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» La Nacion
Fecha: 18/03/2026 15:40
El conflicto en Medio Oriente golpea a la Argentina y los combustibles suben 13% en menos de un mes La guerra en Medio Oriente cumple casi veinte días y el estrecho de Ormuz por donde circula el 20% del petróleo mundial sigue prácticamente cerrado. El Brent rozó los US$110 y, aunque bajó, se mantiene por encima de los US$100. En la Argentina, los precios de la nafta y el gasoil ya acumulan un aumento del 13% en las últimas tres semanas. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, dijo que la lógica es trasladar únicamente el impacto real de los costos y evitar aprovechar subas transitorias del mercado internacional. Cuando sube, sube; cuando baja, baja, resumió. En la Ciudad de Buenos Aires, donde los precios son más bajos por la mayor competencia entre estaciones de servicio y una menor carga impositiva, el litro de nafta súper promedia los $1813 y el de gasoil, $1867. En lo que va del año, los combustibles acumulan una suba del 16%, mientras que el Brent avanzó un 71%. Solo en marzo el incremento fue del 13%, tras haber bajado en enero cuando cayó la cotización internacional. Desde el 1 de marzo, cuando la escalada de tensiones en Medio Oriente aceleró el alza del crudo, las refinadoras venden nafta y gasoil por debajo de sus costos. Según fuentes del sector que hablaron en reserva, hoy compran el barril a no menos de US$94 y lo venden 25% menos. Ese desfasaje tiene una explicación concreta: la política de precios vigente desde que el gobierno de Javier Milei liberó completamente el mercado de combustibles fija el valor local del barril por paridad de exportación el Brent con un descuento del 8% por retenciones, menos los costos de flete. Un mecanismo que funciona bien en tiempos de estabilidad, pero que se convierte en un torniquete cuando el crudo sube a la velocidad de una crisis. El mercado local está dominado por cuatro grandes empresas: YPF concentra el 55% del despacho, seguida por Shell (19%), Axion (14%) y Puma Energy (5%). Dado el peso decisivo de la petrolera de control estatal, el resto prefiere esperar a ver qué hace YPF antes de actualizar sus propios precios. La compañía no es solo una empresa: es el termómetro y el regulador informal del mercado. Hay otra señal de alarma que los analistas monitorean de cerca: la brecha entre el canal mayorista y el minorista. Hasta hace pocas semanas, comprar combustible en el segmento mayorista era un 15% más barato que en las estaciones de servicio. Esa diferencia se redujo en un momento al 6% y ahora se amplió al 10% con los últimos aumentos de precios. Si el mayorista se encarece por encima del minorista, toda esa demanda podría volcarse hacia las estaciones de servicio, con un resultado conocido: desabastecimiento puntual. El mercado minorista representa el 70% del consumo total, mientras que el mayorista absorbe el 30% restante, con picos de demanda en los meses de cosecha que arrancan en abril. La duración del conflicto es la clave. Si dura poco, YPF puede sostener los precios sin subirlos mucho. Si se extiende, es muy difícil desde lo económico, dijo en reserva un ejecutivo del sector. La Argentina produce 882.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales destina 570.400 al mercado doméstico y exporta el resto. Esa posición exportadora convierte la crisis en una oportunidad de ingresos para el país, pero al mismo tiempo crea una tensión interna: cuanto más alto el precio internacional, más costoso resulta sostener un precio local subsidiado de facto. Hasta la llegada del gobierno de Milei regía una restricción que obligaba a las productoras a abastecer el mercado interno antes de exportar. La actual administración dejó de aplicarla, aunque la ley aún la habilita en situaciones de emergencia. Hoy el sistema tiene una falla que se puede corregir vía precio o vía falta de refinación, señalaron fuentes del sector. En la práctica, las empresas priorizan el abastecimiento a pérdida de sus clientes con contrato, tanto para nafta como para gasoil, y limitan la oferta al resto del mercado. Eso podría derivar en desabastecimiento en algunas estaciones de servicio. No hay riesgo de abastecimiento si se deja que los precios hagan su trabajo. Si empezamos a manipular precios, ahí se puede complicar, advirtió otro ejecutivo consultado. El diagnóstico es unánime en privado: la crisis internacional es más grave de lo que sugieren los precios locales, y el margen para contenerla se achica a medida que la guerra se prolonga sin señales de resolución. En Estados Unidos el mayor productor del planeta, con más de 13,5 millones de barriles diarios los combustibles subieron 25% desde que arrancó la guerra. La preocupación por el impacto inflacionario llevó al gobierno de Donald Trump a intervenir antes de las elecciones legislativas de noviembre: levantó las sanciones para la compra de petróleo ruso y suspendió por 30 días la centenaria ley Jones que exige que las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses sean llevadas en buques de bandera, construcción y propiedad americana Brasil, por su parte, aplicó derechos de exportación al diésel y prohibió la exportación de otros productos. La reciente suba del petróleo responde casi exclusivamente a la tensión geopolítica. Si se miran solo los fundamentos del mercado, la oferta global supera actualmente a la demanda, y a comienzos de año las proyecciones situaban al Brent en torno a los US$60. El mundo produce unos 105 millones de barriles diarios, y cerca del 20% de ese volumen alrededor de 21 millones de barriles por día atraviesa el estrecho de Ormuz. Por ese angosto paso estratégico de 35 kilómetros menos que la distancia entre Buenos Aires y Colonia circulaban las exportaciones de Arabia Saudita (7,2 millones de barriles diarios), Emiratos Árabes Unidos (4,4 millones), Irak (3,6 millones), Kuwait (2,3 millones), Irán (2,1 millones), Qatar (1,2 millones) y Bahréin (200.000). El tránsito ya cayó más de un 70% y el régimen iraní amenazó con que ni una gota de petróleo saldrá del Golfo, al tiempo que advirtió que el barril podría llegar a US$200. Si los barcos no cruzan Ormuz, no hay nada que hacer, resumió un operador del sector.
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