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  • Los nuevos términos del bienestar

    » Clarin

    Fecha: 18/03/2026 06:50

    De un tiempo a esta parte -y sobre todo después de la pandemia-, el deseo no solo de prevenir enfermedades sino también de sentirse bien, incrementó el interés por opciones que vienen de la mano de la medicina, pero también la tecnología y las medicinas alternativas, en pos de lograrlo. El incremento de la expectativa de vida y los avances en la ciencia, fueron componentes esenciales para las nuevas tendencias que priman hoy día: el objetivo de la nueva longevidad es no solo vivir más, sino también vivir mejor. De a poco, GLP1, microbiota, mitocondrias, inflamación crónica, fallo muscular, hongos adaptógenos, suplementos; empezaron a formar parte del vocabulario de quienes están a tono con las principales tendencias. Aquí, una pequeña guía para entender qué son, en qué sentido podrían mejorar nuestro bienestar, y por qué están en boga estos conceptos: Microbiota Así se denomina al conjunto de bacterias que habitan en nuestro organismo; la piel, la boca, las partes íntimas. La microbiota intestinal, que anteriormente se conocía como flora intestinal, son todos los microorganismos (bacterias, levaduras, hongos, virus, arqueas, protozoarios o parásitos) presentes en el tracto intestinal, sobre todo en el intestino delgado y en el colon. La microbiota no solo colabora con la digestión de los alimentos, es decir, en la tarea de extraer sus nutrientes, sino también en mantener activo al sistema inmunológico, para controlar lo que se llama la inflamación de bajo grado del intestino. Por otro lado, ayudan en la producción de neurotransmisores como serotonina, dopamina, noradrenalina, gaba, el ácido gamma-aminobutírico, por lo que ejercen influencia en el eje intestino-cerebro. La variedad en la alimentación es clave para una microbiota sana. Una de las estrategias para lograrlo, explicada en esta nota, es consumir 30 plantas distintas por semana, contando frutos secos, semillas, frutas y verduras. También resulta fundamental incorporar prebióticos (presentes en ajo, cebolla, alcauciles, espárragos, banana, entre otros) y probióticos (alimentos con microorganismos vivos beneficiosos, como el queso -cuanto más fresco, menos sal y menos grasa tenga, mejor-, el yogur, el kefir, el kimchi o la kombucha). Para entender por qué una microbiota sana previene la mayoría de las enfermedades crónicas, y cómo cuidarla, hacé click acá. GLP 1 Los agonistas del péptido similar al glucagón de tipo 1 (GLP-1, por sus siglas en inglés) vinieron a revolucionar los tratamientos para tratar la diabetes, la obesidad y el sobrepeso, dado que emulan el comportamiento de una hormona que se secreta cuando hay saciedad, por lo que se reduce la ingesta, además de que se ralentiza el vaciamiento gástrico y se potencia la secreción de insulina. A las opciones presentes en el mercado local (Ozempic -que está indicado para diabetes- y Wegovy -para obesidad y sobrepeso-, cuya droga es Semaglutide; y las respectivas versiones locales, Dutide y Obetide, en base a la misma droga) se sumó recientemente Tirzepatida (cuyo nombre comercial es Mounjaro), que actúa de manera dual, comportándose también como agonista del receptor GIP (péptido insulinotrópico dependiente de glucosa), que genera cambios en el metabolismo del tejido adiposo y a nivel de la eficiencia energética. Hoy día, casi cotidianamente se incrementa la información y la evidencia respecto de sus beneficios, aunque también sobre algunos efectos adversos, sobre todo teniendo en cuenta que su uso excedió la indicación médica (diabetes no controlada, y obesidad y/o sobrepeso más una comorbilidad) y se utilizan también para el denominado sobrepeso estético. Se comercializan tanto en formato inyectable como pastilla oral. Si querés informarte sobre Tirzepatida, el nuevo inyectable para tratar obesidad y diabete, hace click acá. Déficit calórico Si de bajar de peso se trata, los