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Parana » El Once Digital
Fecha: 19/03/2026 04:59
El precio del petróleo se disparó este miércoles en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, luego de que Irán identificara activos energéticos que podrían ser atacados en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel. La suba impactó directamente en los combustibles y encendió alertas sobre la inflación global. El crudo Brent, referencia para Argentina, registró un incremento de hasta el 6,1% y alcanzó un máximo de US$ 109 por barril, mientras que el gas europeo subió 9,1%, según datos de ICE Futures Europe. De esta manera, el petróleo acumuló un alza cercana al 70% respecto de los valores previos al conflicto, cuando cotizaba entre US$ 60 y US$ 65. Tensión geopolítica y efectos en los mercados La suba del precio del petróleo estuvo directamente vinculada a los ataques sobre el yacimiento gasífero South Pars, en Irán, uno de los más importantes del mundo. Según informó Teherán, la ofensiva incluyó instalaciones clave en Asaluyeh, fundamentales para el suministro interno y exportaciones hacia países como Irak y Turquía. En respuesta, el gobierno iraní difundió una lista de posibles objetivos energéticos en Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos, lo que incrementó la incertidumbre en los mercados. Estas instalaciones incluyen refinerías y complejos petroquímicos estratégicos vinculados al abastecimiento global. El conflicto también afectó el tránsito en el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La interrupción de esta vía clave y la reducción de producción en distintos países profundizaron la presión alcista sobre los precios. Consecuencias en combustibles y economía El impacto ya se reflejó en los surtidores. En Estados Unidos, el precio de la nafta alcanzó su nivel más alto en dos años y medio, al pasar de US$ 2,98 a US$ 3,84 por galón. Este aumento anticipa posibles subas en otros mercados, incluido el argentino. Ante este escenario, el gobierno estadounidense adoptó medidas excepcionales, como la suspensión por 60 días de una ley de transporte marítimo para facilitar el movimiento de combustibles. Además, habilitó el ingreso de petróleo venezolano al mercado internacional para amortiguar la crisis. En paralelo, empresas energéticas comenzaron a evacuar instalaciones en Medio Oriente como medida preventiva, ante el riesgo de nuevos ataques. Incluso se registraron interrupciones en la producción de gas natural licuado en Catar y recortes en la extracción en otros países productores. El recrudecimiento del conflicto y la amenaza sobre la infraestructura energética consolidaron un escenario de alta volatilidad. Analistas advirtieron que los recortes en el suministro podrían intensificarse, elevando aún más el precio del petróleo y profundizando su impacto sobre la inflación mundial.
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