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» Clarin
Fecha: 18/03/2026 09:40
La selección femenina de fútbol de Irán aterrizó este miércoles en el aeropuerto de Igdir, ciudad del este de Turquía, y cruzó luego la frontera turco-iraní en el puesto de Gürbulak para regresar a su país tras haber participado de la Copa de Asia, en Australia, donde algunas de ellas habían solicitado asilo político y luego lo retiraron. Así lo confirmó la agencia de noticias francesa AFP, que detalló que en la expedición de regreso figuran cuatro jugadoras -entre ellas la capitana Zahra Ghanbari- y un miembro del cuerpo técnico, quienes levantaron su demanda de asilo en Australia y decidieron regresar a Irán. Tras aterrizar en el aeropuerto de Igdir, las futbolistas vestidas con el traje oficial de la selección iraní subieron a un micro con dirección a la frontera de Turquía e Irán, a unos 100 kilómetros por ruta. Es uno de los últimos pasos para regresar a su país tras haber volado desde Australia hacia Malasia, luego a Omán y este martes llegar a Estambul, en medio de denuncias de organismos de derechos humanos, que advirtieron amenazas por parte de las autoridades iraníes hacia las futbolistas. Video "Extraño a mi familia", declaró una de ellas el lunes para AFP en el aeropuerto de Kuala Lumpur. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, dedicó unas palabras de reconocimiento a "las jugadoras de fútbol y a los equipos técnicos", que son "hijos de la patria" a los que "abraza el pueblo de Irán". Ellas "decepcionaron a los enemigos" de la República Islámica al resistir "al engaño y a las intimidaciones de los elementos anti-Irán", agregó. Siete miembros de la delegación femenina iraní -seis jugadoras y un miembro del cuerpo técnico- habían solicitado inicialmente asilo en Australia, después de haber sido tachadas de "traidoras" en su país por haberse negado a cantar el himno nacional antes de un partido, en plena guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel. Pero sólo dos jugadoras permanecieron finalmente en suelo australiano, mientras que otras cuatro decidieron volver junto con el resto de la selección, que no había pedido asilo. Organizaciones de defensa de derechos humanos acusaron en varias ocasiones a las autoridades de Irán de presionar a las deportistas en el extranjero, amenazando a sus familiares o con la confiscación de sus bienes si desertan o si realizan declaraciones en contra de la República Islámica. A su vez, las autoridades iraníes han acusado a Australia de presionar a las jugadoras para que se quedaran en el país oceánico. D.D. Newsletter Clarín
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