nutricionistas apuntan en una misma dirección, aunque usen distintas estrategias para alcanzarlo: el déficit calórico. Básicamente, se trata de consumir menos calorías que las que se gastan. Esto hace que el organismo deba utilizar sus reservas de energía, principalmente grasa corporal, lo que termina dando como resultado una pérdida de peso. Para alcanzarlo, la actividad física (aeróbica y de fuerza) y un patrón alimentario variado, saludable y poco calórico, son clave. Fallo muscular Dentro de lo que es la actividad física, y a diferencia de lo que ocurría hace solo unos años, el trabajo de fuerza está adquiriendo cada vez más protagonismo. El objetivo es que el músculo crezca, ya que eso permite mantener e incrementar la capacidad funcional, así como proteger los huesos y aumentar el metabolismo basal (incrementar el gasto calórico en reposo), entre otros beneficios. En este sentido, ya no se apunta a hacer infinitas series y repeticiones, sino a alcanzar el fallo, es decir, llegar al punto en que no se pueda hacer ni una repetición más. Es un método utilizado para maximizar la hipertrofia (esfuerzo físico que desencadena la ruptura de las proteínas musculares, instando al cuerpo a regenerarlas) y la fuerza. Debe realizarse bajo supervisión, ya que si bien el objetivo es incrementar la carga y hacer todas las repeticiones posibles, se debe ser muy cuidadoso de ejercer la técnica correcta, para evitar dolor y lesiones. Mitocondrias Son de alguna manera las responsables del metabolismo: hablamos de la parte de la célula encargada de que el organismo produzca energía. Se trata de un orgánulo que está a cargo de usar los alimentos que ingerimos y el oxígeno, y convertirlos en energía, en forma de una molécula que se llama ATP. Las mitocondrias están implicadas en lo que son las enfermedades metabólicas, como la diabetes o el colesterol alto. Nos hemos dado cuenta que cuando mejoramos la capacidad que tiene esa mitocondria de producir energía y la sanamos, las enfermedades empiezan a revertir en el mejor de los casos, y sino, a mejorar su sintomatología, decía a Clarín el español Antonio Valenzuela, estudioso de las mitocondrias. Las técnicas horméticas, es decir, aquellas que estresan al cuerpo por un período acotado, son clave para estimularlas. Todo aquello que requiera de una dosis extra de energía para superar ese estresor, va a activar a las mitocondrias. Cuando nosotros, tenemos frío, todo nuestro cuerpo tiene que producir energía para calentarnos, explicaba, a modo de ejemplo. Nervio vago Es el nervio más largo del cuerpo: conecta el cerebro con órganos vitales como el corazón, los pulmones y el intestino. Por su capacidad de promover la relajación del cuerpo es que se ha difundido extensamente por redes sociales. Un tono vagal elevado está asociado a mayor resiliencia, regulación emocional, claridad mental y bienestar general, explicaba hace ya tiempo en una nota en esta sección, Antonio Valenzuela. Prácticas cotidianas como la respiración lenta y profunda, el yoga y otras técnicas de relajación son eficaces para promover estados de calma y ofrecer un alivio frente a las exigencias. Higiene del sueño Lo primero que los expertos en sueño revisan cuando una persona no logra un descanso reparador es si ejerce una correcta higiene del sueño. Y aquí adquiere cada vez más relevancia la cronobiología: los ritmos circadianos. Uno y otro concepto van de la mano. La higiene del sueño no implica pastillas ni medicamentos, sino hábitos que en realidad regulan la mayor parte de nuestro día. Se trata de que nuestras acciones ayuden a preparar al organismo, desde que nos levantamos, para irnos a dormir. Cómo sea nuestro día tendrá un impacto directo en nuestra noche. Entonces: mantener horarios regulares de sueño y comida, hacer ejercicio (y que nos de la luz solar) por la mañana, ir reduciendo la exposición a la luz (sobre todo a las de las pantallas) a medida que se acerca la noche, cenar liviano y al menos tres horas antes de dormir, tener