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Concordia » cndigital.
Fecha: 18/03/2026 11:44
En los tambos modernos, las pérdidas no siempre se originan en un evento visible. Muchas veces comienzan con pequeñas variaciones en la rumia o en la actividad de una vaca que pasan desapercibidas en la rutina diaria. Esos desvíos, cuando no se detectan a tiempo, impactan en la salud, el bienestar animal, en la reproducción y en el desempeño productivo de nuestros animales. En un sistema que busca cada vez mayor eficiencia, contar con información precisa y continua del rodeo se vuelve una herramienta estratégica. Según datos de la Dirección Nacional de Lechería, la producción argentina alcanzó en 2025 alrededor de 11.618 millones de litros, el volumen más alto de la última década y el segundo registro histórico del sector. El crecimiento interanual fue cercano al 9,7 % respecto de 2024, con un promedio diario también superior al año previo, un dato que consolida la recuperación y abre margen para seguir mejorando eficiencia en 2026. En ese contexto de mayor volumen y eficiencia creciente, el desafío ya no pasa solo por producir más litros, sino por sostenerlos con precisión y previsibilidad. Con una población mundial que superará los 9.000 millones de personas hacia 2050, según proyecciones de organismos internacionales, la demanda de alimentos y de productos lácteos continuará en expansión. En ese escenario, cada litro cuenta, pero también cuenta la capacidad de evitar pérdidas invisibles dentro del propio sistema productivo. En esa línea, desde la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (CAPROVE) advierten que la falta de planes sanitarios adecuados genera pérdidas millonarias en la producción bovina nacional. La entidad ha estimado que el impacto económico de no implementar estrategias sanitarias preventivas alcanza cifras superiores a los 18.000 millones de pesos anuales, considerando mermas productivas, menor eficiencia reproductiva y mayores costos asociados a enfermedades evitables. En ese contexto, la prevención y la detección temprana adquieren un peso económico concreto. Conocer con precisión el estado de cada animal es fundamental para mantener la sanidad y la productividad del rodeo. En los tambos actuales, cada vez más grandes y complejos, la observación visual no siempre permite detectar a tiempo un desvío sanitario o reproductivo. Los sistemas de monitoreo generan información continua sobre rumia, actividad y comportamiento, lo que posibilita identificar eventos clave o problemas emergentes con mayor anticipación. Contar con datos procesados en tiempo real y disponibles las 24 horas facilita decisiones más rápidas y con mayor respaldo técnico, protegiendo el bienestar del animal y su desempeño productivo, explica Gabriel Calderón, médico veterinario y gerente de Producto de Soluciones Tecnológicas para Ganadería de MSD Salud Animal en Argentina. Esta evolución técnica permite que el productor tome decisiones con mayor respaldo técnico, dando como resultado alimentos producidos de manera sostenible y con la máxima calidad biológica. El sistema de monitoreo: un aliado para el productor Contar con mayor control sobre el rodeo a través de tecnologías de precisión no solo impacta en la rentabilidad del establecimiento, sino que también fortalece la trazabilidad y la seguridad alimentaria. Se trata de sistemas de monitoreo inteligente que permiten seguir en forma individual el comportamiento y el estado fisiológico de cada animal mediante dispositivos electrónicos colocados en collares o caravanas. En términos prácticos, para Gabriel Calderón la tecnología permite: Detectar celos con mayor precisión. Registra cambios en actividad y comportamiento que ayudan a identificar el momento óptimo para la inseminación, mejorando la tasa de preñez y reduciendo los días abiertos. Anticipar enfermedades. Monitorea rumia, tiempo de descanso y actividad. Caídas en la rumia o alteraciones en los patrones habituales pueden alertar sobre enfermedades en el estado subclínico, antes de que aparezcan síntomas visibles. Optimizar la rutina de ordeñe y el manejo diario. La información anticipada permite priorizar animales con alertas, organizar mejor los tiempos y reducir trabajo reactivo en el establecimiento. Tomar decisiones basadas en datos objetivos y en tiempo real. La información se procesa en tiempo real y se presenta en una plataforma digital accesible desde distintos dispositivos, lo que facilita intervenciones rápidas y con mayor respaldo técnico. Fortalecer el bienestar animal y la sostenibilidad. Al intervenir de manera temprana, se reducen tratamientos tardíos, descartes innecesarios y pérdidas productivas, mejorando la eficiencia general del sistema. En síntesis, se trata de una herramienta de gestión que transforma datos de comportamiento en información accionable para mejorar sanidad, reproducción y productividad, pilares clave en la lechería moderna. No obstante, el profesional aclara que este tipo de soluciones no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir enfermedades en animales. El médico veterinario es el único profesional calificado para el diagnóstico, tratamiento, cura o prevención de enfermedades. Asimismo, la precisión de los datos recopilados y presentados a través de estas tecnologías no pretende equipararse a la de dispositivos médicos ni a la de instrumentos de medición científica. En una industria donde eficiencia y responsabilidad van de la mano, la gestión basada en datos se consolida como un pilar para ofrecer alimentos más seguros y sostenibles.
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