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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 18/03/2026 23:55
Rosario Romero destacó que si la Justicia condena, hay que aceptar las condenas. Del mismo modo, deploró el actual nivel de violencia y destrato en la política. (Captura de pantalla). En una entrevista atravesada por la reflexión política y la experiencia institucional, la intendenta de Paraná, Rosario Romero, trazó en Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) un diagnóstico amplio sobre la calidad del debate democrático en la Argentina, el vínculo entre oficialismo y oposición y los desafíos internos del peronismo en un contexto de alta tensión discursiva y judicialización de la política. Con una mirada autocrítica y de largo plazo, advirtió que el principal riesgo actual no es sólo económico, sino cultural: la degradación del diálogo. En el tercer programa de la novena temporada de Cuestión de Fondo, Romero sostuvo: Hay algo que es bueno en la democracia argentina desde 1983: no hubo más amagues de golpes militares, señaló, para luego introducir su preocupación central. Advierto muchas cosas que me preocupan. Una de ellas es que cada gobierno quiere empezar de vuelta. En esa definición, Romero ubicó el concepto que atravesó toda la entrevista: el rechazo a lo que denominó la cuestión fundacional. Lo fundacional lo deploro. Negar lo que el otro ha hecho es un acto violento, afirmó. En su análisis, esa lógica no es exclusiva del presente ni de un solo espacio político. Por el contrario, construyó una crítica transversal que incluyó tanto al actual gobierno nacional encabezado por Javier Milei como a gestiones anteriores del peronismo. Eso es malo en Milei. Ha sido malo en nuestros gobiernos ese estilo, admitió, al recordar incluso tensiones históricas dentro del propio movimiento. En ese punto, reivindicó figuras como Raúl Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, a quienes definió como protagonistas de acuerdos clave en momentos críticos del país. Romero profundizó su crítica al clima político actual al describir los niveles de confrontación observados en el Congreso. Ese nivel de violencia, ese nivel de destrato, no me acuerdo haberlo visto nunca, dijo, en referencia a los intercambios recientes. Sin embargo, evitó una lectura unilateral: Soy profundamente autocrítica, porque lo que está mal en el otro también estuvo mal en nosotros. La intendenta también abordó el diseño estructural del país y su impacto en las provincias. Cuestionó la centralidad del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y advirtió sobre un desequilibrio histórico en la distribución de recursos. El país está concebido desde el AMBA. Los subsidios, las tributaciones todo está pensado desde ahí, afirmó. En esa línea, sostuvo que la mayor carga impositiva es nacional y rechazó que se responsabilice a las provincias como a los municipios por la presión fiscal. En el plano institucional, expresó preocupación por el deterioro del debate parlamentario. Vamos en retroceso en los últimos años, lamentablemente, porque la violencia se ha incrementado, señaló. Y fue más allá al calificar como bochornoso el nivel de agresiones personales entre dirigentes. Que se digan entre ellos drogadicto y otras cosas es un bochorno, remarcó en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral). Consultada sobre la relación política en Entre Ríos, destacó la importancia del diálogo tanto con el gobernador Rogelio Frigerio como dentro del propio peronismo. Creo que hay que encontrar la perla del medio, expresó, retomando una metáfora que utilizó para describir la necesidad de construir consensos a partir de abrir un espacio entre dos posturas cerradas. En esa línea, subrayó que las democracias requieren tanto de un oficialismo como de una oposición sólida: Hay que encontrar un liderazgo del medio que sostenga lo bueno y plantee las diferencias, propuso. Al analizar la situación del peronismo, reconoció dificultades para reconfigurar liderazgos tras la centralidad de Cristina Fernández de Kirchner, pero también planteó la necesidad de revisar errores. Hemos minimizado el problema de la inflación y el equilibrio fiscal, admitió, al tiempo que reivindicó la inclusión de ese principio en la