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Fecha: 18/03/2026 20:50
Hay mucho miedo a la muerte. Viste que el hombre es el único animal que sabe que va a morir. El perro o el gato no saben que van a morir. Se llama consciencia de finitud. Pensalo. Es profundamente angustiante saber que vivimos en una cuenta regresiva rumbo a la muerte. Pero también debe ser muy angustiante palpitar tu propia muerte política. Leé también: Cuadernos: las desafiantes respuestas de CFK cuando el juez le preguntó por sus apodos y antecedentes De hecho, en las últimas horas hubo dos afirmaciones que así lo demuestran. Cristina Kirchner: Me puedo morir presa. Inmediatamente después, declara el exministro Julio De Vido y dice algo bastante parecido. Bueno, la verdad es que solo Dios sabe si esta gente morirá en prisión o no. Cristina ya está presa por Vialidad y seguramente tendrá otras condenas tan o más duras: - Cuadernos - Irán - Hotesur. Ahora, lo interesante acá es el cambio de era política que estamos viviendo. Durante 20 años, esta gente manejó el Congreso, manejó las provincias, manejó la SIDE, manejó los medios, manejó el juego, manejó el fútbol, manejó la DGI, manejó las grandes cajas de Argentina, manejó los bancos, manejó los intendentes. Esta gente manejó la vida de la Argentina. Y ahora, de pronto, lucen como cachorros indefensos que piden clemencia. Tan solo pido no morir en la cárcel. El mismo Julio De Vido, que nunca fue capaz de pedir disculpas por haberse robado la plata de los subsidios y provocado la tragedia de Once con el asesinato de 52 personas. Y es la misma viuda de Kirchner que les decía a sus seguidores que iba a haber una Cristina eterna. De Cristina eterna a Cristina pidiendo salir a la terraza. Esto también es la Argentina y debería ser un aprendizaje para todos. Lo de Diana Conti se llama síndrome de Hubris: la desmesura. Autoconvencerse de que sos un dios o una diosa en la tierra: omnipresente, omnisciente, todopoderoso. De esta Cristina todopoderosa convencida de que era algo parecido a Dios, a esta Cristina cabizbaja, golpeada, deprimida, trillada, aburrida, solemne que pide por favor salir a la terraza en San José 1111. Esto es la vida. Se trata de no escupir para arriba. Se trata de no humillar al otro cuando estás en la cúspide. Se trata de ser un buen líder para la Nación. Se trata de no lastimar gente. Y se trata de no robarle al pueblo. Vos fijate: pasamos de esa Cristina que prepoteaba, que arremetía, que avasallaba, que apabullaba a los jueces, a esta señora a la que le molesta que le pregunten su domicilio. Impresionante cómo cambió todo. Pero es cierto que cambió el contexto de país. Es cierto que se trata de dos países totalmente distintos. La Cristina que se llevaba puesto a los jueces era diciembre del 2019. Era vicepresidenta electa de la Nación. Ni siquiera había asumido, pero ya sentía el poder. Ya sabía que los chicos de La Cámpora iban a recuperar las cajas: YPF, ANSES, PAMI, el Correo, ENARSA. Bueno, eso es el kirchnerismo con poder. Te lleva puesto. Te aprieta. Te amenaza. Te grita. Te maltrata. Te disciplina. Te somete. Te humilla. Te usa. Y te descarta. Si no obedecés, te castiga. Y si no le caés bien, te aplasta. Bueno, todo esto repito es un buen aprendizaje para la gente del gobierno actual: para Javier Milei, para Karina Milei, para Santiago Caputo, para Manuel Adorni, para Sturzenegger, para Bullrich, para Mahiques, para Lugones, para Monteoliva. No hay que llevarse el mundo puesto porque si no, hay mucha gente esperando para hacerte daño. Leé también: Por la Ley de Inocencia Fiscal, la Justicia benefició a Lázaro Báez en una causa por presunta evasión Gobernar no es humillar al otro. Gobernar es hacer que la gente viva mejor: bajar la inflación, comprar reservas, tener una moneda fuerte, bajar la inseguridad, ordenar la calle, construir rutas, hacer