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La Paz » Politica con vos
Fecha: 18/03/2026 00:59
Tras una semana marcada por cuestionamientos y decisiones incómodas, el intendente Francisco Azcué sumó un nuevo capítulo a su gestión, una visita a una iglesia evangélica donde recibió bendiciones en medio de una creciente tormenta política que lo señalan con duros cuestionamientos por irregularidades en su equipo de gobierno. En la ciudad de Concordia, la escena no pasó desapercibida. Rodeado de pastores y fieles, Azcué participó de un encuentro religioso que, lejos de quedar en el plano privado, se filtró rápidamente al debate público. Desde distintos sectores de la oposición no tardaron en interpretar el gesto como algo más que una expresión de fe: lo ven como un intento de encontrar respaldo espiritual ante una gestión que, aseguran, no logra hacer pie. Fuego amigo Azcué viene siendo señalado por sectores que apoyan a Frigerio pero que no quieren saber nada con quedar pegados al desastre que viene llevando adelante en la política local. En ese mismo tono, los libertarios ya le dieron la espalda hace tiempo y rompen cualquier posibilidad de alianza si no cambian las cosas. Es justamente entre los pocos referentes que tiene LLA en la capital del citrus, que existe el mayor rechazo a su figura. Cuando levanto mis manos Luego de la experiencia religiosa, la ironía no tardó en instalarse. Mientras los problemas de gestión se acumulan, algunos dirigentes deslizan que el intendente habría decidido encomendarse a la fe como última alternativa. Todo esto ocurre luego del duro revés político de la semana, cuando se intimó a funcionarios municipales a devolver dinero cobrado indebidamente de la Caja de Jubilaciones provincial, en un escándalo que sacudió la administración local y que, según versiones, habría contado con el distanciamiento del gobernador Rogelio Frigerio. En ese contexto, la imagen de Azcué recibiendo bendiciones se vuelve inevitablemente simbólica. Para sus críticos, representa una gestión que busca en lo espiritual el impulso que no encuentra en la práctica. Para otros, en cambio, se trata simplemente de un acto personal. Lo cierto es que, entre errores, cuestionamientos y falta de resultados concretos, el intendente parece haber abierto un nuevo frente: el de la fe como sostén político. Desde el justicialismo, no dejaron pasar la oportunidad para cerrar con una frase cargada de ironía: Le deseamos lo mejor, señor intendente. Porque, a esta altura, para muchos, ya no alcanza con rezar.
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