Constitución entrerriana. El equilibrio fiscal es un valor, sostuvo. Sobre la expresidenta, Romero evitó descalificaciones personales, pero marcó diferencias en el estilo de conducción. Las equivocaciones fueron en los mensajes rupturistas, en el estilo de confrontación, destacó. Y contrastó esa lógica con la de Néstor Kirchner: Sabía en qué momento había que sentarse a dialogar. Ese es el ABC de la política. En el terreno judicial, planteó una posición institucional clara respecto de las causas que involucran a dirigentes políticos. Si la Justicia condena, hay que aceptar las condenas, afirmó, subrayando que la defensa política en un proceso penal no es lo correcto. A la vez, distinguió entre denuncias y condenas: El que afronta una denuncia no es lo mismo que quien tiene una condena. Romero también se refirió a la compleja situación del peronismo entrerriano atravesado por causas judiciales. Allí insistió en la necesidad de preservar reglas claras: Las internas no son malas. Lo que es malo es que quien pierde se vaya por fuera. Y advirtió sobre la pérdida de valores tradicionales en la política: Se ha perdido esa generosidad. Finalmente, al evaluar el funcionamiento del Poder Judicial en Entre Ríos, ofreció una mirada matizada. Tenemos en general una buena Justicia, sostuvo, destacando el funcionamiento del Consejo de la Magistratura y del Jury de Enjuiciamiento. Aunque reconoció falencias, especialmente en la investigación de delitos complejos. No obstante, reivindicó un rasgo distintivo: No conozco una provincia donde haya tantas investigaciones y condenas por corrupción. Con un discurso que combinó autocrítica, defensa institucional y apelación al diálogo, Rosario Romero dejó una definición que sintetiza su visión del momento político: Si entre nosotros nos insultamos, ¿qué paz vamos a pedir en la sociedad?. Una pregunta que proyecta el debate hacia el corazón mismo de la democracia argentina. - ¿Cuánto le preocupa a usted, como dirigente de muchos años, los discursos de odio y cierta violencia que bajan del poder central por estos tiempos? - Recién -ante su reflexión Editorial- pensaba en que coincido absolutamente, porque hay una cosa que es buena de la democracia argentina, desde el ´83 en adelante, creo que la los partidos políticos fundamentales del país han consolidado la democracia en cuanto a que no hubo más amagues de golpes militares. - El último fue el 8 de diciembre de 1990. -Hasta ahí hicimos las cosas bien. Y tenemos una democracia consolidada al punto que, en general, no hay episodios de extrema violencia. Creo que sí los hubo, ¿no es cierto? Hubo algunas muertes de un fiscal, una cantidad de cosas que son episodios de gran violencia en el país. Pero, no pasa lo mismo que pasa en otros países, incluso de Latinoamérica, donde mueren candidatos o se matan entre los candidatos cuando hay una elección. ¿Qué es lo malo nuestro? Advierto muchas cosas que me preocupan. Una de ellas es que cada gobierno quiere empezar de vuelta. -La cuestión fundacional. -Y en eso se mete la violencia también. Porque el negar lo que el otro ha hecho, a veces con esfuerzo, con dedicación, dejando muchas horas de trabajo, incluso complicando a la sociedad en ciertas políticas que fueron buenas, que indudablemente, el deshacerlo del otro ya es un acto muy violento. Porque es confrontar de entrada. Lo fundacional lo deploro. Y lo vivo diciendo, porque creo que en esto uno tiene una obligación, yo me siento con la obligación para las generaciones que vienen. Pero, no pasa solamente en el mundo de la política, porque algunos asumen en un club y ya dicen, porque a partir de nuestra gestión. Somos todos continuadores de cosas que han hecho otros. Los científicos a esto lo tienen muy claro. El mundo de la ciencia se apoya en el conocimiento que otros producen y no inventan la pólvora cada vez que busca una solución a un problema de salud, a un problema de la evolución de la ciencia. Eso me preocupa, porque eso significa violencia también. Negar es decir, lo del otro no vale. Entonces, yo irrumpo en un espacio de poder y todo lo empiezo de vuelta. Eso es malo es malo en Milei. Ha sido malo en nuestros gobiernos ese estilo. Me acuerdo, incluso, discursos desde el peronismo que denostaban a (Eduardo) Duhalde, es