hospitales, armar el ejército, defender la frontera, combatir al narco, aumentar el comercio internacional. Y sobre todo no meter la mano en la lata. Y sobre todo no usar al Estado para llenarse de plata. Ojo con la estupidez de pensar que los políticos son víctimas. Anoche, Sergio Berni dijo que a Cristina le pasó lo mismo que a San Martín. Hay algunas diferencias entre San Martín y Cristina. San Martín cruzó los Andes. Cristina cruzaba a comprar chocolates Rapanui en Recoleta. San Martín vivió una vida austera. Cristina tiene más de 30 propiedades. San Martín rechazó honores y cargos. Cristina siempre buscó fueros. San Martín quería unir a las tres Américas. Cristina dividió a la Argentina. Pero bueno, si Berni dice que Cristina se parece a San Martín, yo lo respeto. No me lo imagino a San Martín pidiéndole a su secretario privado que comprara un departamento de US$13 millones en el Plaza Hotel de Nueva York. De todas maneras, la pérdida de poder es notoria, es obvia, es evidente y es muy acelerada. Y lo que vemos en acción en estos momentos es al kirchnerismo haciendo todo lo posible para recuperar el poder ya. Opción 1: juicio político y destitución del presidente en funciones. Opción 2: meterlo preso. Leé también: Cómo continúa la causa Cuadernos luego de la declaración de Cristina Kirchner Veamos la opción de la cárcel. Ojo por ojo, diente por diente. Ustedes metieron presa a Cristina. Nosotros metemos preso a Milei. Esto es la igualación moral. Es lo mismo un tuit de Libra que robarse US$547 millones. Es lo mismo Libra que robarse imprentas, campos, estancias, canales, radios, subsidios, rutas, hoteles. La otra estrategia más allá de meterlo preso es la destitución inmediata a través del juicio político. Vamos a los datos. ¿Existe hoy la posibilidad de llevar al Presidente a juicio político por el caso Libra? Primero hace falta la mitad más uno de los diputados presentes en una sesión, porque es la cámara que acusa. Hoy, como máximo, el kirchnerismo y la izquierda tienen 97 diputados sobre 257. Es decir, menos del 38% de la cámara. Pero después les hace falta tener dos tercios de los senadores presentes, porque es la cámara que juzga al presidente. Y hoy, como máximo, el kirchnerismo tiene en el Senado 23 votos. Estamos hablando de menos del 33% de la cámara alta. Con lo cual los números no son favorables para el kirchnerismo. Pero en la Argentina todo cambia muy rápido. Lo que te quiero mostrar es que esta gente está todo el tiempo esperando la oportunidad para llevarse puesto al gobierno y volver al poder lo antes posible. ¿Qué es lo divertido? Que los que quieren hacer el juicio político en el Congreso son: Máximo Kirchner (futuro preso), Juan Grabois, Kelly Olmos, Agustín Rossi, Jorge Taiana, José Mayans, Jorge Capitanich, Alicia Kirchner, Wado de Pedro y Juliana Di Tullio. Los mismos que recibían US$3 millones todos los viernes de los empresarios de la obra pública. Este es el abogado de Víctor Manzanares el contador arrepentido de los Kirchner. Manzanares recibía todos los viernes entre US$2 y US$3 millones que le mandaba Daniel Muñoz en bolsos. Muñoz era el secretario de los Kirchner. Bueno, estos muchachos tan simpáticos quieren ahora ser los jueces de la República y destituir a Milei a través de un juicio político. Eso no le saca ni un gramo de gravedad a Libra. Eso no significa que el presidente tiene que dar explicaciones mucho más claras de estos llamados y videos con Mauricio Novelli. Pero no seamos ingenuos. Sepamos leer la realidad de manera madura. Ya se lo hicieron a Alfonsín. Ya se lo hicieron a De la Rúa. Ya se lo hicieron a Macri. No les interesa el país ni el bien común ni la República ni la transparencia ni la honestidad. Solo les interesa recuperar el poder. Solo les interesa escapar de la muerte. Opiniones libres; hechos sagrados.
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