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  • Concordia y una economía que empieza a morderse la cola - Opinión - Elentrerios.com

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    Fecha: 18/03/2026 11:53

    Por Roque Guillermo Benedetto Contador Público Abogado Escribano Cuando las pymes se frenan, las ciudades también se frenan Hay una imagen antigua que describe con precisión algunos procesos sociales: el perro que intenta morderse la cola. Corre en círculos, parece moverse con intensidad pero en realidad no avanza. En la filosofía esa metáfora describe los círculos viciosos, situaciones donde cada intento por resolver un problema termina generando exactamente el mismo problema.Algo de ese mecanismo empieza a observarse en la economía de Concordia. Los datos de recaudación pública nacional, provincial y municipal, revelan un fenómeno inquietante: la actividad económica se está contrayendo en términos reales, y esa contracción empieza a impactar simultáneamente en el empleo, en el comercio, en los servicios, en pequeñas industrias y en las finanzas públicas. No es una percepción. Son números y los números, cuando se leen en conjunto, empiezan a contar una historia preocupante. La primera señal: la caída de la coparticipación nacional Los municipios argentinos dependen en gran medida de los recursos provenientes del régimen federal de coparticipación. Cuando esa recaudación se reduce, el problema no es únicamente fiscal: suele ser el reflejo de una economía que está perdiendo dinamismo.Los datos oficiales del Ministerio de Hacienda de Entre Ríos muestran que los recursos transferidos a Concordia por coparticipación nacional pasaron de: $2.668.255.045 en febrero de 2025 $2.568.097.031 en febrero de 2026 Esto implica una caída nominal de $100.158.013, equivalente a 3,75 %. Pero el dato verdaderamente relevante aparece al considerar la inflación: en términos reales, la caída alcanza aproximadamente 36,85 %. Esto significa algo más profundo que una pérdida de poder adquisitivo del Estado. Significa que la economía está generando menos recursos tributarios, lo que suele ocurrir cuando el consumo se retrae y la actividad económica pierde intensidad. Cuando las ventas caen, cae la recaudación de impuestos al consumo. Y cuando esa recaudación se reduce, también lo hace la coparticipación. En el debate económico nacional suele destacarse el esfuerzo por alcanzar equilibrio fiscal y ordenar las cuentas públicas. Sin embargo, los procesos de ajuste macroeconómico también generan efectos que se trasladan hacia abajo en el sistema económico. Cuando el consumo se contrae y la actividad se enfría, las primeras señales suelen aparecer precisamente en estos indicadores: menos recaudación tributaria vinculada a la actividad económica y, en consecuencia, menos recursos para provincias y municipios. La provincia recauda más pero vale mucho menos Los recursos tributarios provinciales presentan un fenómeno diferente, aunque igualmente preocupante.Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, las transferencias pasaron de: $2.045.775.972 $2.067.256.703 Nominalmente se observa un incremento de 1,05 %. Sin embargo, al descontar la inflación, el resultado cambia radicalmente: la recaudación provincial pierde alrededor de un 32,05 % de su valor real. Para un municipio eso significa algo muy concreto: aunque los montos transferidos sean ligeramente mayores, alcanzan para financiar mucho menos. La tasa comercial: el verdadero termómetro de la ciudad Si la coparticipación refleja el estado de la economía nacional y provincial, la tasa comercial muestra el pulso real del comercio local.Según los datos publicados por la Municipalidad de Concordia, la recaudación pasó de: $1.938.193.112 en febrero de 2025 $2.369.242.902 en febrero de 2026 Nominalmente parece un crecimiento significativo: 22,24 %. Sin embargo, cuando se descuenta la inflación, el resultado vuelve a ser negativo: la recaudación pierde aproximadamente un 8,86 % en términos reales. Esto revela algo importante: incluso con ajustes en bases imponibles o actualizaciones de tasas, la actividad comercial real se está debilitando. El comercio, junto con el entramado de pequeñas y medianas empresas de servicios e industria que caracteriza a la economía urbana de Concordia, empieza a mostrar señales de enfriamiento. Cuando las estadísticas se transforman en realidad social Las estadísticas económicas suelen anticipar lo que después se observa en la calle y en Concordia esas señales ya empiezan a