un cuarto fresco, silencioso y templado, y realizar alguna técnica de relajación (o la lectura de un libro) antes de acostarnos; todo eso prepara al organismo para un un descanso reparador. Debemos tratar de incorporar los ritmos naturales: si no nos da luz a la mañana, y estamos hasta última hora mirando pantallas, no se secretará melatonina, hormona inductora del sueño. En cambio, si ponemos en hora el reloj biológico, el organismo buscará descanso en el horario donde esto naturalmente debería suceder: la noche. Si querés saber por qué el buen descanso puede ayudar a prevenir obesidad, diabetes, cáncer y hasta el Alzheimer, hace click acá. Y si querés saber los consejos de un reconocido cronobiólogo, que remarca lo que no debemos hacer para dormir bien, lee esta nota. Cortisol Que tanto se hable del cortisol tiene una relación directa con nuestro estilo de vida actual: se trata de la hormona del estrés. Por eso, se busca tanto bajarlo, limpiarlo, o combatirlo. Es que, así como sucede con la inflamación, tener una cuota de estrés puede ser necesario y hasta saludable. Pero mantener estrés crónico y el cortisol alto durante mucho tiempo, puede ser peligroso, y tiene consecuencias que van desde el aumento de peso a problemas cardiovasculares. Moderar el uso de las pantallas y en especial de las redes sociales, realizar actividad física de manera regular, descansar correctamente, hacer pausas activas en lugar de estar sentados 8 horas, alimentarse saludablemente; son algunas pautas que ayudan a moderar el estrés. Hongos adaptógenos La difusión de estos ejemplares del reino fungi también son un signo de época: una manera natural de buscar relax y calma en un mundo estresante y ajetreado, aunque también se menciona que tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y refuerzan el sistema inmune. Provenientes de la medicina china, y como una manera de fomentar el foco, bajar el estrés, promover el relax e incrementar la energía y la productividad, suelen difundirse en redes, de boca a boca, y también pueden ser recomendados por médicos como herramienta alternativa. Están en investigación y al día de hoy es escasa la evidencia científica en cuanto a sus efectos. Trabajo con cuadros de dolor persistente, particularmente con pacientes con fibromialgia, una patología con tratamiento multidisciplinar e integral: sumamos herramientas farmacológicas y no farmacológicas, para obtener la estabilización clínica de los pacientes, explica Jessica Borenstein, médica psiquiatra magister en psiconeuroinmunoendocrinología, y miembro de la Asociación Argentina para el estudio del Dolor. En el último tiempo, se avanzó mucho con el tema de la suplementación nutricional. Ahí se integraron los hongos adaptógenos al tratamiento como sustancias complementarias, seguras y con gran aceptación por parte de los pacientes, que en general siempre buscan opciones naturales, acota. Respecto a sus usos, resume: La melena de león es uno de los adaptógenos que presenta más evidencia científica ya que ayuda a la neurogénesis, mejorando nuestras funciones cognitivas; atención, concentración, memoria. También actúa a nivel intestinal, mejorando el funcionamiento del eje cerebro intestino y así hay más serotonina disponible. En tanto, el cordiceps se utiliza para mejorar la fatiga, ya que es un síntoma difícil de combatir y no hay mucha medicación disponible. Al aumentar la producción de ATP (la molécula de la energía celular). mejora la resistencia física, indica. El reishi es muy útil para pacientes con insomnio leve a moderado para ser utilizado junto a medidas de higiene del sueño. Wereables Se trata de dispositivos tecnológicos que se usan en el cuerpo, y que recolectan mediante sensores datos vinculados a la salud. Ya no se trata solamente de smartwatches o relojes inteligentes, sino que desde hace un tiempo se comercializan prendedores, colgantes, pulseras y hasta anillos con diseño delicado, que miden desde pasos y rendimiento deportivo, hasta calidad del