decir, Duhalde había sido un artífice de esa recuperación de la Argentina de 2001 junto con (Raúl Ricardo) Alfonsín. Alfonsín fue un gran ignorado durante años en las políticas de Derechos Humanos por nuestros gobiernos, hasta que finalmente se le hizo un busto, se lo reconoció poco tiempo antes que muriera. Pero, entonces, eso es malo. Ser fundacional es violento y también concebir que el otro no ha hecho nada bueno. Ahí se genera violencia. Pero, después las dos caras, como si fuera una ostra que hay encontrar lo del medio: Cristina por un lado y Milei por otro, como que se necesitan, y ese nivel de agresión que yo vi en el Congreso el 1° de marzo, no se escuchaba lo que decían desde las bancas, ¿no es cierto? Nosotros escuchábamos lo que contestaba el presidente. Pero, ese nivel de violencia, ese nivel de destrato, no me acuerdo haberlo visto nunca, así por lo menos. Pero, sí vi otros niveles de destrato en los en los que nosotros éramos mayoría. Pero, soy profundamente autocrítica, porque digo lo que está mal en el otro también estuvo mal en nosotros. - ¿Y cuánto de necesario ese equilibrio que usted puede pregonar se mantenga a capa y espada en nuestra provincia? -Es que tiene que ser así. Creo que es absolutamente necesario. Es necesario eso y hay otro problema en el país que lo sigo viendo ahora. Y que lo vi en nuestros gobiernos y lo veo desde la recuperación democrática hasta ahora. Y nunca más que en nuestro último tiempo he reivindicado esa idea que Alfonsín tenía de trasladar la capital. ¿Por qué? Porque el país está concebido desde el AMBA. Está pensado desde el AMBA. Los subsidios, las tributaciones cuando se nos ataca a los intendentes porque dicen que cobramos mucha tasa, no se piensa en todo lo que hacen los gobiernos locales, no se piensa en todo lo que hacen los gobiernos provinciales. Y en los sucesivos pactos fiscales que han hecho que los gobiernos provinciales vayan perdiendo gradualmente recursos de coparticipación. En el ´83, cuando asume Alfonsín, 50 y 50 se repartían entre Nación y las provincias. Hoy estamos, pero siendo generosos, en un 70-30. Muchos en los cálculos dicen 25 a 75 que es lo que se queda la Nación. Entonces, digo, una vez más que deberíamos desde las provincias desmentir esto de que el problema impositivo es un problema de las provincias o de los gobiernos locales. ¡Es un problema de Nación! La mayor carga impositiva es nacional. Y el país sigue concibiéndose desde el AMBA. Todas las políticas pensadas desde ahí. -Y a su entender, ¿cuánto se retrocedió en el Congreso de la Nación? ¿Cuánto se retrocedió en debate, en profundización y estudios de los temas? -En la medida que van proyectos cerrados, a libros cerrados, que necesitan, a lo que dé lugar, salir y que no movilizan un debate y que la oposición tampoco arrima ideas como para decir, bueno, de esto aceptemos esta parte y no aceptemos la otra. Porque en esa política de negro-blanco, muchos conciben que ganan políticamente. Yo no comparto eso. Creo que una oposición que plantea una diferencia, y la plantea con seriedad, lo he visto muchas veces en el Congreso, estuve de diputada nacional entre 2003 y 2007, me acuerdo que muchas veces la oposición arrimaba posiciones absolutamente razonables y se podían modificar algunas leyes escuchándose. Creo que vamos a retroceso en los últimos años, lamentablemente, porque la violencia se ha incrementado. El que las personas se desconecten micrófonos, o que se griten insultos no es bueno -Y el otro detalle es que va gente que no está preparada, ¡ese es el punto! Ha habido en el Congreso ejemplos de personas no preparadas. -Pero es bochornoso que se digan entre ellos drogadicto y todas las cosas que se dicen. Es bochornoso. Es un bochorno eso. -Usted tiene buen diálogo con el gobernador Rogelio Frigerio, pero no se nota algo parecido con otros dirigentes del peronismo, salvo cuestiones puntuales. ¿Eso está bien o considera que debería haber más diálogo, más intercambio de ideas entre los sectores? -Creo que entre nosotros desde el peronismo dialogamos y profundizamos. Y los intendentes estamos juntos en los reclamos incluso. Sé que (José Eduardo) Lauritto dialoga, sé que Adrián Fuertes dialoga no es el caso de muchos otros. Pero, bueno, esto también tiene que ver con la