aparecer.De acuerdo con información publicada por el portal El Entre Ríos, 286 trabajadores del comercio fueron despedidos en apenas dos meses, mientras desde el sector advierten que no se visualizan señales claras de recuperación en el corto plazo. Los números fiscales y los números laborales empiezan a contar la misma historia. Cuando caen las ventas, los comercios ajustan costos. Cuando los comercios, industrias y prestadoras de servicios ajustan costos, aparecen los despidos. Cuando se pierde empleo, cae el consumo. Y cuando cae el consumo, vuelve a caer la recaudación. El mecanismo vuelve a ponerse en marcha. El círculo que se retroalimenta Aquí es donde la vieja metáfora del perro que se muerde la cola adquiere sentido económico. Lo más preocupante es que los tres niveles del sistema fiscal muestran la misma señal: caída real de la coparticipación nacional, caída real de los recursos tributarios provinciales, caída real de la recaudación comercial municipal. Cuando estas tres variables se deterioran simultáneamente, no se trata de un problema sectorial ni de una oscilación estadística. Se trata de un enfriamiento económico que empieza a atravesar toda la estructura productiva de la ciudad. El riesgo para las ciudades Para municipios como Concordia el desafío es particularmente complejo.Las finanzas locales dependen fundamentalmente de tres fuentes: la coparticipación nacional, la coparticipación provincial, y los tributos vinculados a la actividad económica local. Si las tres fuentes se debilitan al mismo tiempo, el margen fiscal se reduce y la capacidad de sostener servicios, infraestructura y políticas sociales se vuelve cada vez más estrecha. Este escenario plantea además un desafío concreto hacia adelante. El presupuesto municipal proyecta un ambicioso plan de obras públicas para 2026, junto con la necesidad de sostener una política salarial que permita que los trabajadores municipales no pierdan frente a la inflación. Pero si la recaudación continúa cayendo en términos reales -como muestran hoy los indicadores- será difícil sostener simultáneamente ambas metas: expandir la inversión pública y garantizar aumentos salariales que al menos acompañen el ritmo inflacionario. La ecuación fiscal se vuelve cada vez más exigente. En ciudades intermedias como Concordia, la economía local depende en gran medida del entramado de pequeñas y medianas empresas de comercio, industria y servicios. Proveedores, transportistas, profesionales independientes, talleres y pequeñas industrias conforman un sistema productivo que funciona de manera interdependiente. Cuando ese sistema pierde dinamismo, el impacto se multiplica rápidamente: cae la actividad, se enfría el empleo y las finanzas públicas comienzan a reflejar ese deterioro. Una tensión política silenciosa Este escenario también expone una situación política que atraviesa a muchas ciudades del país.El intendente de Concordia ha expresado públicamente su acompañamiento al rumbo económico del gobierno nacional. Sin embargo, las cifras de recaudación muestran que las consecuencias del proceso macroeconómico comienzan a sentirse con fuerza en las economías locales. No se trata necesariamente de una contradicción política, sino de una realidad institucional: las decisiones macroeconómicas se toman en un nivel del Estado, mientras que sus efectos concretos suelen manifestarse primero en las ciudades. Y son los municipios quienes deben administrar esas consecuencias. Una advertencia que no debería ignorarse Las crisis económicas rara vez comienzan con grandes catástrofes visibles.Suelen empezar con señales pequeñas: una caída en la recaudación real, algunos comercios que venden menos, algunos despidos que aparecen en las noticias. Luego esas señales empiezan a conectarse entre sí. Cuando el consumo se retrae, se debilita todo el entramado de pequeñas y medianas empresas de comercio, industria y servicios. Cuando ese entramado se debilita, el empleo se reduce. Cuando el empleo se reduce, el consumo vuelve a caer. Ese es el círculo que hoy empieza a insinuarse en los números de Concordia. Un círculo que recuerda a la vieja imagen del perro que corre detrás de su propia cola: mucho movimiento, mucha energía pero sin avanzar hacia ningún lugar. Romper ese círculo será uno de los desafíos más importantes que enfrentará Concordia en los próximos años. Porque cuando las pymes se frenan, la economía local deja de crecer y las ciudades empiezan a girar en círculo.

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