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Fecha: 17/03/2026 14:54
Un crimen brutal sacudió a la ciudad de Osaka y estremeció a todo Japón. El Tribunal del Distrito de Osaka condenó este miércoles a Noriyuki Iimori, de 42 años, a 8 años de prisión por el crimen de su sobrina de 6 años y por haber ocultado su cuerpo en un canasto lleno de cemento durante casi veinte años. La víctima, Reina Iwamoto, desapareció entre fines de diciembre de 2006 y principios de enero de 2007. Su cuerpo recién fue hallado en febrero de 2025, cuando la policía encontró el contenedor en una vivienda de la ciudad de Yao, en la prefectura de Osaka. Leé también: Una mujer fue asesinada con un bate de béisbol por su pareja en EE.UU.: Un momento de crueldad inimaginable Cómo fue el crimen que conmocionó a Japón Según la acusación, Iimori estaba a cargo del cuidado de Reina por problemas familiares. En un episodio de violencia, la golpeó brutalmente: le pegó una trompada en la cara y la pateó en la espalda y la cintura. Las lesiones le provocaron un shock traumático que terminó con su vida. Después del crimen, el hombre encerró el cuerpo de la nena en un canasto y lo llenó de cemento. En noviembre de 2024, casi 18 años después, Iimori trasladó el canasto en un carrito desde una casa de Yao a otra en la misma ciudad, intentando seguir ocultando el cuerpo. El juicio y la historia detrás del horror Durante el juicio, los fiscales remarcaron que Iimori había asumido el rol de padre de Reina por la situación de abandono y maltrato que sufría la nena en su familia. Estaba en una posición en la que debía criarla responsablemente, señalaron los fiscales, que pidieron 12 años de prisión. Para la fiscalía, el crimen fue una feroz agresión motivada por la ira, ya que Iimori se enfureció porque la nena no le hacía caso. La dignidad de Reina fue violada incluso después de su muerte, subrayaron. La defensa, en cambio, argumentó que Iimori no tenía experiencia como padre y que se vio obligado a criar a la nena porque no tenía a nadie más. Sostuvieron que actuó bajo un estrés extremo y que mostró arrepentimiento, por lo que pidieron una condena menor, de hasta 4 años. Una infancia marcada por el abandono y el dolor La historia de Reina Iwamoto es tan trágica como el final que tuvo. Nació en 2000 y desde muy chica vivió situaciones de abandono. Su madre, media hermana de Iimori, tenía problemas económicos y deudas, y terminó trabajando y viviendo en un local de entretenimiento para adultos, dejando a Reina al cuidado de su familia. El abuelo de la nena no quería hacerse cargo y fue acusado de maltratarla. La abuela, que finalmente la cuidó, desarrolló demencia y no pudo seguir haciéndose cargo. Así, Iimori terminó asumiendo el rol de tutor. Leé también: Video: bomberos combaten un incendio en un edificio de Manhattan a metros del desfile del Día de San Patricio En el juicio, el hombre recordó que al principio Reina era tímida y se escondía detrás de su mamá, pero con el tiempo se encariñó con él y llegó a llamarlo papá. Compartían salidas de pesca y juegos, pero esos momentos felices duraron poco. Durante el proceso judicial, Iimori rompió en llanto varias veces al hablar de Reina, pero la Justicia fue contundente: lo encontró culpable de causar la muerte por lesiones y de abandonar el cuerpo. El hallazgo del cuerpo y el cierre de una herida abierta El caso se mantuvo oculto durante casi dos décadas, hasta que en febrero de 2025 la policía encontró el cesto con los restos de Reina en una casa de la localidadde Yao. El hallazgo permitió reconstruir la historia y llevar a juicio a Iimori, que finalmente recibió una condena de 8 años de prisión.
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