impronta de cada uno. Insisto en esto de la ostra, de encontrar la perla del medio, de encontrar los puntos de coincidencias, abandonar las políticas fundacionales, abandonar el negarle virtudes al otro como posición debida. Creo que eso es equivocado. Y creo que eso se va a ver en la Argentina si se lee un poco más a los filósofos y si se lee ese libro magistral de los premios Nobel que habla de por qué fracasan las naciones, y que dicen justamente que fracasan porque no sostienen instituciones vigorosas. Estoy convencida que si nosotros mejoramos nuestras instituciones y no viene un presidente y cambia todo lo que el otro hizo, sostenemos lo que debemos sostener, vamos a ir mejorando y vamos a tirar desde el escenario de la política muchos mejores mensajes y mensajes sobre todo de paz social. Porque a mí me parece que ahí también aflojamos. Porque si entre nosotros nos insultamos, ¿qué paz vamos a pedir en un barrio? ¿Entre dos vecinos? ¿Entre los chicos de una escuela? ¿Qué imagen le damos a los chicos en la escuela? Si el mandatario número uno le insulta a otro, o si un diputado de la Nación sea de cualquier fuerza, insulta al presidente, no es bueno. - ¿Cuánto le preocupa la realidad del peronismo nacional? Porque está claro que el peronismo se quedó sin un líder y es difícil recomponer un escenario sin alguien que conduzca. -A mí me preocupa mucho porque es la principal fuerza de oposición. Y creo que las democracias también necesitan de la fuerza que está en el gobierno y necesitan una oposición consolidada. Creo que hay que encontrar un liderazgo del medio que sostenga lo bueno de nuestros gobiernos, pero a su vez plantee la diferencia. Plantee calidad institucional, plantee combate a la corrupción, plantee definiciones sobre la economía de parte del peronismo. Porque nosotros durante muchos años hemos minimizado el problema de la inflación y hemos minimizado el problema del equilibrio fiscal. Sin embargo, en la provincia de Entre Ríos en 2008 lo pusimos en la Constitución. Nosotros dijimos en Entre Ríos, el equilibrio fiscal es un valor. El Estado de Entre Ríos se compromete a buscarlo. Eso está en nuestra constitución. Fue una propuesta de Jorge Busti, porque había gobernado tres veces la provincia y él padeció cuando la provincia perdía esos equilibrios (fiscales). Entonces, fue el que más insistió en poner lo del equilibrio fiscal dentro de la Constitución. Creo que nosotros, desde el peronismo, tenemos que decir: combatir la inflación está bien, emitir irresponsablemente está mal. Y nosotros queremos ese equilibrio, pero para generar una matriz de desarrollo que hoy la Argentina no está generando y para no plantearle a los argentinos que únicamente vamos a vivir de una visión extractivista y de un Estado que se retira. ¿Por qué digo que el Estado se retira? Porque no hay Estado en el mundo, aun los que el presidente Milei admira, que no hagan infraestructura de caminos; que no hagan escuelas, que no hagan obras públicas. Muy probablemente tenga razón el presidente en el sentido de que hay obras que las pueden hacer los privados, aquellas que generan inversión, que mueven la economía, pero no todas () Y creo que esa es la labor del peronismo. Es generar un programa de gobierno y salir con otro mensaje y con otros liderazgos a pelear la próxima elección. - ¿Se equivocó mucho Cristina Fernández en estos últimos años? -Fue Presidenta de la Nación dos veces me cabe decir que las equivocaciones van en torno a los mensajes rupturistas, a los mensajes blanco-negro, a ese estilo de confrontación. No puedo decir que hay equivocaciones en cuanto a políticas públicas vinculadas al avance de derechos como fue el nuevo Código Civil, como fueron los avances de derechos importantísimos. Las equivocaciones fueron de un estilo que se divorció de dialogar con los sectores. La crisis del campo se hubiera podido evitar. Creo que ahí hubo hasta varios periodos en que todos rogábamos que Cristina accediera, que no se llegara a esa votación en el Senado. A mí me pasaba que cada vez que la escuchaba en los últimos discursos, antes del voto no positivo del vicepresidente de la Nación (por Julio Cobos), rogaba que se compusiera. Porque estaban dadas las condiciones para componer. Entonces, esa ruptura, incluso