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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 18/03/2026 13:09
Martín Rappallini, presidente de la UIA. La Unión Industrial Argentina volvió a poner sobre la mesa su preocupación por la marcha de la actividad fabril. En la segunda reunión de Junta Directiva del año, la entidad advirtió sobre una industria atravesada por una dinámica desigual, con caída del empleo, deterioro en las pymes y creciente presión de la competencia importada. El diagnóstico fue presentado por el Centro de Estudios de la UIA (CEU), que informó que en enero la producción industrial registró una baja interanual de 3,2% frente al mismo mes de 2025, aunque mostró una suba de 3,1% respecto de diciembre en la medición sin estacionalidad. La lectura de la central fabril es que, más allá del rebote mensual, la industria sigue lejos de mostrar una recuperación homogénea. En la UIA describen una economía manufacturera partida en tres. Por un lado, aparecen sectores que crecen traccionados por el agro y la energía. Por otro, rubros que logran sostenerse gracias a una demanda más inelástica. Y, en el extremo más golpeado, actividades afectadas por la retracción del consumo y por una mayor competencia de productos importados. El empleo sigue siendo uno de los puntos más sensibles. Según los datos presentados en la reunión, diciembre cerró con una pérdida de 5.302 puestos de trabajo industriales formales frente al mes anterior. En el acumulado de 2025, la contracción llegó a 38.971 empleos. Para la entidad, ese número confirma que la debilidad de la actividad ya se trasladó al mercado laboral fabril. La situación se vuelve todavía más delicada en el segmento pyme. De acuerdo con la encuesta del CEU, más de la mitad de las pequeñas y medianas industrias reportó caídas en producción y ventas, con la baja demanda interna como principal limitante. En ese universo también se observaron retrocesos en empleo y un deterioro general de los indicadores de desempeño. Con ese telón de fondo, la conducción empresaria volvió a reclamar medidas orientadas a recomponer la actividad. En la reunión se insistió con la necesidad de bajar tasas para impulsar el crédito productivo y de avanzar con políticas que ayuden a reactivar el consumo. La idea de fondo es que, sin demanda y con financiamiento caro, la industria pierde margen tanto para sostener operaciones como para invertir. La UIA también hizo foco en un planteo estructural: la necesidad de mejorar la competitividad. La entidad remarcó que la industria compite con bienes del resto del mundo y que, para hacerlo en igualdad de condiciones, necesita un entorno de costos y reglas comparable con el de los países desde los que llegan esos productos. Más allá de la coyuntura, la junta directiva buscó reforzar un mensaje político y sectorial: que la industria sigue siendo un actor central en empleo formal, innovación, agregado de valor y desarrollo federal. En ese punto, la UIA volvió a insistir en que la discusión no pasa sólo por la situación de las fábricas, sino por el entramado productivo que sostiene en todo el país. La reunión fue además la primera con María Laura Bermúdez en la dirección ejecutiva de la entidad, en un momento en que el sector industrial busca reposicionarse en el debate económico con una agenda centrada en competitividad, actividad y empleo. (Fuente: Perfil)
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