sueño, calorías gastadas, oxígeno en sangre, frecuencia cardíaca y estados de ánimo, entre muchos otros valores. También hay modelos que incorporan barómetro para montañismo, y otros que hasta predicen la edad biológica. Si bien pueden aportar información relevante, que puede ser incluso compartida con médicos y cardiólogos para un mejor monitoreo de determinados valores, los datos recolectados no siempre son bien interpretados por el común de los usuarios, por lo que conviene siempre consultar con un profesional ante cualquier inquietud. Exposoma Si bien muchísimo podemos hacer desde la prevención y los hábitos saludables, no todo está en nuestras manos. Aquí entra el rol del exposoma. Se trata de todas aquellas cuestiones que inciden en nuestra salud, y por ende en la forma en que envejecemos, y que tienen que ver con el ambiente: desde la polución del aire, hasta factores económicos y políticos que moldean nuestro entorno. En definitiva, el conjunto total de exposiciones físicas, sociales y políticas que vivimos a lo largo de la vida, y que hoy día está teniendo un rol preponderante en el estudio del envejecimiento y de determinadas demencias, como el Alzheimer. Para saber por qué consideran al exposoma un factor muy prometedor en el tratamiento del Alzheimer, lee esta nota. Inflamación crónica Desde hace un tiempo venimos escuchando hablar de este término, pero ¿sabemos qué es y qué consecuencias tiene? A diferencia de la inflamación aguda, necesaria como proceso de curación del organismo ante una infección o herida, la crónica es un proceso complejo en el que la inflamación como mecanismo de defensa se mantiene por más tiempo del debido, y da lugar a un desequilibrio que facilita la aparición de algunas enfermedades. La inflamación crónica no da síntomas, y actúa como una amenaza silenciosa que va perjudicando en el largo plazo el correcto funcionamiento del organismo, dejándolo más expuesto a infecciones y patologías, dado que perjudica la inmunidad. Suplementos: colágeno, omega 3, magnesio A pesar de ser de venta libre, recomiendan tomar suplementos solamente bajo la indicación y supervisión de un médico. Estos son 3 de los más comunes: El colágeno es una molécula con una función de sostén, presente en muchas partes del organismo (como huesos, piel y articulaciones, pero también el ojo), que tiende a disminuir a medida que pasan los años. Por eso, algunos profesionales de la salud, como dermatólogos, pueden llegar a indicar suplementarlo a partir de los 30 o 40 años, con el fin de fortalecer el cabello, las uñas y mejorar el aspecto de la piel. Algunas personas también lo toman para las articulaciones, aunque no hay suficiente evidencia científica al respecto, Omega 3: Los ácidos grasos esenciales son aquellos que el cuerpo no fabrica, y necesita incorporar de manera externa. Los ácidos grasos poliinsaturados forman parte de la estructura de la membrana celular. Los ácidos grasos omega-3 son un tipo de grasa poliinsaturada, las consideradas buenas para la salud en general y cardiovascular en particular, además de tener efectos antiinflamatorios y ser útiles para muchas funciones, desde la actividad muscular hasta el crecimiento celular. Magnesio: Es uno de los minerales más importantes por su participación en muchas reacciones químicas del organismo, y en múltiples funciones vinculadas a la salud ósea y muscular, del sistema inmune y del nervioso. Interviene también en la producción de energía, regula la glucemia y la presión arterial sanguínea, protege contra enfermedades cardíacas y diabetes y colabora en la transmisión de impulsos nerviosos y relajación muscular, entre otras cosas. Para interiorizarte respecto de por qué el Omega 3 es considerado como parte de una posible estrategia para bajar la inflamación crónica en pacientes con hipertensión y colesterol alto, hacé click acá. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com. Sobre la firma Newsletter Clarín

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