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Fecha: 18/03/2026 06:05
Con todo merecimiento, Ana María Shua fue declarada Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su encuentro con la literatura, a muy corta edad, fue una especie de sacudón espiritual que le abrió una puerta insospechada a todos los universos posibles, de hecho éste es el título de uno de sus libros. Leé también: Luciano Lamberti, Premio Clarín: el escritor que exploró sus miedos para narrar el infierno de un pueblo Comenzó a publicar a los 16 años y ya de entrada conoció el reconocimiento; su primer libro de poemas, El sol y yo, obtuvo una mención del Fondo Nacional de las Artes y la Faja de Honor de la SADE. Siempre fue la más notoria del grupo de jóvenes escritoras que surgieron años más tarde, una especie de fenómeno literario que llamó la atención de académicos europeos y estadounidenses. Ella siempre fue la más prolífica y la más famosa. Ana María Shua, Any para los amigos, es la clase de escritora cuyas novelas se llevan al cine. Como por ejemplo Los amores de Laurita, de Antonio Ottone, con Alicia Zanca y Daniel Fanego. También escribió el guión de la película ¿Dónde estás, amor de mi vida, que no te puedo encontrar? de Juan José Jusid, con Oscar Martínez, Susú Pecoraro y Fernando Siro. Uno de los géneros en que Shua se destaca especialmente es el de los microrrelatos, cuentos brevísimos cargados de pasión, ironía y un toque de maldad. Publicó ocho libros de este delicioso material, e incluso un ensayo editado en España, México y la Argentina llamado Cómo escribir un microrrelato. Ana María Shua, que conoció de cerca las tribulaciones de la enfermedad, se tomó el trabajo de leer la letra mínima del prospecto de un medicamento y encontró que al señalar las contraindicaciones, entre otras cosas figuraba la muerte. En 1997 publicó la novela La muerte como efecto secundario, que por supuesto ganó unos cuantos premios. El tema de la enfermedad es frecuente en su obra, desde su primera novela, Soy paciente; aparece a menudo, incluso en una de sus últimas publicaciones, El cuerpo roto. Shua escribe poesía, ensayos, cuentos, novelas, literatura infantil y juvenil, algún guión de cine y sus muy celebrados microrrelatos. Ha sido traducida a varios idiomas y en 1994 obtuvo la codiciada beca Guggenheim para escribir El libro de los recuerdos. La lista de los premios que recibió es asombrosa, no solo en la Argentina: también en México, Venezuela y Alemania. El primer libro que leyó en su vida, cuando era niña, giraba en torno a un caballo y durante mucho tiempo ella misma se sintió convertida en un caballo. Ese manejo de la imaginación, ese amor a la literatura conformaron su sólida filosofía: la de darle un sentido al caos de la realidad.
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