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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 18/03/2026 06:50
(Desde Washington, Estados Unidos) Todavía era de noche en la Casa Blanca cuando la comunicación encriptada llegó desde Jerusalén: informaba que había indicios para suponer que las Fuerzas de Defensa de Israel habían abatido a Ali Larijani, el estratega político y militar más poderoso de Irán. Horas más tarde, con las primeras luces en Washington, Donald Trump y su plana mayor confirmaron que Larijani y Gholamreza Soleimani, jefe del aparato represivo estatal Basij, habían caído en una operación militar que hizo polvo un complejo de casas seguras cerca de Teherán. La eliminación de Larijani complica la toma de decisiones militares y políticas de Irán, pero beneficia la consolidación del liderazgo fundamentalista de Mojtaba Khamenei. Larijani tenía contactos reservados en Occidente -fue negociador del acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos- y planteó a los ayatollahs que había que dejar un backchannel abierto con Washington, pese a la guerra y a la eliminación de Alí Khamenei. En este contexto, Larijani sugirió que Mojtaba Khamenei no debía suceder a su padre Alí, que por razones personales e ideológicas protagonizaría un liderazgo sin matices diplomáticos. Larijani perdió la pulseada con Mojtaba Khamenei, que empezó a limitar su participación en reuniones claves convocadas para fijar la estrategia futura de Irán. En la Casa Blanca aseguraron a Infobae que la caída de Larijani "beneficia" el plan de guerra diseñado por Trump, ya que su ausencia final resta a Mojtaba Khamenei "un análisis sofisticado" del enfrentamiento y sus probables derivaciones políticas, económicas y financieras. Horas antes de reconocer que Israel había abatido a Larijani y Soleimani, el líder religioso Khamenei puso en marcha una nueva ofensiva militar que se apoyó en el poderoso misil balístico Haj Qasem. Este misil, que hasta ahora no había sido utilizado en ningún conflicto, tiene un alcance de 1.400 kilómetros y una ojiva de 500 kilos. Al margen de los casi 1000 kilos de uranio que esconde bajo tierra, Haj Qasem es el arma más poderosa del arsenal iraní. Los primeros lanzamientos del sofisticado misil balístico tuvieron como target a las ciudades de Beit Shamish, Tel Aviv y Jerusalén, y las bases militares de Estados Unidos en Qatar, Kuwait, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y el Kurdistán iraquí. Irán continuará atacando mientras tenga misiles y drones, y la caída de Larijani obtura la posibilidad de abrir una mesa de negociación con la Liga Árabe, que podría desembocar en un eventual diálogo entre Washington y Teherán. Larijani tenía contactos con Oman, cenaba en un exquisito restó italiano en Beirut, y podía acceder a los principales consejeros de la realeza de Qatar y Arabia Saudita. Esa capacidad política para establecer un escenario diplomático, se evaporó con la muerte de Larijani. Trump apunta a derrocar al régimen iraní y la intransigencia de Mojtaba Khamenei y sus clérigos chiítas fortalecen su hipótesis de conflicto. Al no existir en Teherán una pieza política que proponga planes alternativos ante un derrota iraní que es cuestión de tiempo, Trump y Khamenei se retro alimentarán en una dinámica muy compleja. Trump no logra sumar a la OTAN para liberar el estrecho de Ormuz, mientras que Khamenei está aislado en Medio Oriente y sus proxies Hezbollah y los Hutíes ya tienen escaso poder de fuego. La eliminación de Larijani es un triunfo militar para Estados Unidos e Israel, pero Ormuz sigue en poder de Teherán -con su impacto en la economía global- y no hay indicios de una rebelión doméstica que fuerce la caída del régimen chiíta. En este escenario, el líder republicano debe tomar en las próximas horas una decisión clave: desplegar -o no- a mas de 2.000 marines en los Emiratos para intentar la recuperación del estrecho de Ormuz. Esa decisión militar se está consolidando por la reticencia de la OTAN de participar en la guerra contra Irán. Alemania, Francia, Reino Unido y España, adelantaron que no se sumarán al esfuerzo bélico de Estados Unidos. Si los marines desembarcan para recuperar el Estrecho, y Mojtaba Khamenei concentra su poder de fuego en Ormuz, la guerra en Medio Oriente habrá ingresado en su etapa más difícil.
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