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  • Inflación al filo del 3% y dólar a la baja: ¿fin del ancla cambiaria o efecto rezago? | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 18/03/2026 09:45

    El Gobierno está encontrando serias dificultades para retomar el sendero de desinflación. Hacia adelante, el todavía inconcluso proceso de ajuste en precios relativos y el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los valores de la energía a nivel global no permiten avizorar un escenario optimista en el corto plazo. Frente a este panorama, los especialistas discuten si existe, o no, ancla cambiaria, y cuán efectiva está siendo la política cambiaria en términos inflacionarios. La desaceleración de la inflación fue uno de los principales logros de la gestión libertaria, por lo menos hasta mediados del año pasado. Para alcanzar ese objetivo, el equipo económico comandado por Luis Caputo combinó el congelamiento de la emisión monetaria con el ancla de dos precios fundamentales de la economía argentina: el dólar y los salarios. En cuanto al tipo de cambio oficial, vale recordar que en términos reales llegó a alcanzar su mayor atraso desde fines de 2015 en los meses previos a la modificación del esquema cambiario y el inicio de las bandas. Luego de un breve período de corrección de esa apreciación, desde septiembre del año pasado se está observando una nueva tendencia descendente. Para comparar con otro momento de apreciación en la historia reciente del país, hoy el valor real del billete verde es 1,6% inferior al del promedio de 2017, aunque 4,8% superior al de 2015. Desde que entramos a flotar el ancla cambiaria dejó de ser tan efectiva y clara como en el pasado dijo a Ámbito Lorenzo Sigaut Gravina, Director de Análisis Macroeconómico de Equilibra. En la misma línea, la consultora Econviews señaló en un informe que las bandas están determinadas por la misma inflación y no ofrecen la misma previsibilidad que el crawling peg. Con una mirada algo distinta, Emiliano Libman, economista de Fundar y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) sostuvo que "la inflación sería mayor si el dólar hubiese subido", aunque aclaró que hoy "no hay ancla cambiaria", como sí la hubo cuando el Banco Central (BCRA) aplicaba el "crawling peg" del 1%. El efecto rezago del dólar en el IPC y el caso particular de la carne Los movimientos en el valor del dólar se reflejan con mayor claridad en el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), ya que en este referencial los productos transables (comercializables con el exterior) tienen un peso mucho mayor que en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este martes el INDEC informó que la inflación mayorista fue de apenas 1% en febrero (contra 1,7% de enero), debido a una variación negativa en el valor de los productos importados y a una importante desaceleración en productos industriales de origen nacional. Esto coincidió con un retroceso del 1,8% en el tipo de cambio mayorista. De este modo, el IPIM mostró una divergencia respecto del IPC, que por noveno mes consecutivo no se desaceleró. Al respecto, Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, dijo que "parte de lo que vimos en IPC es el traslado del ajuste del tipo de cambio del segundo semestre de 2025", como por ejemplo en las actividades de ocio, que ajustan en temporada cuando tienen demanda, o en carnes, que con una economía más abierta también son más transables que antes, entonces se ajustan a los cambios en el dólar, en este caso con las particularidades del ciclo ganadero". Con una mirada similar, Sigaut sostuvo que el traslado de una suba del tipo cambio a precios minoristas no es tan automático y lleva más tiempo. Respecto del caso particular de la carne, recordó que en los últimos cuatro meses el precio mayorista saltó 37%, lo cual coincidió con una fuerte mejora del precio internacional del Beef (+14,5% en dólares) en contexto de estabilidad cambiaria. Perspectivas de apertura de mercados exportación y ciclo ganadero local explican el resto, acotó. El productor ganadero local enfrenta un precio récord en dólares, incluso descontando la inflación de EEUU. Si los costos en moneda dura no se dispararon, es momento de aumentar la oferta lo que paradójicamente puede implicar retener vientres=menos oferta en el corto plazo", alertó. Inflación: las expectativas hacia adelante no son alentadoras De cara a los próximos meses, las expectativas no lucen alentadoras. En primer lugar, marzo suele ser un mes estacionalmente complicado por los ajustes que hay en educación, por el inicio de clases, y en indumentaria, por el cambio de temporada. A eso se le suman los constantes ajustes que el Gobierno convalida para las tarifas de energía y transporte público, y los previsibles efectos negativos de la guerra en Irán. "La nafta ya acumula una suba de 6,7% promedio en 13 días este mes. El presidente de YPF aclaró que están administrando el traslado a precios. Es un ítem que pesa 4,2% en el IPC, por lo que el impacto directo puede rondar 0,3 puntos, sin contar efectos indirectos como el costo logístico para las empresas", plasmó Econviews en su citado trabajo. Además, la consultora anticipó que para este invierno se prevé que Argentina requerirá entre 15 y 20 buques de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda estacional, por lo cual "de mantenerse la tendencia alcista, el impacto podría sentirse en las boletas de mediados de año".

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