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» Clarin
Fecha: 17/03/2026 22:35
La muerte de Ali Larijani, quien virtualmente estaba a cargo no solo de la guerra sino de Irán, es un golpe importante aún mayor en sus efectos relacionado con la confusa situación del nuevo líder supremo, el ayatollah Mojtaba Khameni, herido y supuestamente hospitalizado en Moscú. Estos episodios puede poner a prueba la doctrina de seguridad nacional iraní que sostiene que no importa la cabeza sino el cuerpo. Esa noción se refleja en una conducción militar descentralizada y que sigue un plan previamente escrito a despecho de la muerte de sus comandos o dirigentes políticos. La gran duda es quién queda a cargo para el día a día Larijani era un duro conservador vinculado históricamente al cuerpo de los Guardianes de la Revolución, e integró el triunvirato que se hizo cargo del país tras la muerte del ayatollah Alí Khamenei en el inicio de la guerra. Ese paso exhibió de inmediato que el país no estaba acéfalo, funcionando alineado con aquella doctrina. Larijani fue el arquitecto de la estrategia de cerrar el estrecho de Ormuz, para utilizarlos como arma en la guerra y de los ataques en todo el vecindario árabe de la potencia persa. Pero, al mismo tiempo, era un pragmático abierto a negociar con los EE.UU., y brindó especial respaldo al diálogo en los momentos previos a la guerra, con la posibilidad de congelar la estructura nuclear a cambio de un alivio de las sanciones. Ese pragmatismo también lo uso para un acercamiento total de su país con China, logrando un apoyo económico cifrado en 400 mil millones de dólares a lo largo de 25 años a cambio de petróleo que fue clave para permitir a Irán sobrevivir a la sanciones multiplicadas de Occidente. Dato importante, con esta desaparición de alto calibre quedan con mayor visibilidad las figuras netamente moderadas del régimen enfrentadas a los halcones de la Guardia Revolucionaria: el presidente Masoud Pezeshkian, quien en las elecciones de 2024 derrotó al candidato del líder supremo y en su primera declaración afirmó que reviviría las negociaciones con EE.UU. El otro es el actual canciller Abbas Araghchi, negociador de los históricos acuerdos nucleares con Barack Obama en Viena, en 2015 que derribó Donald Trump en su primer gobierno, posiblemente uno de los mayores errores diplomáticos en la historia moderna de EE.UU. Sobre la firma Newsletter Clarín
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