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Parana » Radio La Voz
Fecha: 17/03/2026 21:32
El capital crece mucho menos que el tamaño del balance, la rentabilidad sobre ese patrimonio se desplomó y el mercado ya empieza a mirar con desconfianza. Golpeado por la recesión, el salto de la morosidad y una seguidilla de balances en rojo, Grupo Financiero Galicia cerró 2025 con un patrimonio neto que se mantiene en terreno positivo, pero claramente deteriorado en términos reales y forzado a sostener una cartera de activos cada vez más riesgosa. El capital crece mucho menos que el tamaño del balance, la rentabilidad sobre ese patrimonio se desplomó y el mercado ya empieza a mirar con desconfianza la capacidad del mayor holding financiero privado del país para recomponer sus números sin un ajuste más profundo. Grupo Financiero Galicia (GGAL), el mayor holding financiero privado del país, reportó en el cuarto trimestre de 2025 una pérdida neta atribuible de $83.544 millones, muy por encima de los $23.053 millones de rojo que proyectaban los analistas. Un año antes, en el mismo período, el grupo había informado una ganancia de $731.065 millones, lo que expone el brusco giro de sus balances en apenas doce meses. En el acumulado de 2025, Galicia apenas consiguió mostrar una ganancia de $196.046 millones, lo que implica una caída cercana al 91% frente a los $2,1 billones que había ganado en 2024, con un ROE anual de solo 2,5% y un cuarto trimestre directamente en terreno negativo. La lectura de los balances de fin de año es contundente: en lugar de amortiguar el shock de la recesión y la suba de tasas reales, el banco terminó amplificando el deterioro de su cartera crediticia. Dentro del grupo, la señal más preocupante está en Naranja X, la pata no bancaria orientada al consumo, que profundizó su rojo y empeoró aún más sus indicadores de calidad. En el cuarto trimestre de 2025, Naranja X registró una pérdida de $48.836 millones, frente a un resultado negativo de $6.815 millones en el tercer trimestre del mismo año, según supo la Agencia Noticias Argentinas. La morosidad de su cartera trepó del 11,7% al 13,2%, aun con una cobertura de 106%, mientras el stock de préstamos se redujo 1% en el trimestre, una combinación que dispara el costo del riesgo y deja menos margen para compensar la caída en la calidad crediticia. Lejos de estabilizarse, la filial se consolidó como el eslabón más débil del grupo, aportando pérdidas crecientes en un segmento, el crédito al consumo, hoy golpeado por el desplome del poder adquisitivo de los hogares. El banco principal tampoco escapó al deterioro. Banco Galicia cerró el cuarto trimestre con una pérdida de $105.053 millones, luego de un rojo de $112.055 millones en el trimestre previo, y un ROE de -6,9%, peor que las proyecciones del mercado que esperaban una pérdida de $72.479 millones. Según distintos análisis, la entidad acumula unos $776.187 millones en créditos incobrables, un volumen que erosiona el resultado financiero y obliga a provisionar cada vez más. En el mismo período, el resultado por intereses rondó los $1,56 billones, pero el cargo por incobrabilidad se llevó más del 65% de esa línea, convirtiendo lo que debería ser el corazón del negocio en una fuente de pérdidas. A nivel sistema, la morosidad en tarjetas de crédito se ubica en torno del 9,3%, los préstamos personales en el 12% y los prendarios alrededor del 5,8%, pero en Galicia los ratios son peores y muestran un banco más expuesto a la fragilidad del consumo que varios de sus competidores. De acuerdo con la información de mercado, la cartera irregular sobre el total de préstamos del grupo, que incluye Banco Galicia y Naranja X, pasó del 6,8% al 8,2% entre el tercer y el cuarto trimestre, con un salto interanual de 580 puntos básicos. Los especialistas señalan que el nivel de mora de Galicia es el más alto entre los bancos argentinos que cotizan en bolsa, un dato que el mercado sigue de cerca en un contexto de tasas reales positivas y volatilidad. Analistas consultados describieron los números como un esperado mal resultado trimestral y el cierre de un 2025 muy deslucido, apuntando a que la mejora del margen neto de intereses no alcanza para neutralizar el impacto de la morosidad y de la inflación sobre el resultado final. En paralelo, alertan que la compra de HSBC Argentina, que en 2024 había aportado una ganancia extraordinaria, hoy convive con una estructura que todavía tiene mucho por eficientizar, lo que agrega peso a un esquema de gastos que no se ajustó con la velocidad que exigía el nuevo escenario. El impacto de los balances también se reflejó en la cotización. En lo que va del año, la acción de Banco Galicia llegó a acumular caídas cercanas al 14% y se negocia en torno de los 41,5 dólares en Wall Street, después de haber sido uno de los papeles más sólidos del mercado local. En informes recientes, se advierte que la morosidad está hundiendo las utilidades y presionando las valuaciones de los principales bancos, con Galicia a la cabeza del grupo más golpeado. Si bien parte del mercado todavía ve un potencial de recuperación atado al flujo futuro, la foto actual es la de un banco que enfrenta pérdidas recurrentes, un volumen creciente de incobrables y la necesidad de ajustar su estructura para evitar que los próximos balances repitan el mismo tono de alerta. El comportamiento de la mora en los próximos meses y las señales que la entidad brinde para 2026 serán claves para definir si el bache fue coyuntural o si se trata de un cambio más profundo en el perfil de riesgo del grupo.
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