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Parana » El Once Digital
Fecha: 18/03/2026 12:09
La detección del primer caso de la variante clado 1B de la viruela del mono en Argentina encendió las alertas en el sistema sanitario nacional. Ante este escenario epidemiológico cambiante, la médica infectóloga Carolina Subirá brindó un análisis detallado sobre la situación actual, aclaró las diferencias con los contagios registrados en años anteriores y explicó cuáles son las precauciones reales que se deben tomar frente a esta patología de alcance global. La viruela símica es una afección conocida de larga data que cobró especial relevancia mundial con el brote iniciado hace dos años. "Ya en Argentina habíamos tenido casos de viruela símica desde 2022 hasta ahora, pero habían sido del clado 2", repasó la profesional. A la hora de advertir sobre la aparición reciente de la cepa clado 1B en la región, puntualizó que históricamente se sabe que "el clado 1 se asocia a mayor contagiosidad y cuadros clínicos más severos, pero sobre todo en niños, en personas gestantes". También indicó que afecta con mayor virulencia a pacientes inmunodeprimidos, como aquellos que viven con defensas bajas y no reciben tratamiento. Uno de los datos que mayor interés despertó fue el origen del último paciente confirmado a nivel nacional, ya que según la información oficial, la persona afectada no reportó viajes recientes al exterior ni un contacto estrecho con viajeros. Al respecto de la transmisión comunitaria, Subirá destacó la forma en la que se propaga el virus, remarcando que "esta es una enfermedad que es contagiosa de persona a persona". En cuanto a las vías de infección, la infectóloga minimizó el contagio aéreo y fue categórica al detallar los riesgos del roce físico: "La otra persona nos va a contagiar a través de sus mucosas, como la mucosa de la vagina, del ano, de la boca, contacto directo con piel, la piel que tiene esas lesiones, o algún objeto que haya sido tocado por esta persona". En esa misma línea, precisó que si bien no se la cataloga formalmente como una infección de transmisión sexual, existe un alto riesgo de contraerla en el contexto de relaciones íntimas. Los signos iniciales de la infección suelen ser inespecíficos, confundiendo el cuadro en sus primeros días. El período de incubación abarca de 5 a 21 días y suele comenzar con fiebre, dolores musculares, malestar de garganta y ganglios inflamados. Sin embargo, "después recién aparecen las manchas de la piel, que nos tienen que alertar a hacer una oportuna consulta con el médico", remarcó la doctora. Estas ampollas, que recuerdan a la viruela tradicional, terminan rompiéndose y dejando una costra, en un proceso que puede extenderse hasta casi un mes antes de lograr una piel sana. A la hora de evaluar la gravedad para la población general de Rosario y el resto del país, la médica llevó un mensaje de cautela y serenidad. "Esta enfermedad por lo general es autolimitada, nuestro propio cuerpo con sus defensas logra resolverlo", subrayó. Por último, consultada sobre las vacunas y las terapias disponibles, aclaró que existen medicamentos eficaces a nivel internacional, aunque no son de aplicación corriente en el territorio nacional debido a la fase sanitaria que se transita. "Argentina no tiene brote, Argentina lo que tiene son casos aislados", concluyó la infectóloga, asegurando que la estrategia central del gobierno y las autoridades sanitarias, al no haber cifras alarmantes, radicará fuertemente en sostener los trabajos de vigilancia. (Rosario 3)
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