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» TN
Fecha: 17/03/2026 21:14
Después de una larga espera y varios intentos que no pudieron concretarse, Hilario, de tres años, está cada vez más cerca de recibir el trasplante de riñón que necesita para mejorar su calidad de vida. La cirugía está programada para los próximos días y la donante será su mamá, Marina Bidondo, que ya completó todos los estudios necesarios. Leé también: Un disparo lo dejó en silla de ruedas: aprendió a vivir en un cuerpo distinto y a redescubrir su sexualidad Según le contó a Telenoche, los últimos controles que le realizaron al nene permitieron retomar el camino hacia la intervención, luego de que un problema de salud había obligado a postergarla semanas atrás. Ahora, si no surgen complicaciones, madre e hijo entrarán al quirófano buscando una nueva oportunidad para el nene. Hilario nació prematuro con insuficiencia renal crónica y lleva tres años en tratamiento de diálisis. En el último año, estuvo incluido en distintos operativos de trasplante, pero por diferentes motivos ninguno pudo concretarse. Leé también: El sueño de una alumna de Bahía Blanca que se hizo realidad: logró que su maestra se convirtiera en su mamá El objetivo es claro: que el nene pueda mejorar su día a día y dejar atrás parte de las complicaciones que le genera su enfermedad. Después de la cirugía, deberá continuar con controles médicos y un tratamiento específico como parte de la recuperación. Los papás esperan que pueda tener una vida normal, ya que por su tratamiento tiene una rutina exigente: diálisis nocturnas durante 14 horas, alimentación por sonda y controles permanentes. Aun así, enfrenta cada día con una fortaleza que sorprende. Leé también: Creció el número de embarazadas que consumen drogas y de bebés prematuros que luchan por sobrevivir Detrás de esa lucha están sus papás: Marina dejó su trabajo para dedicarse por completo a su hijo y se formó como técnica en diálisis domiciliaria para poder asistirlo. Yo soy mamá y enfermera. Se dializa todas las noches y recibe su alimentación y medicación por sonda, cuenta. En mayo pasado, la familia recibió un llamado y se activó un operativo de trasplante. Viajaron de urgencia al hospital, pero una febrícula inesperada frenó todo. El riñón era compatible, pero esa fiebre nos cortó todo. Nosotros creemos que las cosas por algo son, sostiene Marina. Leé también: Sufrió abusos, llegó a pesar 189 kilos y va a operarse: Sueño con no sentir vergüenza de la mirada del otro Hilario va al jardín, juega y la familia intenta que sea como cualquier chico de su edad. Su garra, su alegría y sus ganas de vivir no nos permiten bajar los brazos, dice su mamá. Hoy, la historia vuelve a abrirse a la esperanza. Y mientras esperan la cirugía, Marina también impulsa una campaña de concientización sobre la donación de órganos pediátrica, convencida de que cada gesto puede cambiar una vida.
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