderse durante 2026 si no se estabilizan las variables macroeconómicas. El escenario se completa con una situación igualmente compleja en los hogares. El nivel de endeudamiento continúa en aumento y la morosidad se mantiene elevada, lo que configura un cuadro de tensión generalizada en el sistema crediticio y condiciona las perspectivas de recuperación del consumo y la actividad económica.
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