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» La Nacion
Fecha: 18/03/2026 18:00
Moodys advirtió que la mora bancaria sigue en alza y puso el foco en el riesgo de flexibilizar créditos en dólares Prevé un deterioro de la calidad del crédito en el corto plazo; alertó que expandir préstamos en moneda extranjera a sectores sin ingresos en divisas podría elevar la vulnerabilidad del sistema - 5 minutos de lectura' La calidad del crédito se consolida como el principal desafío para el sistema financiero argentino. Un informe de Moodys advirtió que la morosidad bancaria continuará en aumento en los próximos meses y recién comenzaría a estabilizarse hacia mediados de 2026, tras el fuerte crecimiento del crédito al sector privado registrado en el último año. Los indicadores de morosidad continuarán deteriorándose en el corto plazo, antes de estabilizarse gradualmente hacia mediados de 2026, señaló la calificadora. En ese contexto, alertó que una eventual flexibilización de los créditos en dólares podría elevar el riesgo del sistema, al exponer a deudores en pesos a shocks cambiarios. El deterioro ya es visible en los datos y, según estimaciones privadas, incluso se profundizó en los primeros meses del año. La morosidad del sector privado alcanzó el 5,5% en diciembre de 2025, el nivel más alto desde 2021, con un impacto especialmente fuerte en los créditos a familias, donde la mora trepó al 9,3%, mientras que en empresas se ubicó en 2,5%. Sin embargo, mediciones más recientes sugieren que la tendencia continúa. De acuerdo a la consultora 1816, la mora en los préstamos a hogares habría subido al 10,6% en enero, marcando un nuevo máximo en más de dos décadas y acumulando 15 meses consecutivos de aumento. El dato refuerza el diagnóstico de Moodys: el deterioro no es puntual, sino parte de una dinámica más amplia. El incremento de la relación deuda-salarios, con salarios reales deteriorados, presionó la capacidad de pago de los hogares, explicó el reporte. Detrás de este fenómeno hay varios factores que afectan directamente la capacidad de pago. Por un lado, las tasas de interés elevadas encarecieron el financiamiento. Por otro, la caída del ingreso real y el mayor endeudamiento aumentaron la carga financiera. A esto se suma un cambio clave: con menor inflación en comparación a los niveles que había dejado la gestión de Alberto Fernández (211% anual), las cuotas dejaron de licuarse, por lo que el peso real de la deuda aumentó. Además, el crecimiento del crédito durante 2025 amplió la base de clientes hacia segmentos con mayor riesgo. En paralelo, el endurecimiento de las condiciones con menos margen para refinanciar deudas terminó de acelerar el deterioro de las carteras. Ese deterioro ya impacta en los balances. El deterioro de la cartera continuará presionando la rentabilidad del sistema financiero, indicó Moodys. En concreto, los cargos por incobrabilidad las pérdidas que los bancos registran por créditos que no se cobran alcanzaron el 3,4% del activo neto a fines de 2025, con una tendencia creciente. Se trata de un nivel elevado en términos recientes, que refleja cómo el aumento de la mora ya se está traduciendo en menores resultados para las entidades. El fenómeno, además, no se limita al sistema bancario. En el segmento de crédito no bancario fintechs, tarjetas y financieras el deterioro es aún más marcado. Según EcoGo, la irregularidad de esas carteras se ubicó en torno al 23,9% en enero, casi cuatro veces la del sistema financiero tradicional. Esto refleja un punto clave: los sectores con mayor acceso al crédito pero también con tasas más altas son los que muestran mayores niveles de incumplimiento. El cambio de modelo de negocio también explica este escenario. En los últimos años, los bancos pasaron de depender en gran medida de sus ganancias con títulos públicos a generar más ingresos a partir del crédito al sector privado. Este proceso conocido como crowding in implica más actividad, pero también mayor exposición al riesgo de que los préstamos no se paguen. A este diagnóstico se suma una advertencia relevante sobre el frente regulatorio. Moodys puso el foco en que una eventual flexibilización de las normas para otorgar créditos en dólares a sectores que no generan divisas podría incrementar significativamente el riesgo del sistema. Se trata de una intención que tiene el gobierno desde hace tiempo pero en la que aún no se avanzó del todo. Una eventual flexibilización regulatoria implicaría un aumento relevante del riesgo crediticio, al introducir mayores descalces de moneda y una mayor sensibilidad ante shocks cambiarios, señaló el reporte. En términos simples, el problema es prestar en dólares a quienes ganan en pesos. Si el tipo de cambio sube, la deuda medida en pesos aumenta y se vuelve más difícil de pagar, lo que puede disparar la mora. Por ahora, ese riesgo es acotado. Los préstamos en dólares a sectores sin ingresos en divisas representaban apenas el 1,6% del total del crédito en moneda extranjera hacia fines de 2025. Sin embargo, la advertencia apuntó a lo que podría ocurrir si ese esquema se expande. Pese a este escenario, el sistema financiero todavía cuenta con amortiguadores relevantes. Los niveles de previsiones cubren el 93,7% de la cartera irregular, lo que refleja una alta capacidad de absorción frente al deterioro del crédito. Además, los bancos mantienen niveles elevados de capital y liquidez. Los depósitos siguen siendo la principal fuente de financiamiento explican el 64,8% del total y, en su mayoría, provienen de personas físicas, lo que les da mayor estabilidad. Sin embargo, también hay limitaciones: el 85,1% de los depósitos son de muy corto plazo, lo que dificulta financiar créditos más largos y obliga a las entidades a manejar cuidadosamente sus riesgos. En este contexto, el diagnóstico converge: la mora ya está subiendo, el impacto en los balances comenzó a sentirse y el principal desafío hacia adelante será sostener el crecimiento del crédito sin profundizar el deterioro. Para Moodys, el punto de equilibrio entre expansión y riesgo será clave para la estabilidad del sistema financiero en los próximos meses.
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