una pelea con los grupos periodísticos importantes, la ley de comunicación, que fue todo como una confrontación permanente, no fue bueno para el país y menos aún para la institución. - ¿Usted me quiere decir que, si Néstor Kirchner viviera, hubiese sido diferente? -Néstor tenía otra personalidad. A lo mejor confrontaba, pero sabía en qué momento había que sentarse a dialogar. Y yo creo que ese es el ABC de la política. Es lo que hizo Alfonsín con Duhalde para salir de la crisis de 2001. ¿Cómo se salió de una crisis fenomenal que tuvimos en 2001? Muchos de los pibes con los que hoy charlamos ni saben lo que pasó en esos años. Y aun los que habían nacido en el ´90 no lo saben. Salimos porque hubo un Duhalde, porque hubo un Alfonsín, porque hubo una Mesa de Diálogo en la que participaron todos los credos, todos los partidos políticos y porque se propusieron entre todos sacar a la gente adelante. La gente repudiaba la política y terminamos saldando con la política. -Usted es abogada penalista. El hecho de que la expresidenta esté condenada tal como está y con otras instancias judiciales que la tienen muy complicada, ¿cuánto aniquila toda idea de construir, cuando muchos aún van a pedirle opinión de cada movimiento dentro del peronismo? -Esa es una posición de algunos, no es la de todos en el peronismo. De hecho, creo que desde el peronismo y también desde los escenarios del gobierno nacional, hoy está en discusión el caso $Libra, lo que pasó con (Manuel) Adorni. Es decir, hay que salir hay que dar la cara y si la Justicia condena, hay que aceptar las condenas. Esto es así, o sea, nos guste o no nos guste, la Justicia argentina en general los fallos, como tienen muchas instancias de revisión, pasan por cuatro tribunales, por cuatro instancias, es muy difícil que se llegue a una condena penal con una Justicia que no sea la de todos. Puede ocurrir porque la Corte Interamericana de Derecho Humano en algunos casos ha revisado sentencias, me acuerdo haber llegado a la Corte con casos de Entre Ríos y que la propia Corte ha dado vuelta. Creo que la defensa política en un proceso penal no es lo correcto, hay que defenderse con las pruebas. Porque también es importante saber que muchas veces un gobernante debe firmar parvas de expedientes y a lo mejor firma a lo último y no revisó todo lo anterior. Pero, eso es una defensa de gestión. Hay que advertir por qué ocurrieron ciertas cosas, por qué ingresaron bienes a un patrimonio que creció enormemente, es decir, hay que defenderse con las pruebas. - ¿Quedaron superadas las heridas en el peronismo entrerriano después de la últimas PASO o aún no se superó? -Creo que están superadas, y ojalá así sea en el futuro. La confrontación en una elección interna no es mala. Lo que tiene que ser es leal. Es decir, el que pierde tiene que aceptar que el otro ganó y, bueno, y acompañarlo en el proceso. Eso es lo se ha perdido: esa caballerosidad o, ¿cómo diría? A lo mejor es muy machista decir caballerosidad esa gentileza, esa generosidad. Advierto que se ha perdido porque se mercantilizó todo, es decir, el perdí la interna, me voy por fuera. ¡No existe eso! En la generosidad de la política y en los partidos que son reconocidos por la Constitución Nacional como las principales herramientas de la democracia, hay que sostener que las elecciones internas no son malas. Lo que es malo es la inconducta de que quien pierde se va por fuera. ¡Eso es un disparate! Pero, creo que en el peronismo aspiro y siento que hay una voluntad mayoritaria, inmensamente mayoritaria, de sancionar las malas conductas y de mejorar los procesos de selección de los candidatos. -Para usted, ¿había que aplicar sanciones más duras contra aquellos disidentes o se obró con equilibrio y dentro de lo previsto? -No, ahí hay varias denuncias en el Tribunal de Disciplina del partido y que se están por resolver por lo que ocurrió en las últimas elecciones. Creo que si se resuelven esas denuncias se va -por lo menos- a marcar un rumbo de cómo debemos -Pero ¿tanto demoran en resolverla? -No, no va a ser pronto. -En la actualidad hay un exgobernador, como Sergio Urribarri, condenado a prisión y con otras causas donde quizás se amplíen sus condenas. Pero, a su vez hay causas que involucran al exgobernador Gustavo Bordet, al