Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Guerra, energía y dinero

    » Clarin

    Fecha: 19/03/2026 06:21

    Las finanzas trabajan el tiempo corto, casi sobre el instante, de tal modo que casi siempre se han visto obligadas a renunciar al examen de la larga duración, al peso invisible del pasado. La caída del Imperio Otomano como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, hace ya más de un siglo, se proyecta todavía sobre el conjunto de Medio Oriente. Por esa época, Clemenceau acuñó una de sus célebres frases: Una gota de petróleo bien vale una gota de sangre. A las múltiples paráfrasis que se derivaron de otra de sus famosas fórmulas, según la cual la guerra es un asunto demasiado serio para dejarla en manos de los militares, se podría agregar, atinadamente, en este no tan inesperado nuevo incendio del Medio Oriente: La guerra es un asunto demasiado serio para dejarla en manos de los empresarios. Este siglo comenzó con el atentado a las Torres Gemelas del 11-S de 2001, cuando el mega terrorismo modificó bruscamente toda la agenda de Estados Unidos y de gran parte del mundo. Nunca está de más recordar que Bin Laden fue entrenado por la CIA, lo cual permite deducir que, en ocasiones, ellos mismos forman a sus enemigos. El atentado a las Torres, junto a otros objetivos en los que estaba el Pentágono, demostró que no bastaron los dispositivos nucleares para asegurar el letargo. Por el contrario, puso de relieve que, en adelante, la guerra se caracterizaría, al igual que el dinero, por su ubicuidad e hibridez. Por otra parte, entre algunos analistas de la época era un secreto a voces el que insinuaba la hipótesis de que el gobierno de Bush hijo, dominado por Dick Cheney y Rumsfeld, había optado por dejar que ese algo que se había detectado, mejor terminara de producirse, pero esto nunca terminaba de firmarse con puño y letra, salvo en declaraciones sin ataduras como las de Norman Mailer. El secreto de la guerra es el secreto urdió Vo Nguyen Giap, quien venció a Francia y Estados Unidos en Vietnam. Por eso las guerras atraen a los hacedores del dinero fácil como la miel a las moscas. Desde que hay registros históricos, el entrelazamiento entre guerra y dividendos puede recitarse como una trágica letanía. Siempre y cuando logren adivinar correctamente su dirección y consecuencias. Por eso también huyen con asombrosa facilidad. Al margen de las numerosas transgresiones de las normas internacionales, la invasión a Irak de 2003 puede verse, en gran medida, bajo esta perspectiva, sólo que el cálculo de rentabilidad les resultó atroz a Cheney y Rumsfeld, además de la precaria situación geopolítica en la que quedó EEUU en la región. Otro atentado, esta vez realizado por Hamás el 7 de octubre de 2023, de una crueldad inusitada, produjo una respuesta de proporciones bíblicas, donde no faltaron los crímenes de guerra, en el caso que no queramos utilizar el resbaladizo término de genocidio. El crecimiento de este conflicto condujo, casi en línea recta, a los bombardeos de Irán. En este caso, da la impresión de que la euforia que embargó a Trump, después de su éxito con el secuestro de Maduro y las condiciones que impuso en Venezuela, lo llevó a ignorar una cuestión decisiva de las guerras: el reino de la incertidumbre. Así calificó Clausewitz, en su monumental tratado, al espacio que se abre. Una ampliación de la guerra a todos los países vecinos por parte del régimen iraní, el cierre del estrecho de Ormuz o la disminución de los proyectiles de EEUU, parecen formar parte de este reino y de la imprevisión de la Casa Blanca. Nadie sabe cuál es el objetivo final de EEUU, en el caso de que lo hubieran concebido. Thomas Piketty arriesgó una hipótesis con precisión meridiana: El objetivo desplegado por esta estrategia guerrera es perfectamente claro: no se trata de promover ningún ideal colectivo, sino lisa y llanamente de recuperar y rentabilizar financieramente el hecho de disponer del ejército más grande del mundo. ¿Pero qué los ha llevado a pensar que lo que les salió mal en Afganistán y en Irak, mucho después de Vietnam, iba a salir bien en Irán? En 1973, la guerra de Yom Kippur multiplicó los precios del petróleo por más de cuatro, lo que produjo a partir de ese momento una disponibilidad financiera, por parte de nuevos actores, que modificó también el escenario mundial. Entre esa fecha y la actualidad pasamos de un consumo diario de 57 millones de barriles de petróleo a 105. Medio Oriente continúa poseyendo la mayor capacidad exportadora de hidrocarburos. Este polvorín se ha vinculado, para colmo, a la famosa I.A. que demanda ingentes cantidades de energía. La guerra de Irán, pese a la enorme superioridad bélica de EEUU, puede convertirse en un verdadero rompecabezas para quienes la iniciaron. El espantoso régimen de los ayatolas está lejos de caer por el simple dominio del espacio aéreo. Como decía un iraní, ferviente opositor hasta hace unos días: ninguna democracia vino junto a las bombas. Un viejo dictum nos advirtió sabiamente: con las guerras se sabe cómo comienzan, pero nunca cómo terminan. El gobierno argentino y Milei, antes de hacer vacías proclamas guerreras que comprometen a todo el país, deberían aprender este adagio. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por