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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 18/03/2026 23:56
El presidente de la República Oriental del Uruguay, Yamandú Orsi, y el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Mario Lubetkin, recibieron el 27 de marzo del año pasado, al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. La reunión sirvió para establecer un escenario de cooperación en temas comunes, como logística, ambiente y proyectos de desarrollo vinculados al río Uruguay. La posible instalación de una planta de combustible sintético en Uruguay, frente a la costa de la ciudad de Colón, fue uno de los temas principales de la agenda pública de estos días. Por las acciones importantes que se llevaron a cabo, pero también por los cruces no del todo constructivos que viene habiendo al respecto entre el oficialismo y un sector de la oposición. Rogelio Frigerio está en el tema desde el año pasado. Quizás no con la energía que reclaman los ambientalistas y el peronismo, pero se está ocupando. El gobernador se reunió varias veces con el presidente de Uruguay y ministros y planteó el tema. Logró que lo acompañara el canciller argentino. Desde el PJ, quien está en el tema es el diputado nacional Guillermo Michel y en los últimos días llevó adelante varias acciones de impacto. La más importante es que tomó la delantera judicial y presentó una demanda civil contra el Estado uruguayo y la empresa, que firmaron también Adán Bahl y Marianela Marclay. De hecho, en estos días, la justicia federal de Concepción del Uruguay declararía su competencia para atender el caso. Con la denuncia judicial, los legisladores del PJ aplicaron un criterio idéntico al concretado en 2004 por el entonces gobernador Jorge Busti y el vicegobernador Pedro Guillermo Guastavino, contra los directivos de Botnia y con el entonces aval del presidente Néstor Kirchner, cuyo gobierno salió a apoyar fervorosamente la lucha ambientalista de Gualeguaychú y luego, ese mismo kirchnerismo, fue poniéndose en contra, hasta terminar con demandas civiles contra los protestantes, que terminaron por levantar el corte de ruta por el temor a perderlo todo. Es imposible saber si fue una reacción o si estaba planeado de antes, pero Frigerio esta semana organizó en Colón una reunión con el intendente de la ciudad, autoridades de la CARU, funcionarios y legisladores nacionales y provinciales en la que dejó varias definiciones fuertes. No podemos permitir otra Botnia, expresó el gobernador y anunció textualmente: Si tenemos que ir a la Haya, vamos a la Haya. Si tenemos que ir a la Corte de Derechos Humanos, vamos a la Corte de Derechos Humanos. A todos lados vamos a ir". La Haya había sido también el camino de aquél entonces, en la lucha contra Botnia. Sería bueno que se insista con mayor firmeza desde el gobierno provincial y rápidamente, porque ayer, el gobierno uruguayo habría autorizado a los empresarios chilenos a comenzar con las obras en inmediaciones al río Uruguay. O sea, hay una decisión firme desde el otro país, para seguir adelante, pese al pataleo entrerriano. Previo a estas declaraciones, Michel había acusado públicamente a Frigerio de flotar sobre el tema y de no gestionar en pos de una solución. Pero luego no se lo vio en la reunión de Colón. Del peronismo sí estaba Blanca Osuna. Con el correr de las horas, el asunto se convirtió en un campo de batalla político interno con comunicados, tuits y declaraciones. Para quienes vivimos de cerca el conflicto por Botnia, si algo hay que reconocerle a Jorge Busti, que por entonces gobernaba la provincia, es la acción política, judicial y comunicacional clara y decidida desde el primer momento y también la capacidad de aglutinar a todos los sectores políticos y de la sociedad civil en pos del mismo objetivo. Quizás habría que mirar un poco aquella gesta de la comunidad de Gualeguaychú -que tuvo repercusión internacional e incluso fue un ejemplo de lucha ambiental a nivel mundial- en lugar de arrojar tanta pirotecnia comunicacional. ** En otro orden de cosas, fue preocupante la cantidad de muertes en rutas que dejó el fin de semana en Entre Ríos. Murió una bebé, murió una familia completa, padre, madre y dos hijos adolescentes. Días más tarde se conoció un informe que mostró que en lo que va del año -es decir, dos meses y medio- ya van 45 muertes en siniestros viales en el territorio provincial. Es sabido que no hay plata para obras, que se va avanzando con un mantenimiento de la traza vial que es insuficiente y que la asfixia financiera se siente y mucho en materia de infraestructura. Pero de todas maneras el Estado siempre es responsable, más allá de cada accidente puntual y sus causales. Donde no llega la repavimentación, donde no llega el bacheo, deben llegar los controles, la prevención, la concientización. Lo que no se puede es tener 45 muertos a mediados de marzo y que todo siga igual. Habrá que aumentar la presencia policial y llenar las rutas de controles camineros. Y me refiero a controles exhaustivos que verifiquen hasta la última lucecita de un acoplado. Porque hay acoplados que salen a la ruta sin las reglamentaciones y así llegan los siniestros y las muertes. Habrá que multar fuerte cada infracción, cada sobrepaso en lugar no habilitado, cada exceso de velocidad que se detecte. Habrá que reconducir las campañas publicitarias oficiales que promocionan obras y armar fuertes acciones de prevención y concientización. Habrá que instar a no viajar de noche, reducir en franjas horarias la circulación de camiones (como sucede en Brasil, por ejemplo, más allá de los resultados de ese país), señalizar los trayectos más complicados. Seguramente habrá gente en el gobierno que sepa qué es lo que hay que hacer ante una situación tan preocupante. Pero algo hay que hacer algo, de eso no quedan dudas, antes de que las estadísticas nos ahoguen, nos abrumen y que las poblaciones comiencen a reaccionar, rebelarse y salir a la ruta a protestar por la falta de respuestas. ** El próximo martes 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe de 1976, donde Entre Ríos, en los números de secuestros, crímenes y desapariciones no estuvo al margen en esos tiempos duros. Acá también hubo demasiadas muertes, centros clandestinos de detención donde se aplicaba la tortura como método diario y robo de bebés. Hay por supuesto mucho para decir, pero elegimos humildemente hacer un llamado a erradicar cualquier tipo de violencia cada uno en su acción cotidiana y también en la acción colectiva. Honrar la recuperación democrática es también no putear al de al lado, tolerar el disenso, expresarse sin agresiones. Desde el máximo nivel de poder en nuestro país recibimos continuamente mensajes que engendran más violencia e intolerancia y seguramente ello recrudecerá el 24 de marzo, desde el poder central. En nuestra provincia vimos esta semana manifestaciones gremiales contra la reforma previsional y que tuvieron algunas actitudes preocupantes contra el gobernador y un diputado de Cambiemos, por más que se lo haya querido minimizar. No podemos permitir que esto escale. Es preferible pecar de exagerados condenando cualquier actitud que se pase un milímetro del respeto y la convivencia democrática, que dejarla pasar y lamentarlo más adelante. Hablemos con nuestros hijos, con los jóvenes, aprovechemos estas fechas para reflexionar y hacer saber las enormes tragedias que suceden en las sociedades cuando la violencia se instala, tal como pasó en nuestra Argentina. Luchemos por un ambiente sano, defendamos cada derecho, reclamemos todo lo que hay que reclamar, pero siempre en un marco de no agresión, de respeto y de diálogo democrático. Porque costó mucho, pero mucho, está democracia que tenemos desde 1983. (*) Editorial compartida en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9, Litoral) del miércoles 18 de marzo de 2026.
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