exvicegobernador Adán Bahl y al exvicegobernador José Cáceres, que preside el PJ. Cuánto de difícil es reconstruir un peronismo golpeado con este escenario judicial que seguramente se extenderá más allá de 2027. - Pero hay un distingo ahí porque hay causas que han ha sido juzgada y cuando hay condena, ahí hay un distingo, hay una condena judicial, a lo mejor no firme porque hay un proceso en la Corte. Ahora, en cuanto a lo otro, son denuncias y tiene carácter de denuncia. El que una persona afronte una denuncia no es lo mismo que afronte una condena. De hecho, el presidente Milei tiene denuncias, hoy por el caso $Libra o lo tienen funcionarios nacionales. No hay que algunas de antemano. Conozco a algunas de estas denuncias y sé que las personas que están sometidas al proceso, pongo el caso de Gustavo Bordet, se han defendido, se han acompañado de la prueba, se han sometido al proceso silenciosamente sin ponerse en víctima de una persecución judicial, sino al contrario, respetando los estrados judiciales. Creo que eso es lo que hay que hacer. Lo mismo pienso que va a hacer Beto Bahl cuando sea convocado; que en realidad ahí hay una investigación, no hay ni siquiera una imputación todavía. -Sí, sí, es así. Usted fue diputada provincial del PJ y no apareció en ninguna irregularidad. ¿Se equivocaron mucho en el gobierno de Urribarri, Bordet o Bahl, en el manejo de los contratos legislativos? ¿No se podía hacer de otra manera? -En la Legislatura, la gente sabe esto que voy a aclarar y ustedes lo saben, hay como un cupo que a cada legislador le dan. Con ese cupo cada legislador puede contratar tres asesores, cinco o diez asesores. Los asesores son los que tienen que cobrar cada uno su cheque y se le hace una liquidación a nombre de esa persona. Lo que ocurrió con la causa de los contratos es que había un sistema paralelo que no era de los legisladores. Es decir, se generó un sistema paralelo que se fue agrandando con los años - ¿Nos recuerda cuándo fue diputada provincial? -Del 2011 a 2017. Una gestión y media estuve, porque en noviembre de 2017, asumí como ministra. -Por eso lo remarcamos: usted no apareció en esas maniobras. Quizás le ofrecieron entrar en el esquema y dijo que no. -No, ¡jamás me ofrecieron entrar en ese esquema! ¡Y jamás lo conocí! -Esa era por la disputa política que había con Urribarri en esa época -No, porque ocurrió lo mismo con otros legisladores otros legisladores jamás le ofrecieron ni suscribir ni formar parte de ese mecanismo, de ese sistema. Yo no lo conocía. Digamos, los asesores de mi parte y de otros diputados iban en los momentos de pago de los contratos nosotros llevábamos los recibos de cada uno y se le entregaba a cada uno el cheque no había ninguna razón para sospechar de un mecanismo paralelo. Que, por otra parte, según tengo entendido, no conozco en profundidad la causa, pero creo que no estaba el contrato firmado por los legisladores. -Algunos sí y otros no. -Pero, no por la inmensa mayoría de los legisladores. -Y cuando se enteró, ¿qué pensó, doctora? -Me enteré siendo ya ministra. Lo descubre la Policía a esto, ¿no? Acá reivindico una vez más a la Policía de Entre Ríos: lo descubre la Policía. A la policía le llamó la atención que había una persona con una mochila y con muchas tarjetas que sacaba y otra persona al lado le leía las claves o algo así. Entonces, lo descubre la Policía, comunica a la Fiscalía y yo me entero, pues ya por la comunicación a la Fiscalía y la trascendencia pública que tuvo el caso. Se pensó primero que era una estafa de esas virtuales, esas estafas que se hacen a veces a los jubilados, hasta que las personas dijeron que eran empleados del Senado y ahí se vio que podía venir por otro lado. Ahora, nunca lo vi yo. -No la imaginamos a usted callada cuando se enteró. Habrá levantado un teléfono y le habrá dicho a algún referente Justicialista ¿cómo pudieron hacer este bochorno? A alguno tuvo que haber llamado. -Sí, hablé con varios. Pero, justamente, no estaban enteradas muchas de las personas que funcionaban. A mí no me cabe duda de la honorabilidad de muchísimos vicegobernadores, de muchísimos funcionarios que no conocían este sistema paralelo. - ¿Usted tiene alguna causa judicial en trámite? -No. Ninguna. Tengo dos denuncias de una persona de apellido Reggiardo el asesor de Domingo Daniel Rosi que permanentemente me injuria. No leo la página esa. Me niego a contestar siquiera. Pero, en ambos casos la Justicia ha archivado inmediatamente porque es un disparate. Cuestiona un mecanismo por el cual se asegura el helicóptero de la provincia y el helicóptero, como todos los bienes del Estado provincial, la Provincia tiene obligación de asegurarlos a través del IAPSER (Instituto Autárquico Provincial del Seguro de Entre Ríos). Frigerio hace lo mismo que hacíamos Bordet y yo como ministra del área: contratamos vía Instituto del Seguro y son caros esos seguros. Pero, los maneja la empresa de seguros de la provincia. Pero, es una posición injuriante. Es una posición que permanentemente me denosta. Pero, trato de que, como decía el poeta, si una espina me hiere, me aparto de la espina, pero no la aborrezco lo dejo correr hasta que algún día me canse y haga una querella judicial o una demanda. Pero, la verdad que no tengo tiempo. - ¿Cómo está hoy por hoy nuestra Justicia provincial, donde usted tanto transitó en su carrera? -Nosotros tenemos una buena Justicia. Nosotros tenemos en general una buena Justicia. Hay, no desearía que las hubiera, hay algunas internas, no sé si no ocurrió en todos los tiempos. Cuando empecé a ejercer la profesión tenía 21 años, casi 22 años. Me recibí en 1978. Empecé a ejercer ahí porque era empleada judicial cuando me recibí, entonces dejé la Justicia y me fui a ejercer la profesión. No advertía que hubiera internas, pero a lo mejor era muy joven y no conocía ciertas cuestiones del poder. Después, la empecé a ver. Pero bueno, es una buena Justicia. El sistema del Consejo de la Magistratura es un buen sistema, es perfectible como todos los sistemas, pero es un buen sistema. Y creo que nosotros tenemos el orgullo en Entre Ríos de decir que cuando ha habido jueces que no han estado a la altura, el Jury Enjuiciamiento ha procedido y los ha removido. Jueces, fiscales, defensores, el Jury funciona es un organismo que funciona. Y también parece que tenemos en general una buena Justicia. Hay que tener cuestiones criticables a algunos miembros del Poder Judicial. Pero, de todos modos, no empañan la figura en general de lo que es la Justicia entrerriana. La Justicia entrerriana no es de venal, no tiene episodios de sentencias que se compren. Nunca lo conocía eso. Ejerciendo la profesión he salido a veces llorando de tribunales porque no me gustaba una sentencia, porque sentía que no era justa, y a veces uno se pone en los zapatos del cliente y piensa que tendría que haber ganado un proceso. Pero, siempre tuve la posibilidad de recurrir y de ser escuchada por los otros estamentos judiciales. A veces había sentencias de primera instancia que son revisadas por las Cámaras o por el Tribunal Superior. Eso existe y existe y funciona bien. Es perfectible. Tiene problemas. - Uno de las cosas que hemos venido denunciando en los últimos 40 años ha sido el tema de la corrupción. Nos preocupa que sigan existiendo decisiones presupuestarias donde hay un contador para 10 causas de corrupción y que esos profesionales no tienen tiempo, por lo cual se demoran las cosas y no se solucionan. Pasan los años, pasan los gobiernos y se sigue aplicando el mismo criterio. ¡Está mal porque no se puede avanzar! - Creo que los delitos contra la administración pública requieren de un equipo interdisciplinario fuerte. Que eso hay que mejorar. Se han pedido reiteradamente, se han incorporado más personas. De hecho, no es un solo contador, hay varios contadores en distintos puntos de la provincia. Quiero hacer una reivindicación de la Justicia entrerriana. Habría que mirar cuántas provincias tienen la cantidad de personas investigadas y condenadas como la provincia de Entre Ríos. -Ninguna. Siempre hacemos una comparación con Santa Fe. -Eso también hay que reivindicarlo. Nosotros tenemos una Justicia que se animó, que tomó... Es más, tenemos un Código acusatorio desde hace muchos años, evolucionamos mucho en los procesos judiciales. Falta, desde luego. Pero, no conozco una provincia en que haya tantas investigaciones. Programa Cuestión de Fondo (Canal 9, Litoral) emitido el miércoles 18 de marzo de 2026
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